BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

domingo, 30 de octubre de 2011

Lecciones Magistrales


A menudo tengo largas charlas con mi padre, un abuelillo entrañable que en breve cumplirá 86 años. De su sabiduría he bebido a través de los años y me ha enseñado a cuidar unos valores que siempre me han acompañado a lo largo de mi vida: “La tolerancia, el respeto por los demás, la honestidad…” y me ha inculcado la esencia del crecimiento personal que no es otra cosa que la autoestima.
 
Siempre han sido muy provechosas las conversaciones con mi padre y siempre he sacado alguna moraleja de sus enseñanzas.
 
Hace pocos días lo encontré, como hace siempre a las nueve de la noche, delante del televisor viendo el telediario, él está muy sordo, por lo tanto no oye lo que están hablando, sin embargo, le gusta ver las noticias aunque no se entere muy bien de lo que están diciendo. Pero lo que no se pierde por nada del mundo es el pronóstico del tiempo, lo suele ver en diferentes cadenas, y lo hace desde hace años.
 
Le pregunté cómo se las ingeniaba cuando era más joven y no había televisores ni radios (al menos no en su casa) para enterarse del pronóstico del tiempo.
 
La respuesta fue de Perogrullo, proporcional a mi estúpida pregunta:
 
-Sabíamos que llovería cuando llovía, sabíamos que haría frío cuando hacía frío.
 
De todas formas, luego dijo algo que ya no hizo tan estúpida mi pregunta, dijo:
 
-Aunque nosotros -se refería a la gente en general- teníamos nuestros métodos para saber más o menos el pronóstico del tiempo. Sabíamos por ejemplo que si la Luna tenía cercos (halos) era señal de que llovería pronto. También sabíamos que un cielo rojo al atardecer indicaba que al día siguiente haría buen tiempo, por el contrario si el cielo a la puesta de sol era de color amarillo era probable que lloviera durante la noche. Un cielo rojo al alba normalmente indicaba que llovería durante el día.
 
Yo sabía que todo lo que me decía mi padre a propósito de la contemplación del cielo para pronosticar el tiempo tenía una base sólida. Por ejemplo: La idea de que un halo es señal de lluvia se remonta a las observaciones realizadas por los antiguos chinos. Los halos se producen en los cirroestratos que suele ser síntoma de la aproximación de una depresión. Un cielo rojo al atardecer frecuentemente indica que al día siguiente hará buen tiempo. Muestra que el cielo hacia el oeste está bastante limpio de nubes. A la salida del Sol, el mismo color sugiere que las nubes altas se están esparciendo desde el oeste y que durante el día avanzará un frente de lluvias. El color amarillo a finales de la tarde normalmente significa que la atmósfera está húmeda y que la lluvia se desplazará durante la noche.
 
La conversación con mi padre siguió más o menos como sigue:


-¿A qué hora tocaba el despertador por la mañana para ir a trabajar? -Le pregunté.
 
-¿Despertador? ¡Entonces no teníamos despertador, ni siquiera teníamos relojes! Los trabajadores no nos podíamos permitir esos “lujos” -Noté en sus palabras un punto de amargura.
 
Siguió explicándome:
 
-Antes de que empezara a clarear tenías que levantarte, y estar en el tajo cuando salía el sol, en ese momento comenzaba la jornada y se prolongaba hasta que el sol se ponía.
 
-En el tiempo de la siega -prosiguió- vivíamos en cortijos en cuyos alrededores se explotaban cientos de hectáreas de trigo, yo estuve en varios, uno de los más grandes se llamaba “Mainilla”, allí segábamos alrededor de 40 segadores. Como he dicho antes, se comenzaba a segar cuando el sol despuntaba por el horizonte. A una orden del capataz, todos los segadores en hilera doblábamos el espinazo y hoz en mano comenzábamos la faena. Yo llevaba una faja para proteger los riñones ya que el cuerpo se mantenía doblado todo el día, de vez en cuando tenías que “estirarte” porque el dolor de cintura era enorme. Sólo un segundo, enseguida el capataz te apremiaba para que prosiguieras el trabajo.
 
-¡Un asco! -Exclamé.
 
-¿Asco? Eran bazofia los capataces, parece que los elegían a propósito para sacarte hasta la última gota de sudor. -Replicó mi padre que luego prosiguió su relato:
 
-Sobre las nueve y media de la mañana, el ranchero traía las migas al tajo, colocábamos la sartén sobre un haz y almorzábamos. Tras el almuerzo otra vez a segar, nos aguardaban interminables surcos que no acababan nunca, esto de alguna manera te afectaba psicológicamente y venía a unirse a los dolores físicos que padecías, al calor, a los molestos insectos.
 
