INICIO

BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

lunes, 31 de diciembre de 2012

La llamada de madrugada

moto
Fue en el mes de la Navidad de hace algunos años cuando me llevé el mayor susto de mi vida hasta la fecha. Mi hijo —que entonces tenía 17 años— había sufrido un accidente de moto. Él había salido, como todos los sábados, a divertirse con sus amigos. Aquella noche había llovido y las calles estaban más resbaladizas y peligrosas de lo habitual. En la misma puerta de la casa de su amigo, al que acompañaba después de la fiesta, se le resbaló la rueda delantera de la moto y fue a estrellarse contra una esquina. El casco se rompió y quedó inconsciente sobre un reguero de sangre.

Su amigo trató de incorporarlo pero fue inútil, se asustó y llamó a su madre que viendo a mi hijo inconsciente creyó que se había matado. Ella fue la que inmediatamente llamó a la ambulancia y la que, visiblemente nerviosa nos llamó a casa.

Fue de madrugada, sobre las tres, mientras dormíamos plácidamente mi mujer y yo cuando nos despertó el timbre del teléfono. ¡Qué raro!, ¿quién llamará a estas horas? nos preguntamos mientras intuíamos que algo —y no bueno— había pasado. Era lógico, cuando suena el teléfono a las tres de la madrugada las noticias que esperas recibir no pueden ser muy positivas.

—¿Dígame? —contesté yo. Al otro lado del teléfono la voz entrecortada de una mujer, manifiestamente nerviosa, se dio a conocer como la madre del amigo de mi hijo. Con palabras atropelladas nos dijo que David había caído, que la ambulancia se lo llevaba al Centro de Salud.

Con el corazón encogido, mi mujer y yo saltamos de la cama y nos vestimos a toda prisa. No habíamos terminado de hacerlo cuando otra vez sonó el teléfono. De nuevo era la madre del amigo de David: «Que no vayáis al Centro de Salud, que vayáis al hospital que es allí donde lo llevan». Ahora sí la sangre se me heló en las venas. La cosa era más grave de lo que habíamos creído.

Los nueve kilómetros que nos separaban del hospital se hicieron interminables. No sabíamos el estado en que nos encontraríamos a nuestro hijo cuando llegáramos. Mil suposiciones se nos pasaron por la cabeza: ¿Estaba vivo? ¿Se había fracturado algún hueso? ¿Estaba muerto? Esta última idea no queríamos ni pensarla aunque he de confesar que durante unos instantes sobrevoló nuestras mentes. Lo que queríamos era llegar cuanto antes, aunque también temíamos hacerlo. Lo que sí hicimos fue rezar, rezamos al Jesús en el que creemos, todo el camino hacia el hospital. Mi querida Isabel, con el rostro desencajado y las manos entrelazadas no paraba de implorar que nuestro amadísimo hijo estuviera vivo.

Llegamos al fin y descubrimos con alivio que David no estaba inconsciente aunque sí muy aturdido pero… ¿qué descubrirían las pruebas radiológicas y el TAC que se le realizaron?

Tras una noche maratoniana de nervios y de incertidumbres, a mi hijo se le diagnosticó un fuerte golpe en la cabeza y como consecuencia una fisura en el cráneo y un pequeño hematoma intracraneal que no precisó cirugía y que se reabsorbió espontáneamente, fractura de clavícula y múltiples contusiones por todo el cuerpo, sobre todo en la cara con una importante inflamación en el pómulo causada por una pequeña fisura ósea.

Cuando pasó aquella horrible noche y empezaba a languidecer el día siguiente, con las últimas luces crepusculares trasladaron a mi hijo al Hospital Neurotraumatológico de Jaén porque a pesar de haber pasado casi 24 horas desde el accidente David seguía desorientado e inquieto. Ni que decir tiene que tanto a mi mujer como a mí mismo la intranquilidad y el desasosiego nos consumían y es que todavía no sabíamos si nuestro hijo iba a salir con bien de aquel trance. Nuestra inquietud era compartida por toda la familia: mi hijo Javi, sus abuelos, sus tíos, sus primos… incluso sus amigos y por supuesto su novia. Todos sufríamos en mayor o menor medida, aunque nadie lo hacía más que nosotros que éramos sus padres y la vida de nuestro querido hijo estaba en juego.

