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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

martes, 28 de febrero de 2012

Cartas de amor

Carta de amor

Rebuscando en mi biblioteca, me he topado con un cuadernillo de Francisco Nogales titulado “Cartas Amorosas”. Se trata de una especie de manual que te guía en el difícil arte de declararse a una mujer. Como se trata de una publicación de principios de los años 30, el lenguaje y el estilo puede parecernos cursi y remilgado, aunque sin lugar a dudas, se trata de un lenguaje pulcro y que rezuma lirismo por los cuatro costados, al menos a mí así me lo parece.
 
Aquí transcribo algunas de esas cartas que, como curiosidad, creo que merece la pena leer y, quien sabe, quizá a algunos, eventualmente, os sean útiles. 
 
CARTA PRIMERA
 

Distinguida señorita: Desde hace mucho tiempo me he esforzado en demostrar a usted, por medio de significativas miradas, en la ligera presión de mis manos al estrechar las suyas, en la especial atención que le he concedido durante nuestras cortas conversaciones, que hay algo en mi voluntad y en mi razón que me obliga a conducirme de tal manera. Y no dudo, señorita, que usted, con su claridad de criterio, habrá comprendido que la amo desde la tarde venturosa que fui presentado a usted.
 
Sí, señorita; yo la amo. Nada soy, nada valgo y, sin embargo, tengo la osadía de llegar hasta usted en demanda de una limosna de cariño. ¿Querrá mi suerte que usted me juzgue suficientemente digno para merecer su amistad y más tarde la correspondencia a este cariño que es mi vida?
 
Con esta dolorosa incertidumbre, que le suplico haga lo más breve que le sea posible, le ruego acepte la expresión sincera del profundo y respetuoso amor que le profesa,
 
Carlos.

CARTA SEGUNDA
 

Mi dulce amiga: ¿Amiga? Bien sabe Dios la tristeza con que estampo ese nombre tan amplio de significado, y bien sabe Dios también cuál sería mi dicha si algún día pudiera sustituirla por el más dulce y evocador de “amada”.
 
Porque desde hace mucho tiempo, amiga mía, siento tal naciente amor hacia usted, que su recuerdo bendito ilumina la triste nostalgia de mis horas lejos de su presencia y pone en mis noches de insomnio una amargura que quisiera mitigar.
 
Usted es buena. Usted no consentirá que un pobre corazón apasionado sufra por este cariño más fuerte que su vida.
 
¿Puedo esperar el fin de mi triste calvario? El epílogo a esta desventurada incertidumbre que me impide repetir su nombre en estas horas tristes, ante el temor de que usted no sepa corresponder al ímpetu de mi cariño.
 
Piense en que soy desgraciado y en que en su mano está el poder mitigar la tristeza de su pobre amigo,
 
Luís.

CARTA TERCERA
 

Señorita: Una casualidad feliz me dio la ocasión de admirar su gracia y su gentileza sin iguales. Desde aquel día vivo consagrándole mis horas mejores, y si río es porque acaricio una dulce ilusión en la que usted es el objeto principal, y si suspiro es porque temo no ser digno de su atención.
 
¿Sería usted tan buena que me sacase de esta extraña incertidumbre?
 
Pruebas adquirirá usted de mi sinceridad, de mi seriedad y de la rectitud de mi pretensión si, cediendo a mis instancias, se digna escuchar el amoroso requerimiento de su afectísimo s. s., que s. p. b.,
 
Antonio.
 

Rosa y papel

DE UN VIUDO A UNA VIUDA
 

Mi distinguida señora: Unidos ambos por el mismo dolor que representa la pérdida del ser que Dios nos señaló para acompañarnos en la senda de la vida, quizá le parezca a usted algo extemporánea esta declaración de un amor que desde hace tiempo llevo albergado en mi pecho y es causa de la amargura de muchas de mis horas.
 
No ignoro que los méritos con que la Naturaleza había dotado al ser perdido no los poseo yo; mas, no obstante, afirmo que nadie será capaz de igualar la pasión que me domina.
 
Ambos vivimos solos, y si usted acepta el corazón que le ofrezco, quizá en nuestro cariño encontrásemos un mutuo consuelo a nuestras tristezas. La vida así lo exige, puesto que no es lícito nos abandonemos a nuestra soledad.
 
Esperando que tendrá mi pretensión una acogida favorable, se despide de usted quien por esta ventura se considerará el más feliz de los mortales.
 
Carmelo.

