INICIO

BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

jueves, 28 de julio de 2016

Amargura

De los muchísimos poemas que tengo escritos, aquí uno dedicado a mi amada Isabel compuesto hace ya la pila de años. Como me parece bonito quiero compartirlo con todos vosotros. Se titula "Amargura". Este es:

¿Cómo conciliar el sueño
eterna noche taimada?

¿Cómo descansar pensando
que la perderé mañana?

¡Oh la noche!

Esta noche desquiciada,

¡pasa pronto!

¡Aleja tu manto negro
de amarguras desveladas!

¡Que venga pronto a mi hastío
ese sol de la esperanza!

¿Hasta cuándo esta amargura?

¿Cuándo podré abrazarla
y tenerla entre mis brazos
bajo sus sábanas blancas?

Marco Atilio


martes, 5 de julio de 2016

Resultado electoral ¿¿¿???



Ahora que acaban de celebrarse unas nuevas elecciones en España y con los resultados definitivos encima de la mesa, es hora de alguna que otra reflexión para intentar descifrar el por qué de tales resultados. Cosa difícil de hacer y quizá de entender a tenor de los números que han arrojado las urnas y el número de apoyos que ha cosechado cada partido en estas nuevas elecciones.

Decir antes que nada que a mí particularmente me ha sorprendido sobremanera el resultado final de cada partido. A mí, y supongo que a muchos españoles también si hacemos caso a las encuestas que se habían publicado hasta ahora y que arrojaban un resultado totalmente contrario a lo que la realidad nos tenía preparado.

A propósito de las encuestas, decir que está más que demostrado que la gente miente cuando se le pregunta por el sentido de su voto. Es como si se avergonzaran de expresar abiertamente por cual partido se decantarán en las elecciones. Incluso en las encuestas a pie de urna, que te preguntan por qué partido has votado justo después de ejercer tu derecho, la gente miente y en última instancia parece que se avergüencen, como ya he dicho, de desvelar el verdadero sentido de su voto.

Lo que sí está claro es que la corrupción, la política de recortes, la desigualdad creciente, la pobreza infantil (solo Rumanía nos “gana” en esto), los bajos salarios debidos principalmente a la Reforma Laboral, los desahucios, las políticas antisociales en definitiva, llevadas a cabo por el Partido Popular en los últimos años no le han pasado factura, todo lo contrario, ha conseguido aumentar su representación parlamentaria en 14 diputados pasando de los 123 que tenía en diciembre a los 137 en estas últimas elecciones y casi ocho millones de personas se han decantado por este partido.

Es curioso que incluso en la Comunidad Valenciana, en donde el PP está inmerso en numerosos casos de corrupción y en donde esta estaba prácticamente institucionalizada, ha conseguido el Partido Popular mejorar sus resultados con respecto a las elecciones de diciembre pasado pasando de 11 a 13 diputados.

Las razones de por qué se vota a corruptos y a partidos cuyas políticas son de marcado carácter antisocial no las sé, ojalá las supiera. De todas formas, y así a bote pronto, se me ocurren algunos motivos para intentar descifrar esas razones:

Puede ser que en España seamos una pizca masoquistas, o que a lo mejor amparamos la corrupción con nuestro voto porque en el fondo también nosotros estamos de acuerdo con ella.

Por otro lado a lo mejor es  que nos importa un bledo que la gente sufra y lo que nos falta es empatía hacia los demás y amparamos con nuestro voto políticas claramente insolidarias, y antisociales.

O a lo mejor es que ha calado el discurso del miedo puesto en práctica por el PP y por los medios de comunicación afines, que son muchos y muy poderosos. Porque como dijo Malcolm X: "Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido".

