BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

lunes, 23 de mayo de 2016

Curioso destino

Qué curiosa puede resultar la vida, o mejor, que curioso puede resultar el destino de las personas con su gran componente de azar.

Hace más de treinta años tuve un accidente de moto porque se me cruzó en mi camino la fatalidad en forma de Renault 7. Fue dentro de la ciudad y curiosamente con una persona que ni siquiera era residente, había venido a pasar las fiestas del pueblo. Aunque yo iba correctamente conduciendo mi moto, él dijo que no me vio cuando se atravesó para girar a su izquierda. De aquel tremendo porrazo derivó una fractura de fémur (entre otras lesiones) que a la larga y después de los años, se ha demostrado enormemente decisiva para que al final me tengan que implantar una prótesis de rodilla, y eso tras un periodo largo, muy largo, de soportar dolor tras dolor en la pierna afectada.

Pues sí, el destino me tenía reservado para el día de hoy 23 de mayo de 2016 pasar por el quirófano. Una operación que muy probablemente no tendrían que practicarme, al menos no tan pronto, si aquel Renault 7 no se hubiera interpuesto en mi camino, si la persona que lo conducía no hubiera infringido las normas de circulación, si no hubiera venido a Baeza por las fiestas y si se hubiera quedado en su Barcelona natal que allí estaba muy a gustito. Y también, y no menos importante, si yo no hubiera cambiado la ruta habitual por otra que no había tomado anteriormente.

En fin, resignación es lo que me queda y desear que haya suerte y todo vaya bien. Sé que estoy en las mejores manos pero la suerte es importante también así que ojalá hoy esté de mi lado cosa que no hizo cuando sufrí aquel accidente.

Pues sí, el destino y su compañero el azar no dejan de ser curiosos, muy curiosos.

Marco Atilio

sábado, 7 de mayo de 2016

¡Otra vez a votar!



Por la ineptitud de nuestros políticos nos vemos abocados a unas nuevas elecciones. En cuatro meses, nuestros representantes no han sido capaces de llegar a un mínimo entendimiento para posibilitar un gobierno.

La ocasión era propicia para haber roto con las políticas que durante cuatro años tanto daño han hecho a la gran mayoría de las clases trabajadoras de este país, impulsadas por el gobierno conservador que ha campado a sus anchas y que, gracias a su mayoría absoluta, ha desarrollado leyes a golpe de decretazo que han dejado a algunos segmentos de la sociedad casi en la indigencia.

También era propicia para abordar una regeneración democrática, a todas luces necesaria y que tanta falta hace en este país de asco. Y propicia también para luchar contra la corrupción, de la que tanto saben el PP y el PSOE.

Estas políticas neoliberales se hubieran podido desterrar a poco que hubiera habido un poco de voluntad por parte de los distintos actores de este cuento.

No sé quién o quiénes han sido los culpables para que no haya podido producirse un pacto de gobierno, ni sé los motivos que han llevado a unos y a otros a no entenderse. Bueno, en realidad si lo sé, o al menos lo atisbo, pero me lo voy a reservar. No quiero que nadie me tache de partidista y de tomar partido (perdón por la redundancia) por unos o por otros, aunque en estos terrenos me considero un librepensador como ya sabéis y me muevo sobre la lógica y la capacidad crítica para conformar mis ideas.

En fin, el 26 de junio los ciudadanos tendremos que pasar otra vez por las urnas para elegir de nuevo a nuestros representantes, y tenemos, aunque en algunos casos nos cueste hacerlo, que volver a votar y ejercer nuestro derecho democrático de nuevo. Creo que sería un error no hacerlo porque un porcentaje elevado de abstención favorecería, mucho me temo, volver a sufrir políticas de marcado corte neoliberal que se han demostrado totalmente ineficaces para sacarnos de esta crisis que nos golpea durante hace ya tantos años.

Porque en mi opinión, y digan lo que digan sus dirigentes, el “milagro económico” del PP, con su política social y su nefasta Reforma Laboral, entre otras cosas ha conseguido que la desigualdad crezca de forma más que alarmante, ha conseguido que los empleos que se crean sean empleos precarios, ha conseguido que haya trabajo esclavo, bajos salarios, falta de futuro, empobrecimiento de la población…

Todas esas malas praxis, que han derribado de un “tortazo” descomunal a una gran parte de la sociedad, se hubieran podido corregir a poco que nuestros “queridos” representantes políticos se hubieran puesto de acuerdo para conformar un gobierno de cambio y regenerador de nuestra democracia.

