Yumys Galaxy nació como un pequeño refugio en medio del ruído del mundo. Aquí guardo pensamientos, emociones y fragmentos de vida que, de otro modo, se perderían en el olvido. No busco popularidad ni aplausos; busco, sencillamente, expresar mi lado más personal e íntimo, porque en cada palabra dejo una parte de mí. Este espacio no pretende convencer, solo compartir lo que soy, lo que pienso y lo que siento. Solo eso.
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jueves, 12 de diciembre de 2019
viernes, 22 de noviembre de 2019
Asco de políticos
domingo, 20 de octubre de 2019
Procés y mi lucha interior
miércoles, 2 de octubre de 2019
Independentismo paranoico
jueves, 5 de septiembre de 2019
sábado, 24 de agosto de 2019
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jueves, 25 de julio de 2019
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domingo, 30 de junio de 2019
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viernes, 26 de abril de 2019
¿Por qué se vota a Vox?
martes, 16 de abril de 2019
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Referéndum de autodeterminación
martes, 12 de marzo de 2019
Pasado dulce... y cruel
jueves, 7 de febrero de 2019
Desenlace lógico...
La
vida es extraña, misteriosa... y tiene algo de injusta. No por culpa de la vida
en sí, sino por quienes la vivimos: los de ayer, los de hoy y los de mañana.
Pero eso es otro asunto.
Lo cierto es que la vida tiene un desenlace lógico, inapelable: la muerte. Todo lo que vive hoy morirá mañana. Así de triste… o así de natural.
Todas las personas que han vivido, que viven y que vivirán tienen un enemigo común, un enemigo inflexible, inexorable, déspota y cruel: ¡EL TIEMPO!
El tiempo pasa y con él las personas también pasan, pero los espacios permanecen. Esos espacios que durante un tiempo llenaron personas que ya no están, ahora los ocupan otras y cuando éstas no estén otras vendrán a ocuparlos y así, en una eterna cadena, la cadena de la existencia.
Los lugares no tienen memoria, las personas sí la tienen y llenan con ella los espacios de aquellas que un día los llenaron. Pero, al final, los lugares que vieron tantas vidas pasar por ellos se quedarán sin memoria, no quedará ni el más mínimo rescoldo ya que todas las personas que una vez convivieron juntas se habrán marchado. Poco a poco, una a una, pero el tiempo es implacable. Al fin, se habrán marchado todas y ya no quedará memoria que valga, solo si has sido alguien célebre, para bien o para mal, te recordará la historia. Pero la inmensa mayoría de las personas que han vivido y que vivirán sobre La Tierra son personas anónimas, a esas se las recordará mientras vivan los que las conocieron, sus amigos, sus familiares… quizá durante un par de generaciones o tres, luego… el olvido, el olvido eterno. Nadie sabrá después nada de ellas. Si eran felices o no, altas o bajas, gordas o delgadas, negras o blancas, buenas o malas. ¡NADA!
Y los lugares donde habitaron, los paisajes que vieron, las piedras que pisaron, los espacios donde vivieron…, seguirán existiendo. Puede que con otra apariencia pero estarán en el mismo sitio en donde ayer, hoy y mañana han existido personas; personas con sus problemas, con sus alegrías y penas… con sus emociones.
Ese desenlace lógico aplastante de la vida que es la muerte, es enigmático y misterioso y algo en lo que pensar aunque sin muchas probabilidades de entender. En cualquier caso, ese halo de misterio que encierra la vida y la muerte siempre me ha inquietado, asombrado, sorprendido y probablemente también maravillado. En fin…

