Quizá la razón de estos resultados haya que buscarla en la gran ignorancia de mucha gente, y es que un pueblo ignorante es un pueblo fácilmente manipulable y dócil. No olvidemos que el acceso a cursar estudios superiores está cada vez mucho más difícil para las clases humildes de la sociedad, de ello se han encargado las políticas neoliberales y de recortes del gobierno del PP. Cada año se reducen más las becas, para el curso 2015-16 han bajado el umbral de acceso a ellas a aproximadamente poco más de 800 euros de renta en 14 pagas porque consideran que con esa renta es más que suficiente para mantener una familia y tener uno o más hijos estudiando. No me extraña que muchos jóvenes no puedan acceder a la universidad por falta de recursos. Una eficiente manera de tener a una gran parte de la sociedad subyugada, aborregada y convenientemente amaestrada por falta de conocimientos y de cultura. Los frutos de tal injusticia quedan luego reflejados, por ejemplo, en los asombrosos resultados de estas últimas elecciones.

En fin, he dado algunas de las razones (aunque supongo que habrá muchas más) que han podido influir, según mi opinión, para que una gran mayoría de votantes se hayan decantado por un partido político sumido en multitud de casos de corrupción y que, no olvidemos, ha sido el primer partido de la democracia en ser imputado, o investigado como se dice ahora, por un juez por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas. En cualquier caso: ¿cómo se puede explicar esta gran incongruencia? Ciertamente es una cuestión de difícil explicación y serán los sociólogos los que tendrán que hacerlo en última instancia. Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona realizado por los profesores Jordi Muñoz, Eva Anduiza y Aina Gallego ya intentó dar explicación a este contrasentido hace algunos meses. La noticia que publicaba los resultados de tal estudio la podéis consultar pinchando aquí.

Los malos resultados del PSOE son una cadencia que se viene repitiendo desde los tiempos de Zapatero, quizá porque la gente no olvida que, sobre todo desde mediados de su legislatura, hizo políticas de marcado corte neoliberal, que fue el partido socialista (como ya expresé en un artículo anterior) quien, en connivencia con el PP  y por la vía de urgencia, reformó el famoso artículo 135 de la Constitución anteponiendo con ello el pago de la deuda a cualquier otra cosa (pensiones, sanidad, educación...) Y que fue el gobierno de Zapatero el que comenzó la política de recortes, cuando reconocieron que estábamos en crisis, abocando a la clase trabajadora a un sufrimiento injusto e innecesario si se hubieran tomado otras medidas y no aquellas políticas austericidas que se tomaron que lo único que consiguieron fue “machacar” a una gran parte de la sociedad española, curiosamente la que menos recursos tenía. Y también porque entre sus filas estallaron algunos casos de corrupción que la gente no ha perdonado, contrariamente a lo que ocurre con el Partido Popular que parece que se le perdone todo lo malo que hace y que ha hecho que ha sido mucho ¿?.

Supongo también que la gente que haya votado a los socialistas a lo largo de los años, habrá comprobado que el PSOE tiene un discurso mucho más social cuando ejerce de oposición que cuando le toca gobernar y cuando sucede esto último, transforma ese discurso y pone en práctica políticas neoliberales cual si de un PP disfrazado se tratara. A lo mejor muchos de los votantes socialistas de antaño se han cansado de mentiras y todavía siguen castigándolo en las urnas, no olvidemos que los 85 diputados conseguidos por el PSOE en estas elecciones son el peor resultado de su historia.

Las causas de que Unidos Podemos haya cosechado un resultado muy lejano al ascenso espectacular que vaticinaban todas las encuestas incluido el tan previsible “sorpasso” al PSOE, y se hayan quedado prácticamente con los mismos diputados que tenían en las pasadas elecciones, es difícil de entender… o quizá no tanto.