Después de 48 horas ingresado en el Neurotraumatológico y tras someterlo a diversas pruebas, se le trasladó de nuevo a su hospital de referencia donde se le dio el alta tras tres largos y angustiosos días con sus respectivas angustiosas y largas noches. De esta forma terminó aquel episodio que en este caso tuvo un final feliz pero que bien podría haber acabado en una tragedia que ni siquiera quiero pararme a pensar.

Acontecimientos como este curten en el difícil arte de vivir, pero también te roban años de vida. Porque sustos así, tarde o temprano, acaban pasando factura.

De aquellas terribles horas escribí el siguiente poema que ilustra convenientemente lo vivido por nosotros y las emociones que nos embargaban en aquellos dramáticos momentos: 

VUESTRO DAVID HA CAÍDO

 Era una noche sombría,
no lució la luna clara,
noche de nubarrones
y noche desesperada.

 Amargas noticias llegan,
noticias de madrugada,
noticias que cual puñales
nos sacaron de la cama.

 Vuestro David ha caído,
una voz trémula hablaba,
corred hacia el hospital,
se lo lleva la ambulancia.

 Las manos de mi mujer
temblorosas se agitaban
y sus fervorosos rezos
con los míos se mezclaban.

 Nuestro hijo estaba herido,
su sangre se derramaba
roja sobre nuestros cuerpos,
roja sobre nuestras almas.

 El tiempo pasó despacio
y la noche solitaria
entre llantos y suspiros
dejó paso a la mañana.

 La muerte pasó muy cerca,
quiso Dios que resbalara
sobre el alma de David
que los ángeles guardaban.

 Creí que te perderíamos,
que nunca vería tu cara,
que te arrancaban de mí,
que me enterraban el alma.

 Ahora todo ha pasado,
todo se ha quedado en nada,
pero aún queda aquel susto
que nos hirió las entrañas.

martes, 25 de diciembre de 2012

Un mensaje distorsionado

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

En estos días el mundo cristiano celebra la Navidad o lo que es lo mismo, el nacimiento de Jesús de Nazaret. No hay que olvidar que la palabra Navidad proviene de la palabra "Natividad", que viene del latín "Nativitatem", que significa "nacimiento". 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Lujuria

Amantes
Dejamos el coche en un recodo del camino y bajamos hacia la playa. Era ya pasada la medianoche. Una hermosísima luna llena iluminaba nuestros pasos mientras descendíamos hacia una pequeña ensenada. Aquel maravilloso sitio estaba desierto. La noche estrellada y el sonido rítmico de las olas eran nuestros únicos testigos. Caminábamos descalzos por la arena, cogidos de la mano, solos, como en noches anteriores, lejos de miradas ajenas.

Saqué una pequeña manta de mi mochila y la extendí sobre la arena. Ella permanecía de pie, observándome en silencio. Al acercarme, un rayo de luna acarició su rostro y pude ver el fascinante brillo de sus ojos color avellana. La besé suavemente en el cuello mientras la desnudaba, y ella, seductora y sensual, se dejaba hacer. Entre besos y caricias nos quitamos la ropa y nos tumbamos sobre la manta. Recorrí su figura con los dedos, acariciando sus excitantes curvas, y me rendí a la voluptuosidad de su cuerpo.

La abracé con pasión sintiendo la calidez de su piel contra la mía. Me perdí en la atmósfera mágica de su desnudez, y juntos nos adentramos en el maravilloso sendero del placer.