La ciudadanía expresó de manera clara con su voto el pasado 20 de diciembre que las distintas fuerzas políticas tenían que entenderse. Castigó con dureza al PP por sus políticas de evidente carácter antisocial y por sus casos de corrupción porque, aunque los conservadores ganaron las elecciones, perdieron más de tres millones y medio de votos. Tampoco el PSOE salió bien parado del envite consiguiendo el peor resultado de su historia, acaso porque su electorado está cansado de mentiras, de decir una cosa en campaña y de hacer otra muy distinta cuando han gobernado y sobre todo, de poner en práctica políticas con un manifiesto “tufo” neoliberal cuando han llegado al poder. No se nos puede olvidar que fue Zapatero el que inició la política de recortes cuando cobardemente se “bajó los pantalones” ante la señora Merkel y que fue él quien en connivencia con Mariano Rajoy y el PP reformaron el famoso artículo 135 de la Constitución Española por la vía de urgencia, anteponiendo a cualquier otra situación (educación, sanidad, pensiones…) el pago de la deuda y todo ello sin contar con el refrendo del pueblo español.

Por las nefastas políticas de estos dos partidos surgieron otros, léase Podemos y Ciudadanos, que vinieron a dar esperanza de nuevo a esa gran parte de la sociedad despreciada y vilipendiada por los dos grandes partidos de nuestro panorama político. Una sociedad desencantada y harta de sus gobernantes y de sus políticas que, evidentemente, no han estado a la altura del pueblo que los votó.

La gente votó el pasado 20 de diciembre para acabar con el bipartidismo, votó para que otras voces se oyeran en nuestro Parlamento, y dio su confianza a unos representantes que tenían la obligación de llegar a acuerdos para acabar con la rémora de unas políticas ineficaces y antisociales, para acabar con la corrupción, para iniciar un proceso de regeneración democrática. No han sido capaces. Ahora todos se culpan mutuamente del fracaso pero lo cierto es que los sufridos españoles tendremos que volver a votar por la ineptitud, ineficacia, prepotencia, inmovilismo y sesgo partidista de nuestros estúpidos representantes.


Me entran muchas ganas de mandarlos a todos a hacer puñetas y abstenerme, pero mi conciencia me dicta que tengo que votar, porque sé que esa es la decisión más responsable y más democrática y porque si quiero que cambien las cosas no ejercer mi derecho al voto sería perpetuar una forma de hacer política que desprecio profundamente. Además, si no voto tampoco luego me podría quejar por la política que tal o cual gobierno hiciera. Por eso la participación en las elecciones la considero esencial.

Votaré con responsabilidad, con capacidad crítica y elegiré aquel programa político que más se acerque a mi idea de sociedad. Una sociedad más justa, equitativa y solidaria en donde muchos de los derechos arrebatados vuelvan a recuperarse. Una sociedad en donde se pueda encontrar trabajo digno, con sueldos dignos que permitan vivir con dignidad.

Una última cosa: No deja de sorprenderme sobremanera que siga habiendo gente que vote a un Partido que debido a los numerosos casos de corrupción aparecidos en sus filas lo deslegitiman ante la sociedad para representar a la ciudadanía, no creo que sea ni ético ni honesto hacerlo, al menos no hasta que se produzca una profunda regeneración dentro de su organización. Porque la corrupción dentro de este Partido está institucionalizada, como bien se ha demostrado, y parece que sea algo intrínseco a su propia idiosincrasia.

Por supuesto si se vota a un partido (me da igual del signo que sea) en donde los escándalos de corrupción sean o hayan sido una práctica habitual durante años, será uno cómplice de esa corrupción porque la estará amparando con su voto. Eso pasa en este país con demasiada frecuencia y mucha gente vota de manera un tanto frívola, irresponsable y despreocupada. Y es que España es diferente, falta muchísima cultura política en muchísima gente y por desgracia hay muchos individuos aborregados y convenientemente amaestrados que no ven más allá de sus propias narices y que no tienen el más mínimo atisbo de capacidad crítica.

De verdad, España no tiene arreglo y así nos va.

Marco Atilio


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