Más allá de las consideraciones de la confluencia de Izquierda Unida y Podemos que valoraré más tarde, creo que la pérdida de votos del partido de Pablo Iglesias se debe a varias causas según mi modesta opinión:

La más importante a mi juicio es que sus votantes no han entendido que no se permitiera un gobierno del PSOE apoyando el acuerdo al que los socialistas llegaron con Ciudadanos facilitando con ello la salida de la Moncloa de Mariano Rajoy. Dicho acuerdo contemplaba medidas diametralmente opuestas a las practicadas por el PP durante su mandato y creo sinceramente que eran infinitamente mejores que las que había puesto en práctica el gobierno de Rajoy. Es muy probable que los votantes de Podemos que no entendieron esa decisión se hayan abstenido en estas últimas elecciones desencantados con la forma de gestionar la confianza que habían depositado en el partido de Pablo Iglesias.

Por otro lado, las formas no creo que hayan sido las más adecuadas en el comportamiento del líder de Podemos durante esta corta legislatura y creo que le ha faltado una pizca de humildad y le ha sobrado un mucho de prepotencia. Es posible que también por ahí haya restado apoyos.

Los vaivenes ideológicos del señor Iglesias tampoco creo que hayan convencido mucho a sus votantes. Empezó siendo comunista y terminó siendo socialdemócrata. A mí personalmente no me gustan las etiquetas pero creo que estas fluctuaciones identitarias mucha gente no las comprende.

En cuanto a la confluencia con Izquierda Unida, es obvio que esta alianza electoral no ha sumado votos y eso es algo que tendrán que analizar los dirigentes de ambos partidos en profundidad. Quizá lleguen a la conclusión que muchos de los votantes del partido de Alberto Garzón no estaban de acuerdo con la confluencia electoral con Podemos y en estas elecciones se han abstenido con la consiguiente pérdida de votos.

Los resultados del partido de Albert Rivera han sido también bastante malos, pasando de 40 a 32 diputados. Las causas de esta bajada de escaños es fácilmente analizable: Muchas de las personas que votaron a Ciudadanos el pasado 20 de diciembre y que en su gran mayoría eran votantes del PP, en las elecciones del 26 de junio han vuelto al redil quizá por miedo a que Podemos pudiera gobernar. El llamado voto útil, o también el voto del miedo.

En mi opinión mucha culpa de esto último la tiene curiosamente el propio Albert Rivera, que ha despotricado contra Unidos Podemos lo que no está escrito, alertando a la población de los hipotéticos desastres que sobrevendrían en España si gobernara este partido. La consecuencia de esta estrategia del miedo es la fuga de votantes hacia el Partido Popular por el mencionado anteriormente voto útil. Creo que el señor Rivera exageró en demasía sus ataques a Unidos Podemos y se ha acabado ahogando en su propia medicina.

En definitiva y para concluir, lo que está claro es que se habían creado unas expectativas de cambio que al final no se han cumplido, y que la gente en una buena mayoría se ha decantado por un partido inmerso en innumerables casos de corrupción. ¿Acaso en España se ampara a los corruptos? ¿Estamos de acuerdo con la indecencia de la corrupción? ¿Por qué se vota a partidos contaminados por ella? Preguntas todas ellas que tienen difícil respuesta, al menos yo no la encuentro por ningún lado. Lo que parece que resulta una obviedad es que el que vota a corruptos es, de alguna manera, cómplice de ellos. Quisiera suavizar esta afirmación pero… ¿qué otra lectura puede hacerse de esta aparente incongruencia?

Marco Atilio

lunes, 23 de mayo de 2016

Curioso destino

Qué curiosa puede resultar la vida, o mejor, que curioso puede resultar el destino de las personas con su gran componente de azar.

Hace más de treinta años tuve un accidente de moto porque se me cruzó en mi camino la fatalidad en forma de Renault 7. Fue dentro de la ciudad y curiosamente con una persona que ni siquiera era residente, había venido a pasar las fiestas del pueblo. Aunque yo iba correctamente conduciendo mi moto, él dijo que no me vio cuando se atravesó para girar a su izquierda. De aquel tremendo porrazo derivó una fractura de fémur (entre otras lesiones) que a la larga y después de los años, se ha demostrado enormemente decisiva para que al final me tengan que implantar una prótesis de rodilla, y eso tras un periodo largo, muy largo, de soportar dolor tras dolor en la pierna afectada.