Bebí del dulce néctar de sus pechos de terciopelo. Sentí el aroma que fluía de cada uno de los átomos de su esencia y entré en lo más hondo de su ser. Un caudal de deseo nos desbordó. Hicimos el amor con pasión desbocada, gimió de placer cuando llegó al clímax en un orgasmo interminable.

Besé sus labios de rosa, acaricié sus muslos suaves, y entre ellos encontré un volcán de placer, un placer que fluía a raudales empapando nuestros sentidos. Me embriagué con los dulces efluvios de su piel, me dejé arrastrar por una marea de sensaciones, y naufragué en el éxtasis de su lujuria.

Ponedle vosotros el final a esta historia, porque yo me desperté... a las cuatro de la mañana, besuqueando la pata de la cama.







lunes, 17 de diciembre de 2012

El Panadizo

a (4)

Un poco de humor nunca viene mal, sobre todo en estos tiempos que corren por eso, aquí os dejo el siguiente poema de Félix María de Samaniego que es una copia exacta de una versión encontrada en el libro “Poesía Erótica Castellana”, recopilación de 1976 de Jesús García Sánchez y Marcos Ricardo Barnatán. Seguro que os arranca una sonrisa:


viernes, 7 de diciembre de 2012

La flecha del tiempo

La flecha del tiempo 1
La flecha del tiempo siempre apunta en una sola dirección. El tiempo, que todo lo arrastra y nos va moldeando para bien o para mal. ¿Dónde están los niños que fueron nuestros hijos hace tan solo... ¡Dios mío!, hace tan poco? ¿Y dónde quedó lo que fuimos nosotros «ayer» mismo? El tiempo nunca se detiene; al contrario, cuanto más vivimos, más deprisa parece correr. Einstein tenía razón cuando hablaba de la extraña relatividad del tiempo.

¿Dónde está el vigor, la fortaleza, la rebosante salud que me acompañaban cuando la lozanía juvenil inundaba cada molécula, cada átomo de mi ser? Poco a poco aquella energía, aquellas ganas de comerme el mundo, se han ido apagando con el paso de los años. Unos años que se han esfumado tan deprisa que no puedo creer que haya pasado tanto tiempo en tan poco tiempo. Parece un juego de palabras, pero no lo es: es una percepción muy real cuando, como yo, has recorrido ya un importante trecho en el sinuoso camino de la vida.

Una vida que tengo ya más de mediada y que se ha consumido en un suspiro. Si la vida fuera un solo día, yo habría dejado atrás el mediodía y comenzaría a adentrarme en la tarde. El sol todavía ilumina el camino, pero ya no asciende; lentamente comienza su descenso. ¿Cómo es posible que el tiempo haya corrido tanto?

¿Y cómo es posible que mi cuerpo se haya deteriorado de esta manera? Estos dolores perennes —la rodilla, la espalda, el cuello, los brazos, los pies...— parecen haber llegado para quedarse. Aquel maldito accidente de moto, al menos en parte, me sigue pasando factura. Todo ocurrió despacio, casi sin darme cuenta. Sin embargo, la sensación que tengo es la de que sucedió de golpe. Otra vez la relatividad de Einstein.

El paso del tiempo ha caído sobre mí como una losa en forma de dolor físico. Un dolor que me ha arrebatado, por ejemplo, uno de los mayores placeres de mi vida: jugar al tenis. ¡Cuánto lo echo de menos! Sé que jamás volveré a disputar un partido y esa certeza me entristece profundamente. Echo de menos aquellas tardes con mis amigos, la competición, las risas, el esfuerzo compartido, la satisfacción de mantenerme en forma mientras disfrutaba de un deporte que siempre me apasionó. Es triste aceptar que todo eso pertenece ya al pasado.

