BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

sábado, 24 de febrero de 2018

Intolerantes y egocéntricas

Hay personas que cuando las sacas de su zona de confort, viertes opiniones contrarias a las suyas o se tuercen sus planes preconcebidos, les cambia el semblante como por arte de magia y ya no son las personas maravillosas que parece que eran o que daban a entender que eran.

Súbitamente se han convertido en algo poco menos que insoportable. Esas personas, que además suelen ser muy egocéntricas, tienen un manifiesto problema de adaptación al medio y a las circunstancias adversas que pudieran encontrar en su día a día y que debiera ser tratado como una patología psicológica y conductual severa.

En realidad, esas personas se acercan mucho a lo que conocemos como intolerancia, intolerancia pura y dura vamos.

No hay que olvidar que la intolerancia es la actitud de las personas que no respetan las opiniones, ideas o prácticas de los demás si no coinciden con las suyas propias.

En general, la persona intolerante considera que está en posesión de la verdad absoluta y entiende que su opinión o sus creencias tienen que prevalecer por encima de las de los demás.

¿Conocéis alguna persona así? Pues yo sí que conozco y la verdad es que me revienta que sean así aunque es difícil revertir su actitud, solo con una adecuada y profunda terapia psicológica quizá fuera posible. Lo difícil es hacerles ver que necesitan esa terapia porque esas personas no sienten que su conducta sea equivocada. Son tan egocéntricos y tan…, tan intolerantes con las opiniones ajenas, que se creen poseedores de la única verdad, aunque esa verdad esté asquerosamente distorsionada. Así que la misión se antoja harto complicada… ¡por desgracia!

Marco Atilio

domingo, 18 de febrero de 2018

La maldad humana

A medida que me voy haciendo mayor, a medida que voy llenando las alforjas de la vida de experiencia y de vivencias de todo tipo, me voy dando cuenta, cada vez más, que el ser humano, en general, es egoísta, ambicioso, egocéntrico, miserable, explotador, insolidario… con una asquerosa y despreciable falta de empatía por los demás que raya lo patológico.

¿Ah, no?

¿Entonces cómo demonios hay tanta desigualdad entre las personas?

¿Por qué unos poseen tanto y otros prácticamente nada?

¿Por qué se tiene que explotar a las personas a cambio de un pírrico y miserable salario?

¿Por qué no se acaba con la pobreza y el hambre en el mundo?

¿Por qué los poderosos, los acaudalados, no hacen nada en pos de una sociedad más justa y salen de su burbuja particular que los aísla y los enajena del drama que se representa a su alrededor?

¿Por qué no aplicamos aquello de…? “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.

Porque el ser humano, en general, es malo por naturaleza y antepone su propio bienestar a cualquier otra cosa. Y para conseguir sus ambiciosos propósitos no le importa derribar a cualquiera que se ponga en su camino. “El fin justifica los medios”, aunque para ello se mande a la indigencia a muchos de sus congéneres. Desde luego la avaricia y la ambición humanas no tienen límites. ¡Puaj!

A continuación algunas frases de personajes famosos que, de alguna manera, están en la línea de lo que pienso:

El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres. (Karl Kraus)

¿Acaso porque eres rico tienes dos estómagos que llenar? (San Agustín)

La igualdad en la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse. (Jean-Jacques Rousseau)

Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si ya han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infamia, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico. (Almeida Garrett)

Marco Atilio
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