Pues sí, el destino me tenía reservado para el día de hoy 23 de mayo de 2016 pasar por el quirófano. Una operación que muy probablemente no tendrían que practicarme, al menos no tan pronto, si aquel Renault 7 no se hubiera interpuesto en mi camino, si la persona que lo conducía no hubiera infringido las normas de circulación, si no hubiera venido a Baeza por las fiestas y si se hubiera quedado en su Barcelona natal que allí estaba muy a gustito. Y también, y no menos importante, si yo no hubiera cambiado la ruta habitual por otra que no había tomado anteriormente.

En fin, resignación es lo que me queda y desear que haya suerte y todo vaya bien. Sé que estoy en las mejores manos pero la suerte es importante también así que ojalá hoy esté de mi lado cosa que no hizo cuando sufrí aquel accidente.

Pues sí, el destino y su compañero el azar no dejan de ser curiosos, muy curiosos.

Marco Atilio

sábado, 7 de mayo de 2016

¡Otra vez a votar!



Por la ineptitud de nuestros políticos nos vemos abocados a unas nuevas elecciones. En cuatro meses, nuestros representantes no han sido capaces de llegar a un mínimo entendimiento para posibilitar un gobierno.

La ocasión era propicia para haber roto con las políticas que durante cuatro años tanto daño han hecho a la gran mayoría de las clases trabajadoras de este país, impulsadas por el gobierno conservador que ha campado a sus anchas y que, gracias a su mayoría absoluta, ha desarrollado leyes a golpe de decretazo que han dejado a algunos segmentos de la sociedad casi en la indigencia.

También era propicia para abordar una regeneración democrática, a todas luces necesaria y que tanta falta hace en este país de asco. Y propicia también para luchar contra la corrupción, de la que tanto saben el PP y el PSOE.

Estas políticas neoliberales se hubieran podido desterrar a poco que hubiera habido un poco de voluntad por parte de los distintos actores de este cuento.

No sé quién o quiénes han sido los culpables para que no haya podido producirse un pacto de gobierno, ni sé los motivos que han llevado a unos y a otros a no entenderse. Bueno, en realidad si lo sé, o al menos lo atisbo, pero me lo voy a reservar. No quiero que nadie me tache de partidista y de tomar partido (perdón por la redundancia) por unos o por otros, aunque en estos terrenos me considero un librepensador como ya sabéis y me muevo sobre la lógica y la capacidad crítica para conformar mis ideas.

En fin, el 26 de junio los ciudadanos tendremos que pasar otra vez por las urnas para elegir de nuevo a nuestros representantes, y tenemos, aunque en algunos casos nos cueste hacerlo, que volver a votar y ejercer nuestro derecho democrático de nuevo. Creo que sería un error no hacerlo porque un porcentaje elevado de abstención favorecería, mucho me temo, volver a sufrir políticas de marcado corte neoliberal que se han demostrado totalmente ineficaces para sacarnos de esta crisis que nos golpea durante hace ya tantos años.

Porque en mi opinión, y digan lo que digan sus dirigentes, el “milagro económico” del PP, con su política social y su nefasta Reforma Laboral, entre otras cosas ha conseguido que la desigualdad crezca de forma más que alarmante, ha conseguido que los empleos que se crean sean empleos precarios, ha conseguido que haya trabajo esclavo, bajos salarios, falta de futuro, empobrecimiento de la población…

Todas esas malas praxis, que han derribado de un “tortazo” descomunal a una gran parte de la sociedad, se hubieran podido corregir a poco que nuestros “queridos” representantes políticos se hubieran puesto de acuerdo para conformar un gobierno de cambio y regenerador de nuestra democracia.