También mi trabajo empieza a resentirse. Es un trabajo que me gusta y que procuro desempeñar siempre con la mejor disposición, pero cada jornada me cuesta un poco más que la anterior. Me esfuerzo cuanto puedo, aunque hay días en que el dolor se hace casi insoportable. Es verdad que todavía existen jornadas más llevaderas, pero descubro con cierta angustia que cada vez son menos.

Muchos pensaréis que estoy siendo demasiado negativo. Yo, sin embargo, no lo veo así. Creo, sencillamente, que intento ser realista. Y quizá eso sea precisamente lo que más miedo me da.

Si hablo del tiempo y de la velocidad con la que pasa es porque añoro profundamente otros momentos de mi vida. Instantes felices que recuerdo con una claridad asombrosa, como si hubieran ocurrido hace apenas unos días, aunque sé que nunca volverán. Ojalá pudiera doblar esa flecha temporal y regresar unos cuantos años atrás. No solo recuperaría parte de mi vigor físico; también volvería a encontrarme con aquel hombre que creía poder con todo.

En fin, cuando miro alrededor y contemplo el sufrimiento, las guerras, la pobreza y la infelicidad que afligen a tantas personas, casi me avergüenza detenerme en mis propias dolencias. Pero cada ser humano carga con su propia historia y, poco a poco, también mi pequeño mundo se resquebraja.

Y, sin embargo, hay días en los que la melancolía acaba imponiéndose. Miro hacia atrás y no puedo evitar repetir para mis adentros:

¡Qué tiempos aquellos!

Quizá porque, en cierto modo, sí fueron mejores. O, al menos, así los contempla mi memoria.

Y entonces acuden a mi memoria aquellos inmortales versos de Jorge Manrique:

«…cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor».

La vida es extraña a veces, ¿no os parece?

 
Marco Atilio










jueves, 29 de noviembre de 2012

Angustia

Corazón de fuego 1

 

Yo no sé, cuántas veces solitario,

busco abrigo en la soledad perdida,

en tenebrosas sombras me abandono,

herido el corazón y el alma herida.

 

¡Qué enorme desaliento me delata!,

el espíritu triste, acongojado,

cual lanza que traspasa, que desgarra,

que lacera mi mundo atormentado.

 

Un nudo en la garganta me atosiga

y llora en mi interior no sé qué cosa,

me envuelven la apatía y la desgana,

cual la pesada carga de una losa.

 

Desconozco mi mal ni qué me ocurre,

luz y consuelo por caridad pido,

en mi angustioso mar estoy vagando,

en mi negro desierto estoy perdido.


…y es que uno no siempre se encuentra en su mejor momento.
 
Marco Atilio

sábado, 24 de noviembre de 2012

¡Basta Ya!

Basta ya de callarse

Tenemos la desgracia de vivir en un mundo de hipócritas en donde la doble moral es el pan nuestro de cada día. "Haz lo que yo te diga pero no hagas lo que yo haga". Es una máxima que mucha de la ralea de políticos y demás cuervos que campan por nuestra querida España cumple al pie de la letra. Estamos gobernados por gente sin la menor sensibilidad hacia el dolor de las personas. Estamos gobernados por políticos ineptos e inútiles que jamás nos sacarán de la crisis. Primero porque no saben hacerlo y segundo porque no quieren hacerlo. Y no quieren hacerlo porque están corrompidos por oscuros intereses y porque están al servicio de los poderes económicos que hoy por hoy gobiernan el mundo. Si no ponemos freno a sus tropelías con urgencia, dejarán una España esquilmada, con millones de personas sumidas en la indigencia y con muchos cadáveres en el camino. Si no les ponemos freno dejarán una España sin futuro y sin esperanza alguna. Hay que levantarse y decir basta tan fuerte como podamos para comenzar con urgencia a regenerar las mismas raíces de la Democracia.
 
