BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Depresión

Solo en la niebla

La estancia sola…, en silencio,
solo el susurro de una melodía,
una melodía que me pone triste,
que me llena de recuerdos, de añoranzas
y de preguntas sin respuesta.

La melodía sigue sonando y sonando,
los pensamientos se agolpan…

El tiempo pasa inflexible.
De todos nosotros,
algún día,
solo quedará un vago recuerdo...
y lejano.

Una de esas preguntas
sin respuesta
ronda mi cabeza:

¿Todo esto tiene algún sentido?

Nacer… para morir.
Vivir… una vida de miseria,
de desesperanza… en muchos casos.

La melodía sigue sonando,
una enorme melancolía
me envuelve,
me atenaza,
me acongoja.

La melodía se apaga,
solo un tenue sonido,
un leve susurro.

Yo también me apago.

La melodía, la triste melodía,
y yo...,
yo…
 y mis pensamientos,
yo…
 y mi depresión.

Marco Atilio

martes, 24 de septiembre de 2013

¿Tengo derecho a quejarme? Creo que sí

cansado

Si pincháis en la pestaña “Sobre mí” del blog, podéis saber que me gano la vida como celador del Servicio Andaluz de Salud. Llevo casi 19 años en el mismo servicio del hospital en donde trabajo, el servicio de quirófanos. Este es un servicio muy especial, en donde a los celadores, aparte de otras muchas cosas, se les exige que sean responsables, diligentes y sobre todo, poseer una gran capacidad de sacrificio porque el trabajo (aunque a algunos les pueda sorprender) es duro, tanto física como mentalmente. Es un trabajo que te somete día por día a un gran estrés a poco que quieras realizarlo con la responsabilidad que se deriva de tener que tratar con personas que necesitan de toda tu atención por razones obvias. Y en el que como he dicho antes, tus capacidades físicas y mentales se ponen a prueba prácticamente a diario.

martes, 10 de septiembre de 2013

Enamorados

Enamorados

El caprichoso destino

los unió y la esperanza,

brilló de nuevo en sus pechos

cual dos estrellas tempranas.

 

Su amor gritaron al viento

y que el mundo se enterara,

henchidos sus corazones

de amor, gritaron al alba.


 

Por entre las amapolas

y entre los claveles granas,

dan a su amor rienda suelta

cuando la tarde se escapa.


 

Él acarició su cuerpo

y respiró su fragancia,

ella le colmó de besos

cuando la luna asomaba.


 

A la luz de aquella luna,

de aquel resplandor de plata,

se amaron apasionados

entre la noche y el alba.

 Marco Atilio





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