BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

sábado, 29 de marzo de 2014

Crisis, injusticias y corrupción

01

En el Índice del blog podéis encontrar un apartado titulado “Sociedad y política”, hay muchas entradas referentes a estas cuestiones, supongo que antes no me costaba tanto escribir sobre ello y muy a menudo publicaba algún artículo para denunciar las injusticias que se han cometido a lo largo de toda esta crisis. Ahora por el contrario me cuesta horrores escribir sobre estos temas porque me producen ansiedad, no me preguntéis por qué pero así es ¿? de todas maneras, y sin que sirva de precedente voy a intentarlo una vez más.
 
Soy una persona a la que los abusos y las injusticias cometidas contra la sociedad más desfavorecida me llenan de rabia, de rebeldía y a veces, las más, de impotencia... desgraciadamente. 

lunes, 3 de marzo de 2014

Paseo matutino

03

Hoy, como muchos días de este largo invierno… llueve. Me he levantado temprano y, debajo de mi paraguas, me he dirigido al maravilloso “Paseo de las Murallas”. Me acompaña una lluvia fina envuelta en una ligera niebla. Cuando llego echo un vistazo al Valle del Guadalquivir, la neblina y la fina lluvia lo cubre de un gris plomizo y melancólico, casi triste. A lo lejos, los serpenteantes caminos chorrean agua. Está lloviendo mucho este invierno y los campos están ahítos de agua y hoy, como muchos días, llueve sobre mojado.

Mientras recorro despacio este magnífico lugar con sus magníficas vistas, fijo la mirada en el mar de olivos empapados por la lluvia y muchos todavía cargados de aceituna. La recolección todavía no ha terminado y tantos días de lluvia no son buenos. No son buenos para los pobres jornaleros que trabajan un día y tres no, resintiéndose así su paupérrima economía; ni para los dueños que lo único que hacen es perder dinero mientras la aceituna, encharcada y pudriéndose en el suelo, esté sin recolectar.
 
Imbuido en estos pensamientos sigo mi paseo por este emblemático lugar de Baeza. Como es temprano “El Paseo de las Murallas” está desierto; solo yo, mi paraguas y algún coche que pasa de cuando en cuando nos hemos atrevido a recorrerlo en esta desapacible mañana. Cada pocos metros me paro y contemplo el maravilloso paisaje que se extiende ante mí. Su sola contemplación, con el viento dándome en la cara, el sonido de la lluvia…, toda esa mezcla me produce una sensación de bienestar y de sosiego.
 
Mis ojos recorren este paisaje de ensueño y se paran en “Jimena” un pequeño pueblo que desde Baeza tiene forma de águila y que está situado a los pies de “Sierra Mágina”. Ahora que la niebla ha levantado se ve bastante bien. En aquel pueblo, invitados por mi amigo Alejandro y su familia, Isabel y yo hemos pasado días muy agradables. Días que están ya demasiado lejanos.
 
Casi sin darme cuenta he llegado al monumento que la ciudad de Baeza levantó en este Paseo en honor de Antonio Machado, fue inaugurado el 10 de abril de 1983. Se trata de un peculiar monumento de cemento obra del arquitecto Fernando Ramón y que alberga un busto del poeta, en bronce, obra del escultor Pablo Serrano. Tengo que decir que a mí, personalmente no me gusta. Es feo el enorme cabezón del poeta que mira hacia el Valle del Guadalquivir. Al menos a mí me parece feo. A Antonio Machado le gustaba pasear por estos lugares cuando residía en Baeza de ahí la ubicación del monumento.
 
En este lugar me quedo un rato, disfrutando del paisaje y abstraído por mil pensamientos que vienen y van en un bucle sin fin. Luego, acompañado por mis pensamientos y la pertinaz lluvia, doy la vuelta y regreso por donde he venido, desandando lo andado camino de vuelta a casa. Mientras lo hago voy recorriendo el paisaje calado por la lluvia a la vez que pensamientos inquietantes recorren mi cabeza… Pienso en la familia, en mis hijos, en el futuro incierto de muchos de mis seres queridos. Debajo de mi paraguas comienzo a fabricar quiméricos castillos en el aire imaginando ser el salvador de muchas personas que pasan necesidades y la solución a los problemas que aquejan a algunos de mis familiares. Vana ilusión, porque con el final de mi paseo me viene a la memoria una frase de mi propia cosecha y que se encarga de devolverme a la realidad: “A veces perseguimos una sombra, una fantasía, un sueño, una quimera, una ilusión… Despegamos los pies del suelo intentando alcanzar algo tan etéreo, tan intangible, que se evapora con solo tocarlo”.
 
Dejo atrás el Paseo de las Murallas y me adentro en el laberinto de calles de esta hermosa ciudad de Baeza camino de casa. Mientras, la niebla vuelve a cubrirlo todo, esta vez con mucha más intensidad. 
 
PD. Aunque personalmente me gustan mucho más los días primaverales y veraniegos, no puedo abstraerme a la melancólica belleza de los días de lluvia. Como el que he tenido la suerte de disfrutar esta mañana en un entorno tan cautivador como el Paseo de las Murallas de Baeza del que si queréis más información y de paso compartir conmigo las sensaciones y emociones que este paraje me produce, os invito a leer esta otra entrada pinchando aquí.
 
Marco Atilio







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