Hay que levantarse y decir basta a los empresarios inhumanos y mezquinos (que los hay y muchos), que explotan a sus trabajadores con una saña propia de tiempos que es mejor olvidar y que creíamos ya pasados, que les pagan sueldos de verdadera miseria por una jornada de trabajo cercana a la esclavitud y que les atemorizan con el despido en cuanto atisban el menor síntoma de queja, llegando incluso a despedirlos en cuanto alguno de ellos tenga la desgracia de enfermar, hasta tal punto llega su vileza y tiranía. Solo les falta el látigo para erigirse en amos rememorando oscuros episodios de la historia de la humanidad. De cualquier manera, con esas conductas viles, infames y despreciables, degradan a las personas, las vilipendian y denigran y las hieren en lo más profundo de su ser despojándolas incluso de su dignidad. Si eso no se acerca a la esclavitud no sé de qué estamos hablando.
 
Desde este pequeño rincón de internet voy a gritar con todas las fuerzas de las que soy capaz: 
 
“¡Maldigo a todos los gobernantes que legislan a favor del poder económico y que con sus recortes en servicios esenciales y en derechos sociales, hunden en la desesperación y la miseria a millones y millones de personas que a lo único que aspiran es a un trabajo digno y a un salario que les permita vivir dignamente tal y como proclama La Declaración Universal de Derechos Humanos que en su artículo 23 párrafo 1 dice: “Toda persona tiene derecho al trabajo […] a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo…”. En el párrafo 3 sigue diciendo: “Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana…”!
 
¡Maldigo a los llamados “Mercados”; que no son otra cosa que gente con muchísimo dinero, dueños actuales del mundo, que consiguen pingües beneficios con operaciones especulativas en el mercado de deuda pública y cuya avaricia no tiene límites, ajenos totalmente al dolor y la desesperación de millones de personas víctimas finales de sus maquiavélicos negocios!
 
¡Maldigo a todo aquel empresario, grande, mediano o pequeño, que se enriquezca a base de explotar y aprovecharse del sudor y la sangre de sus trabajadores, que les pague sueldos de miseria a cambio de jornadas interminables y que les coaccione con el despido a poco que atisbe el menor síntoma de rebeldía a la sumisión total!

¡Maldigo a los medios de comunicación que se alejen de la imparcialidad, que utilicen información sesgada distorsionando la realidad para confundir, adoctrinar, dogmatizar y aborregar al pueblo. La imparcialidad de la información debería ser el leitmotiv de su labor alejada de cualquier injerencia política o partidista!
 
¡Maldigo a la señora Merkel, verdadera culpable de la política de recortes y de austeridad llevada a cabo en la eurozona y brazo ejecutor del gran capital, favorecedora de sus intereses en detrimento del bienestar de las clases más vulnerables de la sociedad europea y que ha conseguido poner de rodillas a todos y cada uno de los gobiernos de la Unión Económica y Monetaria en aras de un taimado fin: el de devolver la deuda y sus enormes intereses en un tiempo record a costa de precarizar las condiciones de vida de la población!
 
¡Y maldigo en fin a todos aquellos que aprovechando cualquier posición de poder, vilipendien, agravien, humillen, tiranicen, denigren, exploten o atenten contra la dignidad de las personas en una u otra forma no permitiéndoles la necesaria y justa estabilidad económica y no favoreciendo su integración social y su desarrollo emocional!
 
Marco Atilio








sábado, 17 de noviembre de 2012

Pensamientos críticos

s

No debería el gobierno hacer una lectura y una valoración errónea del seguimiento o no de la huelga general del 14 de noviembre y no debería porque el derecho a la huelga (lamentablemente) está lastrado por muchas causas, entre ellas las siguientes:
 
1.-La inmensa mayoría de los trabajadores que hay en España viven al día porque sus pírricos sueldos no les dan para vivir de otra manera y si hacen huelga sus debilitadas economías se resentirían gravemente. No olvidemos que por ejercer tu derecho a huelga tu sueldo se verá rebajado muy significativamente y hoy en día es algo que muchísimos trabajadores no pueden asumir.
 