La ciudadanía expresó de manera clara con su voto el pasado 20 de diciembre que las distintas fuerzas políticas tenían que entenderse. Castigó con dureza al PP por sus políticas de evidente carácter antisocial y por sus casos de corrupción porque, aunque los conservadores ganaron las elecciones, perdieron más de tres millones y medio de votos. Tampoco el PSOE salió bien parado del envite consiguiendo el peor resultado de su historia, acaso porque su electorado está cansado de mentiras, de decir una cosa en campaña y de hacer otra muy distinta cuando han gobernado y sobre todo, de poner en práctica políticas con un manifiesto “tufo” neoliberal cuando han llegado al poder. No se nos puede olvidar que fue Zapatero el que inició la política de recortes cuando cobardemente se “bajó los pantalones” ante la señora Merkel y que fue él quien en connivencia con Mariano Rajoy y el PP reformaron el famoso artículo 135 de la Constitución Española por la vía de urgencia, anteponiendo a cualquier otra situación (educación, sanidad, pensiones…) el pago de la deuda y todo ello sin contar con el refrendo del pueblo español.

Por las nefastas políticas de estos dos partidos surgieron otros, léase Podemos y Ciudadanos, que vinieron a dar esperanza de nuevo a esa gran parte de la sociedad despreciada y vilipendiada por los dos grandes partidos de nuestro panorama político. Una sociedad desencantada y harta de sus gobernantes y de sus políticas que, evidentemente, no han estado a la altura del pueblo que los votó.

La gente votó el pasado 20 de diciembre para acabar con el bipartidismo, votó para que otras voces se oyeran en nuestro Parlamento, y dio su confianza a unos representantes que tenían la obligación de llegar a acuerdos para acabar con la rémora de unas políticas ineficaces y antisociales, para acabar con la corrupción, para iniciar un proceso de regeneración democrática. No han sido capaces. Ahora todos se culpan mutuamente del fracaso pero lo cierto es que los sufridos españoles tendremos que volver a votar por la ineptitud, ineficacia, prepotencia, inmovilismo y sesgo partidista de nuestros estúpidos representantes.


Me entran muchas ganas de mandarlos a todos a hacer puñetas y abstenerme, pero mi conciencia me dicta que tengo que votar, porque sé que esa es la decisión más responsable y más democrática y porque si quiero que cambien las cosas no ejercer mi derecho al voto sería perpetuar una forma de hacer política que desprecio profundamente. Además, si no voto tampoco luego me podría quejar por la política que tal o cual gobierno hiciera. Por eso la participación en las elecciones la considero esencial.

Votaré con responsabilidad, con capacidad crítica y elegiré aquel programa político que más se acerque a mi idea de sociedad. Una sociedad más justa, equitativa y solidaria en donde muchos de los derechos arrebatados vuelvan a recuperarse. Una sociedad en donde se pueda encontrar trabajo digno, con sueldos dignos que permitan vivir con dignidad.

Una última cosa: No deja de sorprenderme sobremanera que siga habiendo gente que vote a un Partido que debido a los numerosos casos de corrupción aparecidos en sus filas lo deslegitiman ante la sociedad para representar a la ciudadanía, no creo que sea ni ético ni honesto hacerlo, al menos no hasta que se produzca una profunda regeneración dentro de su organización. Porque la corrupción dentro de este Partido está institucionalizada, como bien se ha demostrado, y parece que sea algo intrínseco a su propia idiosincrasia.

Por supuesto si se vota a un partido (me da igual del signo que sea) en donde los escándalos de corrupción sean o hayan sido una práctica habitual durante años, será uno cómplice de esa corrupción porque la estará amparando con su voto. Eso pasa en este país con demasiada frecuencia y mucha gente vota de manera un tanto frívola, irresponsable y despreocupada. Y es que España es diferente, falta muchísima cultura política en muchísima gente y por desgracia hay muchos individuos aborregados y convenientemente amaestrados que no ven más allá de sus propias narices y que no tienen el más mínimo atisbo de capacidad crítica.

De verdad, España no tiene arreglo y así nos va.

Marco Atilio


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...