DE UN VIUDO DE CIERTA EDAD A UNA JOVEN SOLTERA
 

Señorita: Aunque con pocas esperanzas de éxito dada mi edad y condiciones, la gracia y la gentileza de usted me han cautivado hasta el punto de que, saltando por todos los obstáculos morales que hasta hoy me han detenido, me atrevo a dirigirme a usted pintándola, aunque con lívidos colores, el fuego de esta pasión, algo tardía, es cierto, pero no exenta de firmeza y de lealtad, unidas a una decisión inquebrantable de hacerla mi esposa.
 
Tras largas vacilaciones y dudas, tras largos temores e incertidumbres, hoy llego a usted con la firme pretensión de hacerla mi esposa, pues de todas las mujeres que he conocido, ninguna me ha parecido tan digna de ocupar el puesto de la que fue compañera de mi vida, y Dios fue servido de arrebatarme.
 
Esta circunstancia será para usted una garantía, si no de vehemente y apasionada felicidad, por lo menos de seriedad, pues, dadas mis condiciones, no me está permitido perder el tiempo en insulsos galanteos.
 
Quede pues firme el jalón de lo que puede ser para los dos el comienzo de una vida tranquila y sin desvelos, y esperando su respuesta en sentido afirmativo, le ofrece la expresión de su admiración respetuosa,
 
Pedro.

CARTA ENVIANDO UN OBSEQUIO
 

Señorita: Comienzo pidiéndola perdón por la libertad que me tomo en gracia a mi deseo de agradarle. Aunque no estoy muy enterado de la larga lista de nombres del santoral cristiano, ¿cómo olvidar que es hoy la Virgen de los Desamparados y, por consiguiente, el santo de la más dulce y la más admirada de mis amigas?
 
Hoy recibirá usted muchos obsequios, unidos a felicitaciones como la mía, aunque no tan llenas de unción y respetuoso cariño, y quisiera que acogiese usted benévolamente esta pequeña prueba del afecto que le profesa, al tiempo que la felicita cordialmente su amigo,
 
Carlos.

Lo que más llama la atención aparte de lo poéticas que puedan resultar estas cartas, es el lenguaje tan cuidado y respetuoso con que se escribían. Nada que ver con la jerga tan “sui géneris” que utilizan muchos de nuestros jóvenes cuando se escriben entre ellos. Sobre todo en los mensajes desde el teléfono móvil. ¡Ah, cómo cambian los tiempos! 
 
Marco Atilio











































lunes, 20 de febrero de 2012

El Paseo de las Murallas

La catedral de Baeza
Baeza está situada en la cornisa sur de la gran meseta de la comarca de La Loma. Se asoma al valle alto del Guadalquivir desde una escarpadura que domina un paisaje de olivos e interminables cerros. Vista desde el llano, en dicha escarpadura se alza, enhiesta y majestuosa, la catedral, como un faro que guiara al viajero que se acerca a la ciudad.

La antigua ciudad se asentaba sobre este cerro, el llamado Alcázar de Baeza, renombrado como inconquistable y dentro del cual se encontraban el castillo-palacio de la autoridad real y la iglesia —luego colegiata— de Santa María del Alcázar.

A finales del siglo XV el Alcázar fue demolido por mandato de la reina Isabel la Católica, para evitar que pudiera ser utilizado como defensa en las pugnas nobiliarias que enfrentaban a los linajes dominantes de la ciudad: los Carvajales y los Benavides.

También desapareció el frente sur de la muralla, adyacente al Alcázar. El paseo que lo reemplaza es hoy un mirador excepcional sobre el valle alto del Guadalquivir. 

Vista del Paseo de las Murallas
Este paseo, el Paseo de las Murallas, es de una singular belleza. Recomiendo al viajero que visite la ciudad que lo recorra despacio, admirando las magníficas vistas que pueden contemplarse desde él.

Se trata de un paseo periurbano que, en el cerro del Alcázar y sobre los restos de la antigua muralla, domina un maravilloso paisaje alfombrado de olivos, surcado por serpenteantes y dispersos caminos blancos. A lo lejos, como telón de fondo, se recortan las sierras de Segura, Cazorla y Mágina, con el monte Aznaitín en su centro; y repartidos por cerros, lomas y hondonadas, aparecen los cortijos y, allá en lontananza, los pueblos de Jimena, Garcíez, Bedmar, Albanchez de Mágina, la cercana Úbeda, El Puente del Obispo, Mancha Real y Jaén, al abrigo de la Sierra de Jabalcuz.

