Yumys Galaxy nació como un pequeño refugio en medio del ruído del mundo. Aquí guardo pensamientos, emociones y fragmentos de vida que, de otro modo, se perderían en el olvido. No busco popularidad ni aplausos; busco, sencillamente, expresar mi lado más personal e íntimo, porque en cada palabra dejo una parte de mí. Este espacio no pretende convencer, solo compartir lo que soy, lo que pienso y lo que siento. Solo eso.
domingo, 20 de octubre de 2013
Anestesistas y anestesia
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.
martes, 24 de septiembre de 2013
¿Tengo derecho a quejarme? Creo que sí
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.
domingo, 20 de mayo de 2012
Antoñita y Cloti
La
eficacia de los distintos servicios de un hospital depende, en gran medida, de
la coordinación que exista entre todos los profesionales que trabajan en ellos.
La zona quirúrgica no es una excepción: el trabajo en equipo resulta
fundamental para poder cumplir los objetivos de la Unidad.
Para que el complejo engranaje de la actividad quirúrgica funcione correctamente se necesita la participación y el trabajo de muchos profesionales. Cada uno tiene encomendadas unas tareas, con mayor o menor grado de responsabilidad, pero todas ellas son importantes y necesarias. Es como una cadena en la que no puede faltar ningún eslabón.
Una de esas tareas es la limpieza, que conlleva, naturalmente, un alto grado de responsabilidad, pues de su eficacia depende, y no en poca medida, la incidencia de infecciones en las heridas quirúrgicas.
Esta labor de limpieza en la zona de quirófanos del hospital donde trabajo la llevan a cabo dos personas a las que aprecio, admiro y respeto profundamente: Antoñita y Cloti.
Sin aspavientos, calladamente y generosas en el esfuerzo, realizan una labor encomiable. Una labor que desempeñan al nivel de los mejores profesionales que pueda haber en la zona quirúrgica. Respetuosas y prudentes, da la sensación de que pasan de puntillas por el servicio, pero... ¡qué magnífico trabajo realizan!
Con prontitud y diligencia limpian un quirófano entre una intervención y otra en un tiempo récord. Muchas veces, contemplando su labor, me he preguntado cómo son capaces de conseguir tanta eficacia en tan poco tiempo. Y he llegado a la conclusión de que la gran experiencia que atesoran, su enorme capacidad de trabajo y su profesionalidad hacen posible que sea así.
Realizan su trabajo con una eficiencia y una dignidad ejemplares. Un espejo en el que poder mirarse.
Y quizá sea precisamente ahí donde reside una de las grandes enseñanzas que nos ofrecen: no hay trabajos de primera y de segunda; hay profesionales que realizan su trabajo bien o mal. Y ellas lo realizan extraordinariamente bien.
Vaya desde aquí mi pequeño homenaje a dos grandes personas que, con su trabajo y su saber estar, nos enseñan diariamente el camino para hacernos cada vez mejores profesionales.
Antoñita y Cloti, Cloti y Antoñita. Sí, ciertamente las admiro: como las grandes profesionales que son y como las magníficas compañeras y amigas que han sido.
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.
viernes, 18 de noviembre de 2011
El lado amargo de mi trabajo
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.
domingo, 13 de noviembre de 2011
La mejor recompensa
Un día, mientras esperaba el ascensor, me fijé en un matrimonio de edad que parecía andar un poco perdido. Se notaba que no sabían muy bien hacia dónde dirigirse. Eran dos abuelillos entrañables de un pueblecito pequeño y serrano (lo sé porque luego me lo dirían).
Me acerqué a ellos y les pregunté si podía ayudarles en algo, la mujer me entregó un papel en el que figuraba que su marido tenía cita para un TAC.
–No hay de qué, abuelita. Ha sido un placer –respondí.
Mientras me alejaba pensé en la mirada bondadosa de la ancianita y en sus tiernas palabras. Una recompensa que no tenía precio. Pensé en lo gratificante que resultaba a veces mi trabajo y rogué porque el resultado del TAC que le hicieran al abuelillo fuera completamente normal.
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.
jueves, 4 de agosto de 2011
¡Lo que hay que aguantar!
Con nuestra humanidad, simpatía y agrado intentamos infundir en el enfermo (y también en sus familiares) confianza y seguridad. Ya lo dijo Sigmund Freud: “La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”. En mi caso siempre he procurado llevar a la práctica ese principio.
Por eso, cuando me topo con algún familiar que pone en tela de juicio mi buen hacer, sin conocer como soy como profesional ni por supuesto como persona, me lleno de rabia y de tristeza y me pregunto por qué tiene que haber energúmenos de tan baja catadura moral que campan por el mundo avasallando todo lo que encuentran a su paso. Más aún cuando sienten que están en una posición de ventaja respecto a su víctima, en este caso los profesionales de la sanidad, ya que es difícil defenderse ante estos energúmenos, entre otras cosas porque no atienden a razones y esgrimen sus supuestos derechos humillando a cualquiera que ose rebatirlos.
De vez en cuando te topas con gente de esa calaña, gente que es capaz, en un momento dado, de pasar de la agresión verbal a la física sin que tú hayas hacho nada por merecer su desprecio. Si acaso tu culpa habrá sido la de ayudar a su familiar enfermo.
Este tipo de situaciones se repiten con relativa frecuencia en nuestro trabajo, he tenido la suerte de haberlas padecido en contadísimas ocasiones, tampoco he sufrido ninguna agresión física en los muchos años que llevo trabajando en la sanidad pública, pero me consta que hay compañeros míos que si la han sufrido. Una lástima en verdad.
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.
jueves, 28 de julio de 2011
Manzanas podridas
Autodidacta, cultivo todas las ciencias y las artes; en especial la astronomía, la literatura, la filosofía y el cine.