2.-Una gran parte de los trabajadores de este país "disfrutan" de empleos precarios con sueldos de asco, estos trabajadores se ven coartados en su derecho a huelga por empresarios sin escrúpulos que los despedirían en cuanto acabaran sus contratos si optaran por ejercer ese derecho constitucional. El miedo a ser despedidos pesa mucho más que su deseo de secundar la huelga, aunque su indignación por las políticas tan lesivas para la gran mayoría de los españoles del gobierno neoliberal que padecemos se mantenga intacta.
 
3.-Hay muchos más parados ahora que en marzo (anterior huelga general), eso debe notarse a la hora de analizar las cifras del seguimiento de la huelga.
 
Hay que tener en cuenta también, y hay que decirlo bien alto, que los datos del seguimiento de la huelga se manipulan arbitrariamente por los grandes medios de comunicación de este país que son afines a la corriente neoliberal tan nociva para la clase trabajadora, ofreciendo una información a todas luces sesgada. Si no me creen pueden consultar esta página web.
 
Señores del PP, el descontento de la población española es muy mayoritario, incluso entre los votantes de su propio partido; creer otra cosa es no ver la realidad. De cualquier manera algo tendrán que temer cuando se niegan a celebrar una consulta para que el pueblo español pueda refrendar o no sus políticas de austeridad. Tengan ustedes en cuenta que están gobernando con un programa que en nada se parece al que presentaron a las elecciones generales de 2011, por tanto (y cualquiera lo entiende así) no están legitimados para gobernar y deberían convocar ese necesario y urgente referéndum. Tampoco deberían desoír el clamor popular en las manifestaciones que tuvieron lugar por toda España y que les conminan a cambiar su modo de hacer política, sobre todo económica.
 
s (2)

España necesita otra clase de pensamiento, otra clase de política. Una política que proteja mucho más a las personas en detrimento de los bancos y del gran capital. Resulta descorazonador saber que ahora mismo da igual votar al PP que al PSOE (los dos grandes partidos de este país), lo mismo da Rajoy que Rubalcaba. Ambos hacen políticas casi calcadas y su discurso variará según estén en el gobierno o en la oposición. Hay que encontrar un partido que haga una política diferente, que ofrezca credibilidad y honestidad y unos políticos que inspiren confianza a la población. La cosa está ciertamente difícil aunque quiero pensar que no imposible. Somos nosotros, con capacidad crítica, reuniendo la mayor información posible, sopesando y analizando toda esa información, no guiándonos por pensamientos preconcebidos, por ataduras ideológicas y dogmáticas que, en definitiva, son las posturas que definen los fanatismos, contemplando siempre la posibilidad de un cambio (para eso estamos en democracia) a la hora de elegir nuestros representantes políticos y huyendo de la sumisión, la fidelidad eterna y las actitudes borreguiles los que tenemos que encontrar ese partido y esos políticos que ofrezcan esperanza al desencantado pueblo español.
 
s (3)

Por otra parte, les diría a todos aquellos que pregonan que no hay alternativas a las políticas de ajuste llevadas por el gobierno del PP que se equivocan, que sí que hay alternativas, lo que ocurre es que no se quieren poner en práctica porque eso conllevaría hacer pagar a los que más tienen poniendo en práctica políticas económicas mucho más justas, redistributivas, proporcionales e igualitarias, persiguiendo el fraude fiscal y a los defraudadores, así como otra serie de medidas, todas muy viables y que grandes economistas vienen proclamando desde hace mucho tiempo (basta con informarse). Si no se ponen en práctica esas otras alternativas es porque nuestros gobernantes están cogidos de los huevos por la banca y el gran capital y hay que tener valor y redaños para ignorar esos inmensos poderes. Maldita sea la cobardía de Zapatero cuando gobernaba y ahora de Rajoy y sus acólitos y maldita sea su estampa.
 
