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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

lunes, 30 de noviembre de 2020

Pura hipocresía

 

Dice, entre otras cosas, la canción “Dama, Dama” de Cecilia: “…sería la novia en la boda. El niño en el bautizo. El muerto en el entierro con tal de dejar su sello”. Y qué razón tenía porque…

Hay personas que “sufren” por los demás más que nadie, se “alegran” por los demás más que nadie, “quieren” a los demás más que nadie y necesitan que la gente se entere. Todo en su vida lo hacen de cara a la galería porque necesitan protagonismo, por eso manifiestan sus emociones solo cuando las demás personas pueden verlas, para que esas personas valoren su “sensibilidad” y “buen hacer”.

En realidad ni “sufren” por los demás más que nadie, ni se “alegran” por los demás más que nadie, ni “quieren” a los demás más que nadie, es todo fingido. La falsedad gobierna sus vidas y se sienten cómodas con este comportamiento. En definitiva, son hipocresía en estado puro.

¿Que si hay personas así? Las hay, podéis creerme, yo conozco unas cuantas.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

Ayudas a PYMES, ¡urgente!

 

Está bien que limiten horarios de comercios y bares para intentar frenar los contagios por coronavirus pero… ¡Por Dios Santo, que ayuden económicamente de forma  rápida y eficaz a esos negocios! Un colectivo que lo está pasando realmente mal durante esta maldita pandemia.

El Gobierno debería sacar el dinero de donde sea y si se encuentran reticentes porque acaso el gasto lo encontraran excesivo, que lo saquen del sueldo de nuestros políticos y agregados (que es una pasta), desde el Presidente del Gobierno hasta el último concejal con sueldo.

Todos ellos deberían de dejar de cobrar durante el tiempo que sea necesario. Tampoco se perdería mucho… ¡Total, para lo que sirven!


lunes, 2 de noviembre de 2020

Daños colaterales del coronavirus

 

Y la noche en forma de coronavirus cayó sobre la Tierra y lo cubrió todo de tinieblas.

Y llenó de muertos muchos rincones de este bendito planeta.

Y hubo otros muchos que se vieron abocados a la desesperación viendo con impotencia su mundo resquebrajarse.

Y el dolor se adueñó de sus vidas y no les quedó nada, solo caos y desolación.

Y el virus quebró sus proyectos y rompió sus esperanzas.

Y el virus les quitó el pan y la sal y las ropas conque se vestían.

Y llenó de desolación y de hambre un mundo en el que un día muchos podían comer.

Y la felicidad de mucha gente la trocó en tristeza y pesadumbre.

¿Dónde queda la vida que conocíamos?

En unos pocos meses el virus ha dejado en muchos, miedo y desdicha, llanto y amargura. Ya no les queda nada, solo les queda la sombra de su mundo desangrado.

Y la humanidad contiene el aliento a la espera de una vacuna que nos haga doblegar al enemigo y ganar al fin esta guerra… con demasiados daños colaterales.

¡Ojalá se puedan reparar algún día y la esperanza vuelva a iluminar a aquellas personas que perdieron el sustento por el camino!

¡Por favor Dios, Amén!


miércoles, 28 de octubre de 2020

Salud o economía

Existe una gran dicotomía entre los que prefieren, o más bien los que aceptan, el peligro de contagio por coronavirus y los que ven en las restricciones la solución.

Los que lo aceptan dicen que si no mueren de Covid van a morir de hambre. Y a lo mejor llevan parte de razón. Ciertamente es un problema peliagudo.

Sea como fuere, apostar por la inmunidad de grupo, según los expertos, es un auténtico suicidio. El Sistema de Salud colapsaría y morirían muchas personas. Unas de Covid, otras muchas de otras dolencias que no podrían ser atendidas ni tratadas.

La verdad es que es difícil gestionar esta situación. Y es cierto que muchas personas están pasando por verdaderos problemas económicos, sin embargo existen ayudas para paliar, siquiera sea mínimamente, este auténtico desastre.

Es poco el consuelo, lo sé, pero después de la muerte no hay nada. Sin embargo queda la esperanza de que esto pasará tarde o temprano y se podrá recuperar mucho de lo perdido. Aunque probablemente y por desgracia no todo.

Comprendo que hay que ponerse en el lugar de los que lo han perdido, o van a perderlo todo y la desesperación del que ve su sustento peligrar, pero mientras hay vida hay esperanza, porque después de la muerte, como he dicho antes, no queda nada. "La muerte te quita todo, todo lo que tienes y todo lo que podrías tener" que dijera Clint Eastwood en “Sin perdón” a través de su personaje de “William Munny”.

Un tema complicado y difícil de gestionar, aunque se debería ayudar, sin cortapisas, desde los poderes públicos, a los autónomos, a las medianas y pequeñas empresas, a los trabajadores, que se hayan visto afectados por este inmisericorde virus que está librando una guerra, y bien gorda, contra el ser humano y que está dejando tantos daños colaterales por el camino.

De cualquier manera, si la gente fuera responsable y pusiera en práctica todas las medidas de precaución para no contagiarse, estoy seguro que no habría que recurrir a confinamientos ni restricciones. Muchos jóvenes y adolescentes y algunos no tan jóvenes tienen bastante culpa de lo que está pasando con sus actitudes imprudentes y necias.

