BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

viernes, 6 de abril de 2018

Especie fallida


Hace poco estuve en Madrid viendo la Exposición sobre Auschwitz y el Holocausto y pude comprobar hasta dónde puede llegar la maldad humana.

Ante esas atrocidades y otras que nos refieren a diario los medios de comunicación, llego a la conclusión de que somos una especie nociva, nociva para nuestros congéneres y nociva para las demás especies. Quien quiera que fuese el que nos puso sobre La Tierra, cometió el mayor error que se haya dado en la historia del Universo. No tenía ni idea qué clase de chapuza estaba haciendo.

Quizá seamos una especie fallida dentro de la natural perfección del Universo. Y quizá la buena gente no sea más que un error en la propia esencia de nuestra especie.

Hay demasiados acontecimientos espeluznantes en el mundo, prácticamente todos los días, que vienen a corroborar ese fallo creacional. Los seres humanos estamos impregnados de una especie de maligna locura que nos hace seres despreciables en demasiados casos, casos que saltan a las noticias con demasiada frecuencia.

Por ejemplo el reciente caso de Gabriel, el niño de Almería, arrancado de la vida por una mente retorcida y siniestra, una de las muchísimas que pululan por este asqueroso mundo nuestro.

Lo dicho, quien quiera que nos pusiese aquí no tenía la más mínima idea de lo que estaba haciendo. Ni pajolera idea.

Marco Atilio

sábado, 31 de marzo de 2018

España necesita un cambio


Empleo precario, trabajo esclavo, bajos salarios, empobrecimiento de la población... Esos son los frutos de la política neoliberal ejercida por el PP durante los últimos años.

Me extraña sobremanera que, a pesar del evidente fracaso de esas políticas neoliberales, haya gente, mucha gente todavía, que se plantee seguir votando a un partido que ha hecho tanto daño a las clases más vulnerables de nuestra sociedad. A un partido en donde la corrupción es algo intrínseco a su propia idiosincrasia como bien se ha demostrado. Por supuesto si se vota a un partido en donde los escándalos de corrupción son el pan nuestro de cada día, será uno cómplice de esa corrupción porque la estará amparando con su voto.

Estamos en un país de borregos en donde no existe el más mínimo atisbo de pensamiento crítico. De verdad, España no tiene arreglo y adolece, en muchas de sus gentes, de cultura, esa cultura que de haberla permitiera, siquiera atisbar, un cambio de tendencia. La cultura, el valor de la cultura; una herramienta fundamental para que los pueblos y sus gentes tengan la capacidad crítica necesaria para cambiar a los títeres que nos gobiernan y que tanto daño han hecho a una gran parte de la sociedad española. Una sociedad que, en un gran porcentaje, se está desangrando a chorros; sin recursos, sin esperanza..., sin futuro.

Después de tantos años de recortes en sanidad, en educación, de precariedad laboral… he llegado a la conclusión de que lo que este país necesita es un cambio drástico en la manera de hacer política, una política mucho más social, que apueste por los más desfavorecidos. Que nuestros gobernantes trabajen para que el reparto de la riqueza sea mucho más justo y equitativo, que se luche por atajar la creciente desigualdad, una lacra que nos lastra como sociedad civilizada. Solo de esa manera saldremos del pozo de la injusticia y la marginación que sufren tantas y tantas personas en nuestro país.

España no necesita más de lo mismo, necesita cambiar, necesita que sus gobernantes gestionen con sabiduría y justicia los recursos del país, sin excluir a una inmensa parte de la sociedad para beneficiar a unos pocos como se ha hecho hasta ahora. España no necesita más políticas neoliberales que son sinónimo de marginación social.

España necesita un cambio, un cambio absoluto… y con urgencia.

Marco Atilio

domingo, 25 de marzo de 2018

Envidiosos, rencorosos... Gracias


A tod@s aquell@s que se han metido en mi vida de una forma gratuita y que han cuestionado mi manera de vivirla.

A l@s que sin ningún derecho se han atrevido a juzgarme o a prejuzgarme.

A l@s envidios@s que minimizan mis virtudes y logros y maximizan mis defectos y fracasos y se alegran con ellos.

A l@s que me critican sin razón, a l@s que intentan burlarse y humillarme como pago a mi respeto por ell@s.