Tras una breve pausa, después de hurgar en sus recuerdos continuó:
 
-El sol caía a plomo sobre los campos de trigo, el sudor nos empapaba desde la cabeza a los pies, era como si nos hubiéramos caído al río, entre tanto el capataz te azuzaba para que no aflojaras el ritmo.
 
-A las dos de la tarde -continuó mi padre- parábamos a comer, el ranchero, como había hecho antes con el almuerzo, traía la comida al tajo, si había algún árbol, un olivar cercano… comíamos a la sombra, de lo contrario la única sombra que teníamos era la que nos proporcionaba nuestro sombrero de paja. Luego descansábamos durante hora y media debajo de algún olivo (si los había, como ya he dicho) o debajo de algún haz de trigo. Pasado ese tiempo continuábamos segando hasta que el sol trasponía por el horizonte momento en que dábamos de mano y nos trasladábamos al cortijo que solía estar cerca. La verdad es que era lo más parecido a la esclavitud porque encima te pagaban “cuatro perras gordas”. Eran años malos aquellos de la dictadura franquista, los trabajadores apenas teníamos derechos y los empresarios y caciques se aprovechaban de mano de obra barata explotándonos hasta la extenuación.
 
-Como de hecho está ocurriendo ahora -dije entre dientes.
 
Dejó de hablar, clavó los ojos en un punto indeterminado de la habitación, un rictus de melancolía se reflejaba en su rostro, era como si tratara de buscar los culpables de sus penalidades… no los había, tal vez el azar, el destino, la vida… quien sabe.
 
De pronto rompió su silencio con una frase que reflejaba muy bien lo que pensaba de aquellos años y de las zozobras pasadas:
 
-¡Todo era basura, escoria pura y dura, eso es lo que era!
 
Así acabó nuestra charla, con sus palabras me recordó por enésima vez dos principios que nunca he olvidado: El espíritu de sacrificio y la lucha constante para sobrevivir en un mundo a veces demasiado cruel.
 
Por suerte, mi padre goza de una apacible y feliz jubilación (por muchos años). Acaso un justo premio a su abnegada y laboriosa lucha por su familia, a su abnegada y laboriosa lucha por vivir.
 

Marco Atilio



























martes, 25 de octubre de 2011

Expresiones y curiosidades


Aquí os dejo la explicación de algunas expresiones que todos habremos oído alguna vez así como otras curiosidades:
 
“Más chulo que un ocho”
 
Se trata de una expresión muy castiza. Antiguamente en Madrid cuando aún había tranvías, era el tranvía número 8 el que llevaba a los chulapos y chulapas a la verbena.
 
“Salvarse por los pelos”
 
Antiguamente muchos marineros no sabían nadar. Era costumbre que se dejaran el pelo largo para que si caían a la mar los agarraran por los pelos para salvarlos.
 
¿De dónde viene el nombre de Paco?
 
Resulta que San Francisco de Asís era el “Pater Comunitatis”, es decir, el padre de la comunidad de hermanos o prior. Si tomamos la primera sílaba de cada palabra tenemos el famoso Paco.
 
“Quedarse sin blanca”
 
La blanca era una moneda castellana de plata, que se acuñó por primera vez en tiempos de Pedro I (1334-1369).
 
“Irse de picos pardos”
 
El origen de esta expresión viene de la Edad Media, cuando a las prostitutas se les obligaba a llevar en las vestiduras un trozo de tela en forma de pico y de color marrón o pardo, de ahí que se diga "irse de picos pardos".
 
¿De dónde proviene la expresión “OK”?
 
Durante la Guerra de Secesión, en los Estados Unidos, cuando regresaban las tropas a sus cuarteles sin tener ninguna baja, en una gran pizarra se escribía OK (Cero Killed). De ahí proviene la expresión "OK" que actualmente se usa para decir que "todo está bien".
 
¿Por qué se brinda?
 
La costumbre de chocar los vasos o copas cuando se bebe vino, proviene de los romanos, quienes decían que al beber participaban del placer todos los sentidos excepto el oído; al chocar las copas o vasos del vino, el oído quedaba también incluido.
 
Baños en el Pentágono
 
El Pentágono tiene el doble de baños de los necesarios: cuando se construyó, la ley requería de baños separados para blancos y negros.
 
¿Por qué a los Josés se les llama Pepes?
 
Antiguamente, en los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras, al referirse a San José, se decía “Pater Putatibus” (Padre Putativo) de Jesús y, por simplificar, “P.P.” Así nació la costumbre de llamar “Pepe” a quienes llevan por nombre "José".
 
Entrar un rico en el reino de los cielos.
 