Como Jorge Manrique y Gaspar Becerra, también Antonio Machado —que impartió clases como profesor de francés— dejó en Baeza su impronta, hasta el punto de que el Paseo de las Murallas es conocido como Paseo Machadiano. En un punto de este paraje, un peculiar monumento de cemento —obra del arquitecto Fernando Ramón— alberga un busto del poeta, en bronce, realizado por el prestigioso escultor Pablo Serrano. Fue inaugurado el 10 de abril de 1983 en honor del poeta, que solía pasear por este lugar durante los años que vivió en Baeza, dialogando consigo mismo y con la naturaleza. 

Monumento a Machado en el Paseo de las Murallas
Desde hace muchos años he recorrido este paseo infinidad de veces. Es un entorno que te enajena, donde la realidad se funde con la quimera, donde la mente forja fantásticos castillos en el aire. Un lugar donde el tiempo parece detenerse y los sentidos se abren al maravilloso teatro de los sueños, en íntimo abrazo con un paisaje que te embruja y te hace galopar por el presente, por el pasado y por el futuro, mezclándolos en un extraño maremágnum.

He paseado por este paraje en días de lluvia. Bajo mi paraguas he recorrido el paisaje y he disfrutado de sensaciones indescriptibles. En esos días de fina lluvia, el espíritu se transporta, se mezcla con el entorno y forma un todo con la naturaleza. Los pensamientos más hondos acuden a la mente, y uno participa del romanticismo del paisaje calado por la lluvia de principios de primavera o quizá por la de los primeros días del otoño. 

Lluvia en el valle
He contemplado, junto a mi querida Isabel, atardeceres de ensueño: el sol, agigantado en el ocaso, se hundía por el oeste mientras sus rayos bañaban de rojo sangre el mar de olivos y las estribaciones de Sierra Mágina, y nuestros corazones latían al unísono, embriagados por tanta belleza.

He disfrutado también de la hermosura y el indescriptible encanto del valle del Guadalquivir cubierto de nieve: la albura del paisaje se mezcla con las interminables hileras del verde oscuro de los olivos y arranca al espectador alguna expresión de asombro ante semejante maravilla. 

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Algunos días, la atmósfera está tan límpida que los picos de Sierra Mágina parecen poder tocarse, en una extraña y falsa proximidad.

Desde este paseo he intentado acercar a Isabel el misterioso y fantástico mundo de las estrellas. Juntos hemos descubierto la magnificencia de las constelaciones: Orión, con Betelgeuse, Bellatrix y Rigel; Tauro y Aldebarán; Auriga, con la luminosa Capella; Géminis, con Cástor y Pólux; o Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, en el Can Mayor. Mientras mi esposa escuchaba atenta, desgranaba yo las maravillas del firmamento que se alzaba sobre nuestras cabezas. Allá, en la oscuridad del valle, un puñado de luces señalaban a los pueblos de Jimena, Garcíez y Bedmar al sur; Peal de Becerro y Cazorla al este; Mancha Real y Jaén al suroeste; y la cercana Úbeda, a cuatro pasos hacia el nordeste: silenciosos testigos de mis explicaciones.

En este paseo, amparadas por algún rincón oscuro y por la noche como aliada discreta, muchas parejas de enamorados se han amado furtivamente. También fue aquí donde, hace ya muchos años —quizá demasiados—, mi amada Isabel y yo nos juramos amor eterno una apacible noche de finales de primavera. Nuestros buenos deseos de entonces se han cumplido, porque después de tantos años aún nos seguimos queriendo con la misma fuerza que en aquella época. Escribí un poema de aquella circunstancia, titulado «Dos corazones», que dice así:

 Mira, mi amor, ha salido
la luna por la cañada,
mira mi amor ha salido
con sus alforjas de plata.

 Las estrellas la contemplan
cuando la luna se alza,
mientras cubre el negro cielo
de un blanco velo de gasa.

 La luna se enseñorea
de la noche solitaria
y llena dos corazones
de ilusiones y esperanzas.

 Sentados en aquel banco,
dando espalda a la muralla,
juré amarte por siempre
mientras besaba tu cara.

 ¿Recuerdas mi amor la noche?
¿recuerdas que te abrazaba
y que al hacerlo tenía
henchida de amor el alma?