A tod@s esos personajillos inmundos les quiero dar las gracias; sí, sí, las gracias.

¿Que por qué?

Bien sencillo: Porque con vuestras feas y nauseabundas actitudes y comportamientos me habéis hecho mucho más fuerte e incluso, sin quererlo, me habéis ayudado a vivir.

De cualquier manera no me gustaría pasar la ocasión para deciros que me dais asco, asco y también mucha pena por ser como sois. Porque estáis llen@s de odio, de envidia y de rencor. ¡Pobres diablos!

Y por supuesto también deciros, y pongo especial énfasis en ello…

¡IROS A LA MIERDA ATAJO DE GILIPOLLAS!

Marco Atilio

jueves, 22 de marzo de 2018

Modelo capitalista


Una de las cosas que más me revienta es que haya gente que haya votado partidos cuyas políticas neoliberales lo único que persiguen es acabar con las pensiones, con la sanidad, con la educación… en definitiva, con el Estado del Bienestar.

El mundo hoy día se rige por un sistema totalmente capitalista. El poder es el capital y el capital es el poder. Ese modelo es un siniestro gigante, un gigante que hay que derribar antes de que nos aplaste. Pero para derribar ese gigante hacen falta muchos enanos y que esos enanos estén unidos, solo de esa manera habrá alguna posibilidad de victoria, o al menos de poder cambiar este injusto, insolidario y desigual sistema de sociedad que tenemos. ¿Se conseguirá algún día? Yo lo dudo mucho, porque sobra mucha estupidez y falta mucha capacidad crítica, esa capacidad que te permite discernir lo que nos conviene, sobre todo a la hora de depositar nuestro voto en la urna.

Ojalá me equivoque y se produzca una verdadera revolución social en forma de manifestaciones (pacíficas) encabezada por nuestros jóvenes, ahora aletargados, y se vayan recuperando los derechos que tanto esfuerzo y sudor costó conseguir y que las despreciables políticas neoliberales han hecho trizas. ¡Ojalá!

Marco Atilio

domingo, 18 de marzo de 2018

España, un país complejo

España es un país complejo, que lleva sobre sus espaldas la pesada carga de 40 años de franquismo, de 40 años de intolerancia, de odio y de egoísmo.

Nuestra democracia fue un esbozo, porque sus cimientos se construyeron sobre la base de una dictadura que desangró a una gran parte de la sociedad durante muchísimo tiempo.

Hay en España demasiados rescoldos de un franquismo pernicioso. Eso, unido a la intrínseca intolerancia, al natural egoísmo, a la natural falta de empatía del ser humano, ha convertido a nuestro país en un país anclado a un pasado en donde unos pocos desfrutaban de unos privilegios que se les negaban a la gran mayoría de la sociedad y que lamentablemente no hemos superado.

De cualquier manera, no sé si fruto de tantos años de sometimiento, la sociedad española es una sociedad aborregada, amaestrada y tremendamente conformista; sin una brizna de capacidad crítica.

España es un país complejo sí, tremendamente complejo en donde, y dicho sea de paso, además, en muchos casos, sobra bastante mala leche, sobre todo a tenor de la precaria situación que padecen muchas personas fruto del cruel egoísmo de un empresariado que, en su inmensa mayoría, explota con verdadera saña  a sus trabajadores por un mísero salario. Y todo amparado en una Reforma Laboral que ha dado alas al egoísmo natural del empresariado que ahora campa a sus anchas en el mar de la más absoluta injusticia social.

¡Qué País!

Marco Atilio
 


sábado, 24 de febrero de 2018

Intolerantes y egocéntricas

Hay personas que cuando las sacas de su zona de confort, viertes opiniones contrarias a las suyas o se tuercen sus planes preconcebidos, les cambia el semblante como por arte de magia y ya no son las personas maravillosas que parece que eran o que daban a entender que eran.

Súbitamente se han convertido en algo poco menos que insoportable. Esas personas, que además suelen ser muy egocéntricas, tienen un manifiesto problema de adaptación al medio y a las circunstancias adversas que pudieran encontrar en su día a día y que debiera ser tratado como una patología psicológica y conductual severa.

En realidad, esas personas se acercan mucho a lo que conocemos como intolerancia, intolerancia pura y dura vamos.

No hay que olvidar que la intolerancia es la actitud de las personas que no respetan las opiniones, ideas o prácticas de los demás si no coinciden con las suyas propias.