Marco Atilio










domingo, 11 de noviembre de 2012

Flashback

Túnel del tiempo 1

Testimonio vigoroso del gran Miguel Hernández en una época oscura de España y que parece (al menos en parte) extrañamente presente. No añadiré ni una palabra más:
 
Viento del pueblo

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN


Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me aventan la garganta.

 

Los bueyes doblan la frente,

impotentemente mansa,

delante de los castigos:

los leones la levantan

y al mismo tiempo castigan

con su clamorosa zarpa.

 

No soy de un pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones,

desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo

prisionero en una jaula?

 

Asturianos de braveza,

vascos de piedra blindada,

valencianos de alegría

y castellanos de alma,

labrados como la tierra

y airosos como las alas;

andaluces de relámpagos,

nacidos entre guitarras

y forjados en los yunques

torrenciales de las lágrimas;

extremeños de centeno,

gallegos de lluvia y calma,

catalanes de firmeza,

aragoneses de casta,

murcianos de dinamita

frutalmente propagada,

leoneses, navarros, dueños

del hambre, el sudor y el hacha,

reyes de la minería,

señores de la labranza,

hombres que entre las raíces,

como raíces gallardas,

vais de la vida a la muerte,

vais de la nada a la nada:

yugos os quieren poner

gentes de la hierba mala,

yugos que habéis de dejar

rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes

está despuntando el alba.

 

Los bueyes mueren vestidos

de humildad y olor de cuadra:

las águilas, los leones

y los toros de arrogancia,

y detrás de ellos, el cielo

ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes

tiene pequeña la cara,

la del animal varón

toda la creación agranda.

 

Si me muero, que me muera

con la cabeza muy alta.

Muerto y veinte veces muerto,

la boca contra la grama,

tendré apretados los dientes

y decidida la barba.

 

Cantando espero a la muerte,

que hay ruiseñores que cantan

encima de los fusiles

y en medio de las batallas.


lunes, 5 de noviembre de 2012

La muerte, ese gran arcano lleno de dolor

No quiero morir

Ahora que acaba de pasar el día de los difuntos, una fecha en donde se rinde homenaje a todos los que se fueron porque la muerte los arrebató de nuestro lado (algunos porque la senectud les llevó al final del camino y otros prematuramente, cuando todavía les quedaba mucha vida por vivir), no me resisto a publicar unos poemas que escribí hace tiempo relacionados con el tema de la muerte.
 
Un tema sin duda misterioso y que produce en nosotros cierto desasosiego. Nadie quiere morirse y, sin embargo, todos hemos de hacerlo algún día. Cuando todavía somos jóvenes la muerte no nos preocupa porque simplemente no pensamos en ella; a medida que nos hacemos viejos no podemos evitar que oscuros pensamientos relacionados con ese trance inevitable se cuelen en nuestra mente. Procuramos rechazarlos de inmediato pero a menudo vienen a nosotros y supongo que su asiduidad estará en proporción directa a la edad que tengamos.
 
Afortunadamente no he sufrido aún la pérdida de mis padres (aunque ya están muy viejitos), pero sí pude vivir la muerte de mi suegro y pude comprobar el dolor de mi queridísima Isabel y cómo la muerte de su padre le desgarró el alma. Con motivo de ese trágico suceso escribí este poema titulado “La Muerte”. Me inspiró el ver su cuerpo yacente en la “Losa” del mortuorio en una noche “fría” de hospital… Me inspiró su aterradora soledad cuando dejamos solo el cadáver a la espera de la funeraria… Me inspiró las preguntas que uno debe hacerse cuando todo ha concluido y no te das cuenta de tu nueva situación hasta que pasa un tiempo indeterminado, sobre todo los que como yo, creemos en que aquí no termina el viaje (en otra ocasión hablaré sobre este tema)… Me inspiró todas las dudas, las preguntas y las reflexiones que vienen a la mente cuando ocurren muertes en tu entorno más cercano… El poema en cuestión es el siguiente:
 
soledad-2
...a la memoria de Sebastián, padre de mi amada Isabel.