Olivares en el valle del Guadalquivir
En definitiva, en este paseo mis emociones se han desbocado. He caminado por él a veces nostálgico, romántico otras; me he enfrentado a mis miedos tratando de ponerles remedio; a menudo he añorado el pasado, he temido el presente o lo he querido, y he pensado en el futuro con esperanza y, a veces, con inquietud.

De lo que podéis estar seguros es de que, al contemplar el fantástico panorama que se extiende ante vuestros ojos, no os quedaréis indiferentes y un torrente de sensaciones inundará vuestro espíritu, os hará partícipes de lo absoluto y os acercará a la esencia misma del ser, porque estaréis en estrecha alianza con la belleza y con la indescriptible majestuosidad de un paisaje que enamora al primer golpe de vista.

FOTOS DEL PASEO DE LAS MURALLAS Y SU HERMOSO PAISAJE

Alfonbra de olivares
 
Atardecer
 
Atardecer en el Paseo de las Murallas
 
Atardeciendo
 
Banco de piedra en el Paseo de las Murallas
 
Cruz en el Paseo de las Murallas
 
Día gris en el Paseo de las Murallas 
El Paseo de las Murallas
 
Montañas nevadas desde el Paseo de las Murallas
 
Nubes desde el Paseo de las Murallas
 
Paseo de las Murallas
 
Puesta de sol
 
Sierra Mágina y Jimena
 
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Vista del Paseo de las Murallas
 
Vista del valle del Guadalquivir

domingo, 5 de febrero de 2012

Recordando

Reloj de arena roto
Como le ocurre a todo el mundo, mi paso por la vida está cubierto de recuerdos. Hay ocasiones, momentos, en que tales recuerdos vienen hasta mí. Son momentos muy concretos, instantes en que por una u otra causa soy presa de la melancolía y la nostalgia, sobre todo cuando veo que los años que tengo han pasado tan rápido que casi no me he dado cuenta. Es entonces cuando busco en lo más profundo de mi memoria para buscar aquellos aconteceres del pasado que me hicieron feliz y, regodeándome en mis recuerdos, de alguna manera vuelvo a tener esa fortaleza de la juventud que se me escapó a pasos agigantados. Ya lo dijo Marco Valerio Marcial: «Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces».

Es difícil elegir entre tantos hechos y sucesos que han ido conformando mi vida y que forman parte de mi historia, sobre todo porque llegan hasta mí atropelladamente, sin orden ni concierto.

Entre ese peculiar galimatías de recuerdos, una imagen que siempre vuelve es la de la casa de mis abuelos maternos. En ella pasé casi toda mi primera infancia, –desde los dos a los cinco años– y aunque parezca extraño, todavía me quedan recuerdos de aquella época, algunos vagos pero otros bastante lúcidos.

La casa de mis abuelos era bastante grande. Nada más entrar había un portal al que se accedía tras zafarse de un enorme y pesado cortinón gris en el cual me enredé no pocas veces. La estancia la presidía un gran cuadro, cuyo motivo era la famosa pintura de Velázquez Las Lanzas y justo al lado, y a la derecha, había un sillón de madera en donde mi abuela dormitaba en las calurosas tardes del verano.

 

Me acuerdo que la casa tenía un enorme corralón con una parra al principio que daba unas grandes y sabrosas uvas de corazón de cabrito, y en lo más profundo de aquel «patio», había una higuera que, además de dar sombra al pilón en donde se lavaba la ropa, nos obsequiaba con una abundante cosecha de deliciosas brevas.
 

    
Recuerdo a mi abuelo (un hombre cultísimo) leer en voz alta Los tres Mosqueteros de Alejandro Dumas, Los Miserables de Víctor Hugo o Guerra y Paz de León Tolstói, mientras mis tías, mi madre y alguna vecina, escuchaban ensimismadas la suave entonación que mi abuelo daba a la lectura. Mi abuela, sentada en su mecedora blanca, al amor del hogar, daba alguna que otra cabezada.
 

La imagen de mi abuelo tirando de su burro Barquero subir calle arriba mientras el rojo sol del ocaso se hundía en el horizonte jamás se me olvidará. Yo corría con todas mis fuerzas a su lado para hacer más largo el trayecto que quedaba hasta llegar a casa y así disfrutar durante más tiempo a lomos de Barquero. De aquella época es el poema que escribí hace ya algún tiempo y que titulé «Añoranzas y Recuerdos»: 
 

Gemía el viento del norte
cubriendo el cielo de plata,
el color que tiene el cielo
con las primeras nevadas.