En general, la persona intolerante considera que está en posesión de la verdad absoluta y entiende que su opinión o sus creencias tienen que prevalecer por encima de las de los demás.

¿Conocéis alguna persona así? Pues yo sí que conozco y la verdad es que me revienta que sean así aunque es difícil revertir su actitud, solo con una adecuada y profunda terapia psicológica quizá fuera posible. Lo difícil es hacerles ver que necesitan esa terapia porque esas personas no sienten que su conducta sea equivocada. Son tan egocéntricos y tan…, tan intolerantes con las opiniones ajenas, que se creen poseedores de la única verdad, aunque esa verdad esté asquerosamente distorsionada. Así que la misión se antoja harto complicada… ¡por desgracia!

Marco Atilio

domingo, 18 de febrero de 2018

La maldad humana

A medida que me voy haciendo mayor, a medida que voy llenando las alforjas de la vida de experiencia y de vivencias de todo tipo, me voy dando cuenta, cada vez más, que el ser humano, en general, es egoísta, ambicioso, egocéntrico, miserable, explotador, insolidario… con una asquerosa y despreciable falta de empatía por los demás que raya lo patológico.

¿Ah, no?

¿Entonces cómo demonios hay tanta desigualdad entre las personas?

¿Por qué unos poseen tanto y otros prácticamente nada?

¿Por qué se tiene que explotar a las personas a cambio de un pírrico y miserable salario?

¿Por qué no se acaba con la pobreza y el hambre en el mundo?

¿Por qué los poderosos, los acaudalados, no hacen nada en pos de una sociedad más justa y salen de su burbuja particular que los aísla y los enajena del drama que se representa a su alrededor?

¿Por qué no aplicamos aquello de…? “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.

Porque el ser humano, en general, es malo por naturaleza y antepone su propio bienestar a cualquier otra cosa. Y para conseguir sus ambiciosos propósitos no le importa derribar a cualquiera que se ponga en su camino. “El fin justifica los medios”, aunque para ello se mande a la indigencia a muchos de sus congéneres. Desde luego la avaricia y la ambición humanas no tienen límites. ¡Puaj!

A continuación algunas frases de personajes famosos que, de alguna manera, están en la línea de lo que pienso:

El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres. (Karl Kraus)

¿Acaso porque eres rico tienes dos estómagos que llenar? (San Agustín)

La igualdad en la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse. (Jean-Jacques Rousseau)

Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si ya han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infamia, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico. (Almeida Garrett)

Marco Atilio

martes, 9 de enero de 2018

¿Es sencilla la vida?

A menudo recibo bonitos mensajes de WhatsApp (imágenes o videos) cuyo propósito es el de fortalecer nuestra paz interior, el de ayudar a nuestro desarrollo personal o también nos aconsejan sobre la mejor manera de afrontar los problemas de la vida. La verdad es que  WhatsApp está lleno de estos mensajes. Vienen a decir que la vida puede ser mucho más sencilla de lo que parece y que solo nuestra actitud ante la misma puede hacer que veamos el vaso medio lleno o medio vacío.

Ciertamente, la vida puede ser tan sencilla…

Lo que ocurre es que estamos influenciados por tantos agentes externos que gobiernan nuestra propia voluntad y que influyen, de manera a veces tan dramática en nuestra propia vida, que a veces resulta difícil vivir esa sencillez. Agentes de todo tipo: sociales, laborales, económicos, familiares… pero que es difícil obviar ya que, de alguna manera, vivimos prisioneros de ellos a lo largo de nuestra vida y en cualquier momento  pueden alterar nuestra placidez.

Lo que es cierto es que la forma de afrontarlos cambia de una persona a otra. Como también es cierto que afrontar la vida en flashes positivos es la mejor forma de gestionar nuestro día a día. Aunque, como humanos que somos a veces flaqueamos y nos puede la impaciencia, y puede que incluso se apodere de nosotros cierta desesperanza. Sobre todo cuando ocurren en nuestro entorno más próximo situaciones complicadas que nos sacan de nuestra zona de confort.

La vida es sencilla pero difícil a la vez. De nuestra actitud ante ella depende lo complicada… o no, que resulte.

Creo que por ahí pueden ir los “tiros”.

Marco Atilio

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