En el Nuevo Testamento, en el Libro de San Mateo, leemos: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el Reino de los Cielos...". El problema es que San Jerónimo, al traducir el texto, interpretó la palabra “kamelos” como camello, cuando en realidad su significado (en griego) es una soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles. En definitiva, el sentido de la frase es el mismo pero, ¿cuál parece más coherente...? 
 
¿Significado de la palabra Yucatán?
 
La zona de México conocida como Yucatán, fue nombrada así debido a que en la época de la colonización española, un español le preguntó a un indígena como llamaban ellos a ese lugar. El indio le respondió: "Yucatán". Lo que el español no sabía era que el indígena estaba contestando: "no soy de aquí".
 

La cucaracha puede vivir hasta 9 días sin cabeza, antes de morir de hambre.
 
El 95% de las personas cree conducir mejor que cualquier otra.
 
Los mosquitos tienen 47 dientes y pueden elevar en el aire el doble de su peso. Esta capacidad de carga les permite alzarse en el aire con la sangre que han succionado a sus víctimas.
 
Marco Atilio





















































lunes, 17 de octubre de 2011

Historias de la crisis


Ella comenzaba a impacientarse, era muy tarde y su marido aún no había regresado del trabajo, hacía dos horas que debía haberlo hecho. Lo llamó al móvil pero se encontraba sin cobertura, lo llamó varias veces con el mismo resultado: “El móvil al que llama se encuentra apagado o fuera de cobertura”, una y otra vez la misma respuesta.
 
Al fin se oyó la llave en la cerradura: ¡Era él! Corrió a su encuentro y le preguntó el motivo de su tardanza… silencio como respuesta, aunque la besó en los labios lo hizo tímidamente, casi sin rozarlos.
 
Lo encontró pálido, desencajado y muy serio. Algo pasaba, algo grave.
 
-¿Qué te ocurre?- Le preguntó mientras lo seguía hasta la sala. 
 
Él se sentó en uno de los sillones, más que sentarse se dejó caer derrotado. Al fin contestó:
 
-¡ME HAN DESPEDIDO!
 
Sus palabras le causaron el mismo efecto que un puñetazo en el estómago, no se lo esperaba, después de 15 años en la empresa era lo que menos podía imaginar. 
 
-Pero… ¿por qué? - preguntó con la voz entrecortada. 
 
-Porque la empresa tiene pérdidas…, no encuentra proyectos…, hay que reducir plantilla…, que no me preocupe que cuando las cosas cambien ya me llamarán… Creo que son excusas, creo que están aprovechando la crisis para aligerar la plantilla… ¿yo que sé? ¡Esto es una basura!
 
Hablaba con rabia, con impotencia.
 
-Mañana me tendrán preparado el finiquito.
 
Ella se sentó a su lado y le acarició la mejilla. Con un tono cálido intentó consolarlo:
 
-No te preocupes, saldremos adelante. Aún te queda el paro, verás como entretanto encuentras otro empleo.
 
-Sí, pero en el paro no ganaré los 1.400 euros que ganaba trabajando, los seis primeros meses puede que me acerque pero después te rebajan mucho, terminaré ganando poco más de 800 euros… y sin pagas extraordinarias. No sé cómo vamos a salir adelante, tenemos la hipoteca del piso que son 600 euros y nos quedan 4 años para pagar el coche, otros 300 euros. Con tu media jornada no llegas a 500 euros, tendremos que coger dinero del finiquito que me den que no creo que supere los 16.000 euros. No sé, no sé.
 
Ella trataba de animarlo aunque también estaba muy preocupada, pero no tenía sentido hundirse y desesperarse antes de tiempo. 
 
-Venga hombre, ya verás como todo se arregla.
 
 

Todos sus temores se hicieron realidad y los peores augurios se cumplieron. Aunque buscó trabajo denodadamente la búsqueda resultó infructuosa. Agotó la prestación por desempleo y ahora sólo le quedaba la ayuda familiar que ascendía a la “escalofriante” cifra de 426 euros mensuales, todo se derrumbaba a su alrededor, sus sueños, sus esperanzas, se hicieron añicos. Con la ayuda de sus padres podían seguir pagando la hipoteca del piso y del coche pero… ¿cuánto tiempo aguantarían así, un mes, dos, tres?; no muchos más.
 
Cuando todo parecía perdido encontró trabajo en una tienda de muebles. Las condiciones laborales eran muy inferiores a las que tenía en su anterior empresa. Antes cobraba 1.400 euros por 8 horas de trabajo de lunes a viernes con dos pagas extraordinarias. Ahora cobraría 1.000 euros por 12 horas de lunes a sábado con las pagas incluidas, aunque él firmaría una nómina de 1.350 euros. Esas eran las condiciones que le puso la empresa, lo tomaba o contratarían a otra persona. Evidentemente aceptó. No estaba en condiciones de decir que no.
 