 Miraba atento la calle,
ya la tarde declinaba,
aquellas tardes de invierno
misteriosas y enigmáticas.

 A través de los cristales
de aquella vieja ventana,
las sombras me parecían
siluetas de fantasmas.

 Misteriosas a lo lejos,
de la iglesia las campanas,
con su son triste y monótono
entristecían mi alma.

 ¡Añoranzas y recuerdos
de mi existencia temprana!
¡Añoranzas y recuerdos
de mi ya lejana infancia...!

  La luz tenue y mortecina
escapada de la lámpara,
el sonido del puchero
cociendo sobre las brasas,
el dormitar de la abuela
en su mecedora blanca.

 El libro que sostenía
en sus manos arrugadas,
leyendo el abuelo Marcos
en un rincón de la estancia.

 El silencio de la noche,
el crepitar de las llamas,
el ligero bamboleo
de las sombras alargadas,
y el recitar del abuelo
con su voz serena y clara.

 El sabor de aquellas tardes,
el aire que respiraba,
del hogar aquella atmósfera
suave, serena y cálida.

  ¡Añoranzas y recuerdos
de mi existencia temprana!
¡Añoranzas y recuerdos
de mi ya lejana infancia!

 *****



Mientras yo, un infante de apenas siete años, me afanaba en hacerles un agujero a los huesos de los albaricoques para hacerme pitos, mi madre y mi hermana, junto a «Paquita La Tomata» y otras cuantas vecinas, cosían confección por unas cuantas perras, mientras oían en un enorme aparato de radio de la marca Telefunken, las radionovelas de «Guillermo Sautier Casaseca» en las calurosas siestas de los meses de verano.

Aquellas radionovelas venían precedidas de una canción que se hizo famosa en aquellos años y que prácticamente todo el mundo conocía. Esta no era otra que la canción del Cola-Cao… ¿os acordáis de la letra…?: 


 «Yo soy aquel negrito
del África tropical,
que cultivando cantaba
la canción del Cola Cao.

 Y como verán Ustedes,
les voy a relatar
las múltiples cualidades
de este producto sin par.

  Es el Cola Cao desayuno y merienda.
Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.

¡Cola Cao, Cola Cao!

  Lo toma el futbolista para hacer goles,
también lo toman los buenos nadadores.
Si lo toma el ciclista, se hace el amo de la pista
y si es el boxeador, (bum, bum),
golpea que es un primor.

Es el Cola Cao desayuno y merienda.
Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.

¡Cola Cao, Cola Cao!»

¡Qué tiempos aquellos!

El recuerdo de la especial complicidad que tenía con mi hermana pequeña acude a mi mente casi sin buscarlo…

¡Qué felices éramos! ¡Qué infancia tan bonita pasamos juntos! Me acuerdo que jugábamos a las canicas, al «pilla- pilla», al escondite…, en la vieja casona de la calle Minas.

Y recuerdo cuando hacíamos novillos y nos íbamos a pescar cangrejos en los tiempos de Palma de Mallorca. Allí hice mi primera comunión.

Vivíamos en una casa junto al mar, en el barrio del Molinar. Recuerdo que frente a la casa, pasaba una carretera y justo al otro lado, había un enorme terraplén, una especie de «acantilado» donde, a veces, las olas rompían con fuerza…, con mucha fuerza en ocasiones. 

 
Rompiendo contra las rocas

Como un día de finales del otoño, un día gris y lluvioso. El viento sacudía los árboles con una fuerza impresionante. Desde la pequeña terraza-balcón abierta a la calle por unas escaleras que había en la entrada de la casa, mi hermana, mi padre y yo contemplábamos un mar cubierto de espuma. Las impresionantes olas saltaban el «acantilado» y llegaban hasta la carretera. Mi hermana, muerta de miedo, se abrazaba a mi padre. 
 
Mar revuelto  Trasatlántico
Entre tanto, a lo lejos, un gran trasatlántico salía de «Puerto Pi». Mi padre llamó nuestra atención sobre aquel enorme barco y cómo las olas lo hacían oscilar arriba y abajo. Cuando estaba llegando al faro, el barco cabeceó y desapareció de nuestra vista, a los pocos segundos emergió de nuevo y dando media vuelta puso rumbo nuevamente al puerto. Supongo que el temporal era demasiado fuerte como para arriesgarse a navegar en semejantes condiciones. Aquello quedó grabado en mi retina y todavía lo recuerdo como si fuera ayer mismo. 
 