Los descerebrados, irresponsables e insolidarios salen a relucir en estas tesituras. Por desgracia hay muchos, y esta pandemia lo está demostrando sobradamente; y por la actitud de esas inmundas cucarachas pagamos los demás. Es la esencia del ser humano. Una especie que suele tirar piedras contra su propio tejado. 

 

Responsabilidad para frenar el desastre

 

La segunda oleada de la mal llamada gripe española causó muchas más muertes que la primera. Este coronavirus se está comportando de modo muy parecido a aquel de hace 100 años.

Si el Sistema Sanitario colapsa (y estamos muy cerca de que ocurra) el desastre podría ser de proporciones bíblicas. La responsabilidad individual en estos tiempos es crucial. De nosotros y de nuestra actitud depende no convertir esto en un infierno.


sábado, 24 de octubre de 2020

¡Sálvese quien pueda!

 

Llegados a este punto de la pandemia que nos asola, con los casos multiplicándose cada día, pienso que el final de esta pesadilla, como ya ocurrió en 1920 con la gripe española, tendrá lugar cuando consigamos la llamada inmunidad de grupo. Esto va a suceder tarde o temprano ya que la vacuna, mucho me temo, no estará disponible antes de que eso suceda. Creo que serán pocos los que no acabemos contagiados más pronto que tarde, eso dependerá de la suerte de cada cual independientemente del grado de responsabilidad personal de cada uno de nosotros. Porque a pesar de que extremes las medidas para no contagiarte, hay muchos otros factores que influyen y que no podemos controlar, de ahí el factor suerte.

Cuando todo esto acabe, será el momento de contabilizar los muertos causados por este maldito coronavirus; directos por contagio y colaterales por otras enfermedades no atendidas a su tiempo. Y mucho me temo que cuando se haga balance serán muchos, muchos millones las personas que se habrá llevado el implacable SARS-CoV-2. Mientras tanto, y a la espera de una deseada vacuna que acorte este auténtico desastre… ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!


martes, 20 de octubre de 2020

Tiempos de coronavirus

Que este coronavirus que nos asola se irá algún día parece obvio. ¿Cuándo será ese día? Nadie lo sabe. Lo que sí sé es que si pasan dos o tres años para que esto suceda, serán años perdidos de mi vida. No es lo mismo dejar pasar esos dos o tres años cuando tienes 25 ó 30 que cuando tienes más de 60. Está demasiado cerca el final de la vida como para perderla de forma tan infame. A estas edades cada segundo cuenta.

viernes, 9 de octubre de 2020

Carroña política

 

Los políticos son increíbles. Cuando huelen “sangre” se lanzan al cuello del adversario cual hienas hambrientas e intentan “destrozarlo”. ¿Para qué? Para ocupar el poder que acaso ocupa el oponente político y continuar fastidiándonos la vida, posiblemente de distinta forma a como lo hacían los otros, pero fastidiándonos en definitiva. No saben hacer otra cosa. ¡Puaj!


Tertulias políticas en Televisión

 

Los programas televisivos de contenido político están tan mediatizados por las líneas editoriales que siguen, que más que informar, sus respectivos presentadores/as opinan en base a esas líneas editoriales.

Sus presentadores/as y contertulios no hacen más que ceñirse al guión preestablecido intentando que su mensaje cale en el televidente.

La verdad es que muchos de esos programas se han convertido en auténtica bazofia televisiva.

Cada vez cuesta más encontrar programas que sean imparciales y ofrezcan una información no sesgada y veraz.


martes, 22 de septiembre de 2020

Nutriéndose del sufrimiento

 

Esta infame pandemia y la crisis económica asociada demuestran una cosa: de la miseria y el sufrimiento de las personas se nutren gentes sin escrúpulos, explotadores en potencia que se aprovechan, y de qué manera, de la precariedad y necesidad de las personas.

Un caso concreto y veraz ciento por ciento:

Imaginaos un supermercado, una empresa que, por razones obvias y dicho sea de paso, no tiene por qué sufrir los daños económicos emanados de la crisis sanitaria que estamos padeciendo. Los dueños de ese supermercado contratan a una persona, un profesional en el sector por experiencia y habilidad. Le ofrecen un contrato de 6 meses a razón de 40 horas semanales pero… a las primeras de cambio, esa persona contratada se da cuenta que todos los días le hacen trabajar más horas de las convenidas y que, sus 40 horas semanales en la práctica, se convierten en 50 y en muchas ocasiones en 60. Así día tras día durante 20 semanas, al cabo de las cuales se le cambia el contrato por otro de media jornada a razón de 20 horas semanales pero con una endiablada condición: Su contrato será de 20 horas semanales, se le pagará solo por esas 20 horas pero… tendrá que trabajar 30 horas a la semana. Lo toma o lo deja. Si no acepta hay una bonita carta de despido esperando y muchas otras personas dispuestas a reemplazarlo. Personas que nadan en miseria y desesperanza y de las que se nutren los explotadores. Ese trabajador se siente humillado, explotado, esclavizado pero no le queda más remedio que aceptar las injustas condiciones si no quiere verse engrosando las listas del paro.

Esta es, en demasiados casos, la cultura empresarial que prolifera en España. Empresarios sin una pizca de humanidad, explotadores que ofrecen trabajo esclavo y precario y que se enriquecen a costa del esfuerzo y el sudor de sus trabajadores. Gentes impías que no debieran existir; un cáncer de nuestra sociedad que debiera ser extirpado; una lacra que habría que esquilmar de la faz de la Tierra en beneficio de una sociedad más justa.


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