Sabía que con la crisis, la inmensa mayoría de los empresarios se aprovecharían de la situación contratando mano de obra barata y con unas condiciones muy precarias. Sabía que todos los derechos laborales conseguidos tras una dura lucha de años se habían ido al garete. Como también sabía que no podría ser muy reivindicativo pues de lo contrario lo despedirían de inmediato y por supuesto sabía que tenía que dejarse la piel en el trabajo para tener lo más contentos posible a sus jefes y así poder mantener su empleo. Sólo así podría sobrevivir en un mundo injusto y cruel en donde vivir dignamente se había convertido en una ilusión romántica que se perdió el día que estalló la crisis financiera y los gobiernos se subyugaron al poder de los mercados y a sus demandas poniendo en práctica políticas restrictivas, de recortes y de pérdida de derechos de los trabajadores. Ahogando a las clases medias y a los más desfavorecidos, en definitiva los únicos que salieron perdiendo de esta macabra historia.
 
Marco Atilio






















domingo, 9 de octubre de 2011

¿Qué es el Sol?


Mi afición por la astronomía me la inculcó mi abuelo Marcos cuando yo era un niño. Mi abuelo era un hombre cultísimo al que le gustaba mirar las estrellas y que se esforzaba por comprender qué eran aquellos puntitos luminosos que poblaban el cielo nocturno. Recuerdo que una de las primeras cosas que aprendí de él fue a entender qué era el Sol en realidad y por qué brillaba y nos daba calor. De aquellas lecciones de mi abuelo he sacado la idea de este artículo:
 
Todos nosotros alguna vez, hemos visto un amanecer. Vemos como emerge sobre el horizonte este, un sol grande y radiante pero… ¿Alguna vez nos hemos preguntado qué es realmente el Sol, de qué está formado y por qué brilla?
 
 
Es probable que muchas personas no sepan realmente qué es el Sol, saben que está ahí, que sale y se pone todos los días y que nos da luz y calor pero nada más. Para todas esas personas va dirigido este artículo. Intentaré definir qué es el Sol, de qué está formado, cuándo y cómo nació y cuándo y cómo morirá. Intentaré hacerlo con palabras lo más sencillas posible, para que todos lo entiendan, pero ya adelanto que es probable que haya momentos en que esto resulte un poco difícil.
 
En primer lugar diré que el Sol es una estrella, la estrella más cercana a la Tierra, dista de nuestro planeta unos 150 millones de kilómetros, una distancia muy considerable sobre todo si tenemos en cuenta que la luz que proviene del Sol tarda en llegar a la Tierra más de ocho minutos y la luz se mueve en el vacío a una velocidad de 300.000 km. por segundo. Realmente el Sol está bastante lejos.
 
El Sol es una inmensa esfera de gas de un millón cuatrocientos mil kilómetros de diámetro. Es tan grande, que si colocáramos la Tierra en el centro del Sol y a la Luna orbitando a su alrededor, también la Luna estaría dentro de nuestra estrella, apenas algo más de la mitad de la distancia hasta la superficie solar. Es tan enorme que dentro del Sol cabrían más de un millón de Tierras.
 

La temperatura del Sol no es la misma en toda su masa, mientras que en la superficie tiene una media de 5.500 grados, se calcula que en su núcleo alcanza aproximadamente los 15 millones de grados centígrados.
 
El Sol es una bola que puede dividirse en capas concéntricas, algo así como las capas de una cebolla. De dentro a fuera estas capas son: 
 
Núcleo: es la zona del Sol donde se produce la fusión nuclear debido a la alta temperatura, es decir, el generador de la energía del Sol.
 
Zona Radiactiva: las partículas que transportan la energía (fotones) intentan escapar al exterior en un viaje que puede durar unos 100.000 años debido a que estos fotones son absorbidos continuamente y reemitidos en otra dirección distinta a la que tenían.
 
Zona Convectiva: en ésta zona se produce el fenómeno de la convección, es decir, columnas de gas caliente ascienden hasta la superficie, se enfrían y vuelven a descender.
 
Fotosfera: es una capa delgada, de unos 300 Km, que es la parte del Sol que nosotros vemos, la superficie. Desde aquí se irradia luz y calor al espacio. La temperatura es de unos 5.000°C. En la fotosfera aparecen las manchas oscuras y las fáculas que son regiones brillantes alrededor de las manchas, con una temperatura superior a la normal de la fotosfera y que están relacionadas con los campos magnéticos del Sol.
 