 

LA MUERTE


 ¿Por qué se han callado los niños...?

¿Por qué ya no cantan los pájaros...?

¿Dónde está el cálido rayo de sol

que calentaba mi cuerpo...?

 ¿Dónde están las flores del campo...?

Y mis verdes olivos...

¿dónde se encuentran...?

¿Por qué ya no los veo...?

 

Ya no hay lluvia...,

 ni viento...,

 ni calma...,

 ni sol...

 

¿Por qué ya no hay nada?

 ¿Y mi mujer y mis hijos...?

 ¿Dónde se fueron...?

 ¿Por qué ya no hay nadie...?

 ¿Por qué me han dejado tan solo...?

 ¿Por qué siento este frío tan intenso...?

 ¿Y por qué esta negra oscuridad

que lo inunda todo...?

 ¿Por qué no puedo moverme

y por qué siento tanto miedo...?

 

¡Y esta sensación de vacío

que envuelve todo mi ser...!

 

¡Dios..., maldito frío

que cala todos mis huesos!

 

¡Necesito tantas respuestas...!

 

Pero solo escucho silencio, 

solo el silencio.


El silencio... 

solo el silencio... 

el silencio... 

el silencio... 

el silencio.


El otro poema en relación a la muerte de mi suegro lo titulé “La tarde trajo la noche” y es el reflejo de la lucha contra la enfermedad, el triste desenlace y las emociones de su familia en aquellas terribles horas:
 
noche

LA TARDE TRAJO LA NOCHE


La tarde trajo la noche,

la noche más desgraciada,

Sebastián cerró los ojos,

la muerte se los cerraba.

 

Luchó fiero por la vida

aferrado a una esperanza,

la enfermedad y la muerte

le ganaron la batalla.

 

Su esposa llora en silencio,

sus hijos tienen el alma

traspasada por la flecha

del dolor y de las lágrimas.

 

Desnudos los corazones

en la noche solitaria,

sus familiares y amigos

elevan una plegaria.

 

¡Adiós mi querido esposo!

dice su esposa enlutada,

te llevas mi amor contigo,

mi corazón y mi alma.

 

De las miserias del mundo

Sebastián por fin descansa,

halló paz en el espíritu

en la noche desgarrada.


El tercer y último poema titulado “Cuando voy a un cementerio” lo escribí hace mucho tiempo, cuando comenzaba a recorrer mi etapa adolescente y germinaba en mí la afición por la poesía. Son las sensaciones, las interrogantes y las reflexiones que me provocaba la visita a un cementerio, es el siguiente:
 
OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

CUANDO VOY A UN CEMENTERIO

 

¡Qué extraña sensación,

extraña melancolía,

que extrañeza, que misterio,

me produce un cementerio!


Todos los que allí reposan

han vivido como yo,

cada uno fue una historia

del mundo en la memoria.


Allí yacen pobres, ricos

y todas las clases sociales,

los que odian, los que aman,

al final la misma cama.


Cuando voy a un cementerio

y camino entre las cruces,

me siento como atrapado

y de palabras colmado.


De palabras que me dicen:

"al final has de venir,

con nosotros a reunirte,

con nosotros a pudrirte".


En verdad que esas palabras

las oigo por todas partes,

y me llenan de extrañeza,

de misterio y de tristeza.


¡Qué mala cosa es la muerte

que mil lágrimas arranca,

que nos llena de hastío

y sensación de vacío!


Por eso y por muchas cosas,

cuando voy a un cementerio,

vuelvo triste y asqueado

y hasta un poco trastornado.


Que esta vida que vivimos

tan bonita de vivir,

no es, sino un segundo,

en el devenir del mundo.


“La muerte está tan segura de ganar que nos da toda una vida de ventaja”. (Francisco de Quevedo).









Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...