 Tempestad Guardacostas
Lo que más me impresionó no fue el incidente que sufrió aquel gran trasatlántico, si no que algunos guardacostas se adentraran en alta mar (a pesar de las condiciones meteorológicas tan adversas) y se perdieran por el horizonte como si nada… ¡Increíble! Todavía hoy comento en alguna ocasión con mi hermana el episodio del trasatlántico y los guardacostas. Y es que hay cosas en la vida difíciles de olvidar por muchos años que pasen.

También referimos a veces aquellos domingos de matiné. Con nuestros zapatos de charol recién estrenados; con nuestros Chupa-Chups; más contentos que unas castañuelas, en compañía de nuestros padres y de mi hermana mayor, para asistir a la doble sesión que proyectaban en el cine «El Patronato» o «El Balear». Realmente lo pasábamos bien aquellos domingos por la tarde en Palma de Mallorca.

¡Qué bonitos tiempos aquellos... y tan lejanos! 






























domingo, 29 de enero de 2012

Curiosidades varias

Interrogación

A continuación unas pocas curiosidades que he sacado de unos cuantos libros de mi biblioteca. Que sean veraces cien por cien o no depende en gran parte de lo bien documentados que estuvieran los autores de tales afirmaciones. Sea como fuere, lo cierto es que todas tienen su punto:

  • Los rayos golpean la Tierra unas 6.000 veces cada minuto. 
  • Un estornudo puede salir disparado a 165 km/h. 
  • Técnicamente, cien tazas de café tomadas en un lapso de cuatro horas pueden causar la muerte. 
  • Se tardarían trece años y ocho meses para pasar una noche en todas las habitaciones de la MGM Gran Hotel de Las Vegas. 
  • El nombre entero de Los Ángeles es: El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciuncula, y se puede abreviar al 3,63 por ciento de su tamaño: L.A. 
  • En su punto más cercano, Rusia y América están a menos de 4 kilómetros. 
  • En Nueva York hay más irlandeses que en Dublín, más italianos que en Roma y más judíos que en Tel Aviv. 
  • El graznido de un pato (“cuac, cuac”) no hace eco y nadie sabe por qué. 
  • El sonido que se oye al sostener una caracola junto a la oreja no proviene de la concha. Es el eco pulsátil de la sangre latiendo en la propia oreja del ingenuo que cree estar oyendo el eco del mar a través de la concha. 
  • Los CDs se diseñaron para grabar setenta y cuatro minutos de música porque ésa es la duración de la Novena Sinfonía de Beethoven. 
  • Todos los continentes, menos la Antártida, son más anchos en el norte que en el sur. 
  • En las estatuas ecuestres, tradicionalmente, cuando los cuatro cascos del caballo reposan en el suelo, significa que el jinete murió de muerte natural. Una pata al aire, que falleció por heridas en acción. Dos al aire, que murió directamente en el campo de batalla. 
  • La única nación cuyo nombre empieza por “A”, pero no termina por “A” es Afganistán. 
  • Se comparte cumpleaños con al menos 9 millones de personas. 
  • Uno de los ingredientes de la dinamita son los cacahuetes. 
  • En 1221, Gengis Kan mató a 1.748.000 personas de Nishapur en tan sólo una hora. 
  • Se ha demostrado que Chang Hsien-Chung, un bandido chino, mató él solo a 40 millones de personas entre 1643 y 1648. Se cargó la población humana de la provincia entera de Szechwan. 
  • Atila, rey de los Hunos, era enano. Medía menos de metro y medio. 
  • Un cerdo tiene un orgasmo de hasta 30 minutos. 
  • Leonardo da Vinci podía dibujar con una mano y escribir con la otra, ¡simultáneamente! 
  • Los hombres ríen más alto, más tiempo y más a menudo que las mujeres. 
  • Los hombres utilizan un promedio de 15.000 palabras al día, las mujeres 30.000.
  • A los mosquitos les atrae el color azul dos veces más que cualquier otro color.
  • La palabra news, “noticias”, siempre es plural en inglés. Tiene su origen en el hecho de dar información de todos los puntos cardinales: North, East, West y South. 
  • Tomar las 12 uvas en nochevieja es una costumbre exclusivamente española y fue ideada en 1909 por los cosecheros para deshacerse del excedente de aquel año. 
  • Delante de la pantalla del ordenador se parpadea de media siete veces por minuto. El parpadeo normal de una persona es de veintidós veces por minuto. 
  • Nadie jamás ha descubierto hasta el momento dos copos de nieve idénticos. 
  • Se dice que el pintalabios fue inventado en tiempos de los egipcios por las mujeres especializadas en practicar el sexo oral. Querían que sus labios parecieran más apetecibles. 
  • El gran faraón Ramsés II tuvo al menos 160 hijos. 
  • El ciudadano ruso Tschisov se cayó sin paracaídas desde su avión que volaba a 6.700 metros de altura. Para su suerte, fue a parar al flanco de una montaña cubierta de nieve y sólo se rompió algunos huesos.
 Marco Atilio