Cromosfera: sólo puede ser vista en la totalidad de un eclipse de Sol. Es de color rojizo, de densidad muy baja y de temperatura altísima, de medio millón de grados. Está formada por gases enrarecidos y en ella existen fortísimos campos magnéticos.
 
Corona: capa de gran extensión, temperaturas altas y de bajísima densidad. Está formada por gases enrarecidos y gigantescos campos magnéticos que varían su forma de hora en hora. Esta capa es impresionante vista durante la fase de totalidad de un eclipse de Sol.
 

Debido a su enorme masa, la gravedad solar es de 274 m/s² lo que equivale a unas 27,9 gravedades terrestres. Una persona que en la Tierra pesa 80 Kg. en el Sol pesará unos 2.200 Kg.
 
El Sol convierte en energía 4 millones de toneladas de masa cada segundo, lo cual es una cantidad insignificante para nuestra estrella. Se calcula que a este ritmo el Sol tardará por lo menos 5.000 millones de años en mostrar síntomas de vejez y para entonces habrá consumido una milésima parte de su masa. La energía producida en el Sol cada segundo es la misma que se produciría si explosionáramos 100.000 millones de bombas de hidrógeno de un megatón o la que pueden producir dos mil millones de centrales nucleares en un año.
 
Pero… ¿cómo se genera tanta energía y qué mecanismos intervienen para generarla? Para entenderlo vamos a retroceder en el tiempo y vamos a ver cómo y cuando nació el Sol. 
 
(Lo que explicaré a continuación en realidad es algo más complejo, pero por resumirlo y hacerlo de una forma lo más sencilla posible, que es el verdadero propósito de este artículo, no me meteré en descripciones demasiado técnicas y farragosas, básicamente lo que sigue cumple el propósito del artículo).
 
Hace unos 4.700 millones de años una inmensa y fría nube de gas hidrógeno y polvo cientos de veces del tamaño de nuestro sistema solar se fragmentó y se comprimió por efecto de la gravedad. A medida que se colapsaba, el calor comenzó a aumentar. En unos cuantos cientos de miles de años, la nube giró hasta convertirse en un disco chato. La gravedad fusionó el centro del disco en una esfera en la que el calor aumentó hasta unos infernales dos millones de grados. Esta fase del ciclo estelar se conoce como una protoestrella. Diez millones de años después, el abrasador centro de hidrógeno del joven Sol aumentó por encima de los 15 millones de grados y comenzó a fusionar hidrógeno en helio. Había nacido nuestro Sol.
 

¿Cómo llegan a estar tan calientes los centros de las estrellas?

Aunque el Sol es una bola de gas, se trata de una enorme bola de gas. A medida que se formaba, la presión del gran número de capas existentes aplastó la materia que había en el centro y todos sabemos que cuanto más comprimamos un gas más se calienta. Es lo mismo que cuando le damos aire a una rueda de una bicicleta, llega un momento en que la bomba se pone tan caliente que incluso nos podemos quemar la mano. En el centro del Sol la presión es tan enorme que se alcanzan temperaturas de millones de grados, suficientes como para iniciar la fusión nuclear.
 
La fusión se produce cuando cuatro núcleos distintos de hidrógeno (el elemento más simple de la tabla periódica) se fusionan para formar el núcleo del siguiente elemento más complejo, el helio. Si fuésemos capaces de “pesar” el núcleo de helio resultante, nos encontramos con que pesa menos que los cuatro núcleos de hidrógeno con que se inició el proceso. Parte de la masa se ha transformado en energía siguiendo la famosa ecuación de Einstein (E=mc²) en donde una pequeña cantidad de masa puede generar una gran cantidad de energía.
 
Un núcleo de hidrógeno no es ni más ni menos que un protón, la partícula subatómica con carga positiva. Unir cuatro protones no es algo baladí ya que las cargas se repelen: Cuanto más cerca estén más querrán separarse. Pasa lo mismo que si intentamos unir dos imanes por el mismo polo, cuanto más los juntemos más tenderán a separarse. Se requiere una tremenda velocidad y una gran densidad de material para hacer colisionar los protones para que formen una unidad de helio, esto sólo ocurre en el núcleo de las estrellas donde la temperatura está por encima de los 15 millones de grados.
 
Una vez comenzada la fusión en el núcleo del Sol, la energía que genera crea una contrapresión para equilibrar la aplastante fuerza de la gravedad. Pero el Sol no puede permitirse un instante de relajación que conlleve una disminución de su temperatura o su presión, de lo contrario la gravedad ganará terreno, estrujando el núcleo todavía con más fuerza.
 
