
Pedro Sánchez percibe,
con razón, que él no es el único responsable de la caída del PSOE, tendrá parte
de culpa, supongo, pero la principal causa de la debacle socialista son las
políticas llevadas a cabo por sus antecesores, gobernando con un ideario de marcado
corte neoliberal, unas políticas que no le corresponden por ideología, para eso
ya está el PP. La gente está cansada de mentiras y de promesas incumplidas, ya
no creen en los socialistas y con esa rémora tiene que apechugar el Sr.
Sánchez. Las baronías, firmes defensoras de políticas conservadoras, presionan
para que el PSOE se abstenga y deje gobernar al PP. Un PP que, no lo olvidemos,
ha conseguido empobrecer a la sufrida población española de manera brutal, que
ha recortado derechos adquiridos por años de lucha y sufrimiento, que ha dejado
sin futuro a miles de jóvenes españoles, que ha recortado el Estado del
Bienestar hasta dejarlo hecho unos zorros, que ha esquilmado la hucha de las
pensiones dejándola tiritando, que la corrupción es una práctica habitual entre
muchos de sus dirigentes, una corrupción institucionalizada, una corrupción que
pone al PP a la vanguardia de Europa en esta vil y asquerosa práctica. Es
lógico que Pedro Sánchez no quiera favorecer un gobierno de Mariano Rajoy, más
si cabe después de proclamar por activa y por pasiva que no apoyaría un
gobierno del PP con su abstención, el famoso “no es no”, es lógico y
comprensible.
Como también es lógico y
comprensible que el Sr. Sánchez intente formar un gobierno apoyado en partidos
diferentes, con políticas diferentes, porque él no se siente en última
instancia responsable de los malos resultados del PSOE y quiere demostrar que
se puede gobernar de otra forma, con otras ideas, con otras políticas que
favorezcan más a la clase trabajadora, aquella a la que la crisis ha golpeado
con más saña gracias, entre otras cosas, a las malas praxis del Sr. Rajoy y de
su gobierno.
Particularmente no creo
en los socialistas. Me han defraudado tantas veces que conmigo se les acabó el
crédito. Como yo, deben de pensar muchas personas a tenor de los malos
resultados cosechados por el PSOE en los últimos tiempos. Y creo que Pedro
Sánchez intuye esto también, como también intuye que en unas hipotéticas
terceras elecciones el batacazo del PSOE será mayúsculo dada la desafección de
muchos de sus votantes y dada la fractura que hay entre sus dirigentes. Es por
eso que se aferra a la idea de demostrar que con él de presidente las cosas se
pueden hacer mejor y es por eso que va a intentar formar gobierno hasta el
último momento.
En cambio al PP no le
ocurre como al PSOE, porque aunque ha perdido muchos votos, los está
recuperando poco a poco, ayudado en gran medida por la división del PSOE, por
la división en Podemos enfrascados en encontrar un ideario político que seduzca
a la gente y también por la reticencia de muchos sectores del PSOE a pactar con
el partido morado. Con esas premisas el PP se ve ganador en unas terceras
elecciones y con mayoría absoluta o casi, así que no creo que haga mucho por
evitarlas. Porque los populares se están dando cuenta que la corrupción y sus
malas políticas no les pasan factura o se la pasan muy poco. Tiene un suelo de
votantes tan fiel que aunque el Sr. Rajoy les estuviera robando en sus mismas
narices le seguirían votando. Que España ampara la corrupción está más que
probado por los resultados cosechados por el PP a pesar de ella. ¿Y por qué la
gente sigue votando a un partido corrupto? La verdad es que es una pregunta
para que la contesten unos cuantos sociólogos (con uno no basta), yo
sinceramente no tengo la menor idea. España es diferente... y tanto que lo es.
Marco Atilio
Oye Marco, no podemos estar más de acuerdo. Suscribo ciento por ciento tu análisis. A pesar de ello tengo que decir que los socialistas no nos merecemos estos políticos con tan poca altura. Seguro lo pagarán en las urnas, estoy más que segura.
ResponderEliminarPues muy posiblemente acaben pagándolo en las urnas porque la imagen que están dando es ciertamente lamentable.
ResponderEliminarAl final se han cargado a Pedro Sánchez, y se lo ha cargado la baronesa como tú la llamas. Una señora qe no ha pegado un palo al agua y que ha encabezado una conspiración que al final ha hecho dimitir al secretario general del PSOE de una manera tan poco elegante como torticera. Mal le iría al PSOE si al final se hiciera con la secretaría general la Susana Diaz de mis pecados. Muy mal.
ResponderEliminarEl PSOE tiene dentro de sus filas dos sensibilidades. Por un lado están los defensores de un partido de centro, de centro tirando a centroderecha, como pueden ser aquellos que siguen los dogmas de ese gran hipócrita de la política llamado Felipe González. A la cabeza de estos seguidores está la baronesa andaluza Susana Díaz. Una trepa de campeonato que no ha trabajado nunca y que ha medrado para alcanzar y finalmente conseguir ser la presidenta de la Junta de Andalucía, todo esto a base de enchufismo y amiguismo propio de los rancios regímenes que Dios nos libre. Por otro lado están los que defienden un ideario más aproximado a los dogmas y principios fundacionales del PSOE, un PSOE mucho más de izquierdas, más apegado a los problemas reales de la gente, más socialista en definitiva. Hasta ahora han ganado la batalla los primeros que de una manera torticera como tú dices, han conseguido la dimisión del secretario general Pedro Sánchez. Ahora vendrá la lucha por el poder dentro del partido y los tejemanejes para conseguirlo y en eso la baronesa es una auténtica maga. De cualquier manera, o el PSOE se apega más a la gente corriente y hace políticas mucho más sociales o terminará por casi desaparecer. Al tiempo.
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