miércoles, 25 de enero de 2012

Los recortes de Mariano

a (2)

Es increíble con qué facilidad (impunidad diría yo) se toman decisiones que influyen de manera tan dramática en la vida de las personas. Me refiero a los recortes sangrantes que llevan a cabo nuestros gobernantes para hacer más difícil la subsistencia del pueblo que les ha puesto en la poltrona y que les permite ordenar tamañas injusticias. 
 
Ahora el señor Rajoy y antes el señor Zapatero, han hecho que la vida del ciudadano medio, el currito de toda la vida, el que tiene una nómina con un sueldo miserable, el que ha perdido su trabajo por una crisis que hubiera podido evitarse, sea una vida de desesperanza, de miedo al futuro, de no saber si comerá mañana, de no saber si podrá dar estudios a sus hijos, de no tener claro si podrá acceder a la sanidad para preservar su salud, en definitiva, de vivir en una constante y amarga incertidumbre. 
 
a (3)

Me imagino al señor Rajoy dándole vueltas a la cabeza pensando, desde su acogedor y calentito despacho, cómo jorobar a los ciudadanos menos pudientes, menos afortunados:

“Voy a congelar el Salario Mínimo Interprofesional, los 641,40 euros me parecen incluso excesivos, sí, es mejor congelarlo. Sé que esta congelación deja a España muy atrás entre nuestros socios europeos en cuanto a protección de la remuneración mínima de los empleados y que sólo superamos a Polonia y Portugal entre los países que reconocen un salario mínimo en su ordenamiento legal. Sé también que, según la Carta Social Europea, el SMI debe alcanzar el 60% del salario medio neto de cada país, lo que en España equivaldría a situar el SMI en 1.026,4 euros al mes. Pero eso es una barbaridad, sí, definitivamente el SMI queda congelado. ¿Qué coño me importa a mí que 134.000 personas en España perciban directamente el salario mínimo? ¿Qué me importa que se utilice como referencia para fijar conceptos retributivos en los convenios? ¡Al diablo con estos parásitos, que hubieran aprovechado su tiempo y hubieran estudiado! Además, ¿cómo si no, vamos a poder mantener nuestros privilegios los que hemos sido bendecidos por el hada de la fortuna?”
 
Sigue el señor Rajoy devanándose los sesos para sacar a España de la crisis, a su cabeza van fluyendo ideas y remedios con los que atajar el desastre, pero tiene un problema, un problema mayúsculo, y es que está infectado por un pensamiento único, el de recortar, y recortar sabiendo que los recortes afectarán mucho más a las clases más desfavorecidas; aunque esto parece no importarle. 
 
Ahora lo que haré (se dirá el señor Rajoy desde su sillón) es congelar el sueldo de los funcionarios, aumentaré su jornada laboral dos horas y media más a la semana y congelaré el empleo público casi por completo, sólo se salvarán Las Fuerzas de Seguridad del Estado y los servicios básicos y sólo permitiré que se cubran un 10 por ciento de las vacantes”.
 
a (1)

Estupendo señor Rajoy, la única salida laboral que tenían todos aquellos que encontraban en el empleo público una oportunidad de conseguir salir del paro, dada la destrucción de empleo en el sector privado, se la quita usted de un plumazo. Más gente al paro. 
 
Es decir, todo lo contrario de lo que el presidente Roosevelt llevó a cabo cuando la Gran Depresión en Estados Unidos: Subir salarios y crear empleo público con el objetivo de estimular la demanda y el crecimiento económico, políticas que se revelaron de lo más eficaces y que hicieron que la economía del país creciera a un ritmo de un 10 por ciento por año superando la crisis en pocos años. 
 