Desde el momento en que el Sol comenzó a fusionar hidrógeno en helio se instaló en lo que los astrónomos denominan la “Secuencia Principal”, un equilibrio entre la gravedad que tira del astro hacia dentro y la presión que genera la fusión que tiende a expandir la estrella. En el caso de nuestro Sol, este equilibrio se ha mantenido durante 4.700 millones de años y así seguirá durante aproximadamente otros 5.000 millones de años más.
 

En estos momentos mantienen un tenso equilibrio. El Sol puede sostenerse gracias a su gravedad, que compensa la presión interna que tiende a hacerlo explosionar como una bomba. Este precario equilibrio se mantiene (como ya se ha dicho) desde hace miles de millones de años y continuará haciéndolo durante mucho tiempo. 
 
En la lucha encarnizada que mantienen la presión y la gravedad sólo puede haber un ganador: La Gravedad. Esta última es implacable y cuando el Sol haya consumido todo su hidrógeno la fusión nuclear terminará y la gravedad comenzará a aplastar la estrella. Entonces la situación en el Sol se tornará desesperada.
 
Para poder sobrevivir, el Sol debe hallar una nueva fuente de combustible. Esta nueva fuente la halla quemando helio, pero para poder hacerlo el Sol tiene que estar mucho más caliente, unas diez veces más caliente que cuando quemaba hidrógeno. Esto se debe a que es más difícil juntar los núcleos de helio lo suficiente para que la poderosa fuerza nuclear sea capaz de fusionarlos.
 
A medida que continúa contrayéndose hacia el interior la naturaleza le arroja a la estrella una cuerda de salvamento. El centro se calienta enormemente debido a la misma fuerza gravitacional que intenta destruirla. Al llegar a los 82 millones de grados, puede comenzar a fusionar el helio con el carbono en una desesperada apuesta por sobrevivir.
 
El sol, al cual le costó 10.000 millones de años quemar su hidrógeno, ahora obtiene su energía en su provisión de helio, pero esto sólo durará 100 millones de años.
 
El abrasador calor del helio que se quema hace que se hinchen las capas exteriores del Sol, en ese momento la atmósfera exterior de nuestra estrella se sostendrá por la gravedad tan débilmente que comenzará a evaporarse. Luego, el Sol expulsará la capa externa de gases los cuales estaban sostenidos de modo muy débil por la gravedad. Eso envía algunas capas de gas hacia el exterior iluminadas por la caliente estrella central y eso creará lo que llamamos una nebulosa planetaria. Hermosos halos de luminoso gas que rodean el moribundo corazón de nuestra estrella.
 

Con un corazón que ya no será capaz de lograr más fusión nuclear la aplastante fuerza de la gravedad ganará la batalla definitiva. Sin reacciones nucleares que generen presión hacia el exterior, nuestro Sol comenzará a desplomarse sobre sí mismo.
 
La estrella que se contrae halla un medio de no derrumbarse y es en la repulsión debida al principio de exclusión entre electrones
 
Los electrones son minúsculas partículas subatómicas cargadas negativamente. A los electrones no les gusta que los compriman, ni quedar muy juntos unos de los otros, porque los electrones no se gustan entre sí. Si se compactan los electrones lo suficiente, la presión de los propios electrones es capaz de sostener a la estrella y resguardarla de la gravedad.
 
Cuando el centro de nuestro moribundo Sol sea reducido hasta llegar al tamaño de la Tierra, esta llamada “presión de degeneración de los electrones” entra en juego. La gravedad ya no será capaz de comprimirlo más y lentamente se enfriará para convertirse en un extraño remanente estelar conocido como enana blanca, un tipo de estrella muy extraño, muy, muy densa. La enana blanca tiene como trescientas mil veces la masa de la Tierra comprimida en un volumen del tamaño de nuestro planeta. Si tuviéramos tan sólo una cucharadita llena de material pesaría varias toneladas.
 

Pero nuestro Sol aún no estará muerto del todo, convertido en enana blanca continuará brillando durante miles de millones de años a medida que irradia gradualmente toda una vida de energía. Toda la luz que emitirá será la energía que acumuló durante su vida normal como estrella mientras fusionaba elementos ligeros como el hidrógeno en otros más pesados como el helio tal como lo está haciendo en este momento.
 
Ni que decir tiene que en todos estos procesos el Sol, muy probablemente, acabará con nuestro planeta así como con los demás planetas interiores Mercurio, Venus y Marte, aunque para entonces hará mucho tiempo que la humanidad se habrá extinguido.
 
Hasta aquí el artículo, espero haber contribuido a que entendáis los mecanismos y la composición del astro que con su luz y calor hace posible que la vida haya florecido de forma tan apabullante en nuestro maravilloso planeta Tierra.
 
