Existe
una gran dicotomía entre los que prefieren, o más bien los que aceptan, el
peligro de contagio por coronavirus y los que ven en las restricciones la
solución.
Los
que lo aceptan dicen que si no mueren de Covid van a morir de hambre. Y a lo mejor llevan parte de razón. Ciertamente es un problema peliagudo.
Sea como fuere, apostar por la inmunidad de grupo, según los expertos, es un auténtico suicidio. El Sistema
de Salud colapsaría y morirían muchas personas. Unas de Covid, otras muchas de
otras dolencias que no podrían ser atendidas ni tratadas.
La
verdad es que es difícil gestionar esta situación. Y es cierto que muchas
personas están pasando por verdaderos problemas económicos, sin embargo existen
ayudas para paliar, siquiera sea mínimamente, este auténtico desastre.
Es
poco el consuelo, lo sé, pero después de la muerte no hay nada. Sin embargo
queda la esperanza de que esto pasará tarde o temprano y se podrá recuperar
mucho de lo perdido. Aunque probablemente y por desgracia no todo.
Comprendo
que hay que ponerse en el lugar de los que lo han perdido, o van a perderlo
todo y la desesperación del que ve su sustento peligrar, pero mientras hay vida
hay esperanza, porque después de la muerte, como he dicho antes, no queda nada. "La muerte te
quita todo, todo lo que tienes y todo lo que podrías tener" que dijera
Clint Eastwood en “Sin perdón” a través de su personaje de “William Munny”.
Un
tema complicado y difícil de gestionar, aunque se debería ayudar, sin cortapisas, desde los
poderes públicos, a los autónomos, a las medianas y pequeñas empresas, a los
trabajadores, que se hayan visto afectados por este inmisericorde virus que
está librando una guerra, y bien gorda, contra el ser humano y que está dejando
tantos daños colaterales por el camino.
De
cualquier manera, si la gente fuera responsable y pusiera en práctica todas las
medidas de precaución para no contagiarse, estoy seguro que no habría que recurrir
a confinamientos ni restricciones. Muchos jóvenes y adolescentes y algunos no tan
jóvenes tienen bastante culpa de lo que está pasando con sus actitudes imprudentes
y necias.
Los
descerebrados, irresponsables e insolidarios salen a relucir en estas
tesituras. Por desgracia hay muchos, y esta pandemia lo está demostrando sobradamente;
y por la actitud de esas inmundas cucarachas pagamos los demás. Es la esencia
del ser humano. Una especie que suele tirar piedras contra su propio tejado.