Si su obcecación por otras políticas claramente equivocadas le impide averiguar de dónde va a sacar el dinero para pagar los puestos de trabajo que se creen en el sector público ahí van algunas recetas señor Rajoy: 
 
  • De una fiscalidad más progresiva y justa, que grabe mucho más los beneficios de las grandes empresas, los salarios altos y las grandes fortunas, que restituya impuestos como el del patrimonio, sucesiones y donaciones, que iguale la fiscalidad de rentas del capital y del trabajo y que invierta mucho más en perseguir el fraude fiscal y la economía sumergida, en los que somos líderes en la UE.
  • De la rentabilidad de las empresas públicas, ahora desgraciadamente en manos privadas, gracias a la nefasta gestión neoliberal de los gobiernos del PSOE y del PP.
Imagínese usted si Telefónica, Cegas, Repsol, Gas Natural, Argentaria, empresas antes públicas y ahora en manos privadas, reportaran sus multimillonarios beneficios al estado, el dinero que entraría en las arcas públicas.  
  • De una mayor inversión pública, que genere empleo y estimule la economía.
  • De la creación de una banca pública, que trabaje por y para la ciudadanía y las PYMES, concediendo los créditos necesarios para que la economía sea dinámica y no se estanque.
Sólo informarle que el estado español está a la cola de la UE en número de funcionarios y en fiscalidad, justo al contrario que los países nórdicos, que con una tasa fiscal mucho más alta y progresiva, con un 25% de su población trabajando en los servicios públicos del bienestar, están entre los países más prósperos del mundo creciendo el último año casi un 6%, muy por encima de la media de la UE. 
 
b

Por cierto, recuerde señor Rajoy que funcionarios son también aquellos que a cualquier hora del día y de la noche exponen sus vidas para salvar la de los demás (bomberos, guardia civil, policía nacional…); son aquellos que trabajan para preservar la salud de la gente, para curarla de sus dolencias, (médicos, enfermeras…); son aquellos que dedican su jornada a cuidar de enfermos impedidos, que limpian sus miserias y los asean, que les ayudan a caminar, a sentarse, a levantarse y acostarse, … (auxiliares de enfermería, celadores…); aquellos que educan a nuestros hijos y que, con sus enseñanzas, los preparan para enfrentarse al mundo con garantías de éxito (maestros, profesores…) A todos ellos les congela usted el sueldo y le sube su jornada laboral, ahondando más en la sangrante herida que les dejó su inepto predecesor el señor Zapatero. 
 
¿Es que acaso sueña usted con aquellos años del franquismo en que mucha gente no podía irse de vacaciones, no podía tener coche, ni siquiera una vivienda digna, en que no podían estudiar, ni tan siquiera irse a comer a un restaurante porque todo ello era privilegio de unos pocos? No me extrañaría que esas ideas le estén pasando por la cabeza visto los criminales recortes al estado del bienestar y las políticas tan nefastas para los asalariados y la sociedad más desfavorecida en general que está usted llevando a cabo. 
 
La verdad es que me parece increíble que en tan poco tiempo, tanto el señor Zapatero como usted mismo, señor Rajoy, hayan hecho retroceder a España lo menos 60 años con la aplicación de políticas restrictivas, injustas y a todas luces ineficaces. 
 
Eminentes economistas como los premios Nobel Joseph Stiglitz, Amartya Sen y Paul Krugman, los catedráticos de economía aplicada Vicenç Navarro y Juan Torres López, postulan que las políticas que practican los gobiernos neoliberales de la zona euro son políticas erradas y que lo único que conseguirán con sus restrictivas medidas será ahondar y agravar aún más la crisis. 
 
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No quisiera terminar este artículo sin referirme a las declaraciones que hoy mismo, el presidente del gobierno señor Rajoy, ha hecho en Portugal con respecto a la crisis: “En España se hará un ajuste 'algo parecido' al de Portugal”. Y no podemos olvidar que las medidas del ejecutivo portugués para salir de la crisis han sido entre otras: el abaratamiento del despido (de 30 días a 12), la subida del IVA para productos como la luz y el agua (del 6% al 23%), supresión de pagas extras a jubilados y funcionarios con sueldos superiores a 1.100 euros o el adelgazamiento de un 38% de la Administración pública. 
 
Supongo que el señor Rajoy acometerá estos recortes después de las elecciones de Andalucía, para que estas no se vean influenciadas por este ataque frontal al estado del bienestar con el que el gobierno del PP pretende sacarnos de la crisis ¿?. Después sacará la guadaña y no dejará títere con cabeza. ¡Que Dios nos coja confesados! 
 
Marco Atilio



















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