Marco Atilio













































sábado, 1 de octubre de 2011

En defensa del funcionario


El periodista Manuel Martin Ferrand, escribió en el diario ABC un artículo de opinión titulado “La dictadura del funcionariado”, aunque este artículo se publicó el 12 de febrero de 2010 es ahora cuando he tenido conocimiento de él. He de decir que es un artículo que rebosa demagogia por los cuatro costados y que con él el señor Martín Ferrand se ha cubierto de mierda hasta las cejas. Entre otras sandeces definía a los funcionarios como “esa casta que tiende a esclerotizar al Viejo Continente y que, con más derechos que obligaciones, se ha adueñado de la propiedad de su puesto de trabajo, al que incluso considera hereditario, y pretende vivir sin la incertidumbre que acompaña a los ciudadanos que, con sus impuestos, les retribuyen y mantienen”.
 

El artículo levantó mucha polvareda (como no podía ser de otra forma) y en Internet se alzaron voces críticas contra el señor Martín Ferrán y su artículo de opinión. Entre las respuestas destaco ésta de una funcionaria de la Junta de Andalucía y que transcribo en su totalidad y cuya opinión suscribo enteramente.
 
“Sr. Martín Ferrand son muchos ya los comentarios despectivos y miserables que se están lanzando contra los funcionarios, esa casta, como usted los llama de la que yo formo parte.
 
Pero es precisamente su artículo de opinión, por venir de quien viene, todo un profesional del periodismo, al que yo, sinceramente creía, objetivo y sensato, el que me ha encendido sobremanera y no quiero pasar por alto mi oportunidad de respuesta porque no ha podido ser más subjetivo, más insensato y sobre todo, más erróneo en sus planteamientos contra nuestra “casta”.
 
En primer lugar, ni yo ni ninguno de los muchos compañeros a los que trato nos sentimos ni tenemos porqué sentirnos servidores de nadie, y mucho menos queremos ser servidos.
 
Le aclaro que en mi declaración a Hacienda no consta que sea servidora de nadie, sino una empleada por cuenta ajena; en este caso, mi empresa es la Junta de Andalucía, a la que accedí por cierto tras unas duras oposiciones y que tras 25 años de servicio como Administrativa (es decir 8 trienios), teniendo un complemento de exclusividad que me obliga a trabajar, como mínimo, 110 horas más al año que al personal que no lo tiene y gestionando un Negociado, cobro 1.500 EUR, de los cuales usted se cree muy dueño de rebajar un 20%.
 
Comenta que por la crisis es el funcionariado el que tiene que ver disminuidos sus ingresos, ¿por qué?, ¿es que en épocas de “vacas gordas” el Gobierno hace conmigo reparto de beneficios?
 
¿Está usted quizás dispuesto a darme algo de sus ingresos cuando éstos sobrepasen lo que habitualmente cobra?
 
¿Está dispuesto acaso a hacerlo algún profesional “libre” de este país?
 
Le pongo un ejemplo muy concreto.
 
Un vecino de mi bloque, trabajador de la construcción, tan discreto en ingresos como yo hasta el “boom” urbanístico, ha podido invertir y comprar 2 pisos más en Sevilla capital. Es cierto, ahora está en paro y yo y toda mi casta hemos contribuido a que pueda cobrar el subsidio de desempleo, porcentaje que pagamos todos los meses aunque a nosotros no nos haga falta, pues jamás lo cobraremos.

Además, usted pretende rebajar mi sueldo un 20% para “repartir” con él  y muchos como él que ahora no les va bien. ¿Hablaría usted para que me cediera uno de sus pisos  y así dejar la hipoteca del único pisito que poseo y que me está quitando el sueño? Los dos creemos que él no estaría dispuesto, ¿verdad? Pues yo tampoco a darle un 20% de mi sueldo.

Habla también de que pretendemos vivir sin la incertidumbre que acompaña a otros ciudadanos. Pues sí, Sr. Martín, de eso se trata, aspirar a ser funcionarios es aspirar a poco materialmente en la vida, nunca seremos ricos, pero aspiramos a la estabilidad en el empleo, recurso al que puede aspirar cualquier persona, usted también, aprobando unas oposiciones.
 
Por tanto, si yo he aspirado a “ganar poco y vivir tranquila” es un derecho adquirido y no, no me he adueñado de nada ni considero mi puesto hereditario.
Mis hijos se lo tendrán que currar y posiblemente más que los suyos, por venir de una familia más humilde o sencilla como quiera llamarlo.
 
Y es en este punto donde más me enciendo, ¿con qué derecho se cree para proclamar a los cuatro vientos que mis dos hijos (estoy separada) tengan que vivir con un 20% menos de lo que viven?
 
Ah!..,  y yo declaro hasta el último céntimo que gano (y todos sabemos que eso no es así en todas las profesiones, pues hay mucha “economía sumergida”).
 
Por lo tanto no intente “calentarle” el ánimo a nadie con el hecho de que son los ciudadanos quienes con sus impuestos me retribuyen, nosotros también contribuimos y mucho a las arcas del Estado.
 
Y una cosa más, considero el trabajo de esta casta mucho más importante para el país que el de su profesión, por ejemplo.
 
Si no escribe un día un artículo no pasa absolutamente nada, pero si mis compañeros de la Sanidad, la Enseñanza, los Cuerpos de Seguridad… no acudieran a su trabajo… ¿qué ocurriría?
 
En fin, Sr. Martín piense más lo que escribe antes de hacerlo”.
 
Y a continuación reproduzco un comentario cuya autoría no he podido averiguar y que en Internet aparece unido a la opinión de la citada funcionaria dando la impresión de que forma parte de su respuesta a Martín Ferrand pero que resulta a todas luces obvio que no es así. De cualquier manera aquí está ese comentario que tampoco tiene desperdicio.

“Yo lo suscribo por entero, y, en lo que se refiere a la Sanidad, diré (y hace mucho que quiero decirlo): Llame Ud. a un fontanero, o a un electricista, por ejemplo,  un 24 o un 31 de Diciembre a las 04 horas de la madrugada (y relato dos casos auténticos ocurridos con esos dos profesionales).
 
¿Cree que acudirá alguno a su domicilio?
 
¿Cuánto cree que le cobrará?
 
¿Le hará factura o le tendrá que pagar en cash? además de tener que darle las gracias, aunque al día siguiente fallen las reparaciones. 
 
Yo se lo digo: 
 
Después de llamar a los de la Compañía de Seguros de su domicilio, no irá nadie. Al día siguiente, tampoco. El primer día laborable se presentará uno que le facilitará el portero de su finca. Le dirá que, si quiere que repare la avería le tiene que pagar en mano (creo que a eso se le llama dinero negro). Estarán en su casa: uno 7 minutos y el otro 14 minutos. Le cobrarán: uno 80 EUR por 7 minutos y otro 93 Euritos por 14 minutos. ¡No está mal! (Por cierto al electricista le tuvieron hasta que prestar las herramientas).
 
Ahora le diré que pasaría si Ud. (o el electricista o el fontanero de la historia) un 24 o un 31 de Diciembre a las 04 horas de la madrugada se diera una fenomenal torta con su coche (Dios no quiera) después de venir de una fiesta de esas a las que sólo pueden ir los que tienen sus ingresos (aunque, la verdad, ustedes siempre suelen ir de gorra a esos saraos, cosa que no nos ocurre a ningún funcionario:
 
Acudirán la policía y los Servicios de Emergencia (todos ellos funcionarios que tienen la suerte de trabajar ese día).
 
Le llevarán a las urgencias de un Hospital Público (donde se le admitirá aunque Ud. no tenga cartilla de la  Seguridad Social.
 
Le atenderán celadores, administrativ@s, auxiliares de enfermería, enfermer@s, divers@s técnic@s, médic@s, etc. (Todos ellos funcionarios que también tienen la suerte de trabajar ese día).
 
Pongamos que sufre un traumatismo cráneo-encefálico (repito: Dios no quiera).
 
Se le llevará a un quirófano ya preparado y bien limpio (también entran en esta función l@s limpiador@s que también tienen la suerte de trabajar ese día).
 
Se le intervendrá durante varias horas esa misma noche (no el día siguiente o el otro).
 
¿Sabe cuánto cobrará por hora el que más cobrará (en este caso los médicos y neurocirujanos)?  Alrededor de 15 Euros netos. El resto se lo lleva Hacienda (aquí no vale lo del dinero negro) Imagínese lo que cobrarán los demás… 
 
¿Sabe qué ocurrirá si la operación no es de su agrado? Ud. (o el electricista o el fontanero de la historia) nos demandará, iremos todos a los Tribunales y tendremos muchos problemas.
 
¿Sabe qué ocurre si uno de sus artículos, o la reparación, no es de nuestro agrado? ¡¡¡NADA!!!
 
Entonces, Sr. Martín Ferrand, ¿sigue opinando que se nos debe bajar un 20 % nuestras retribuciones? Si es así, a Ud., y a los que piensan como Ud., sólo tengo que decirles:
 
¡¡¡Váyanse a hacer puñetas!!!

Marco Atilio












































































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