BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

viernes, 12 de octubre de 2018

Acuerdo de Presupuestos


El acuerdo de Presupuestos al que han llegado el PSOE y Unidos Podemos incluye, entre otras medidas, las siguientes:

Salario mínimo interprofesional de 900 euros, lejos de los principales países de Europa, pero bueno…

Mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones con el IPC y subir las pensiones mínimas y no contributivas.

Recuperar el subsidio por desempleo para mayores de 52 años.

Subir el IRPF dos puntos sobre la base general a las rentas más altas (a partir de 130.000 euros) y cuatro puntos a quien gane 300.000 euros anuales.

Subida del Impuesto de Patrimonio un 1% a aquellas personas que tengan una fortuna superior a los 10 millones de euros.

Con estos Presupuestos parece que se quiere recuperar la justicia social y el Estado del Bienestar que tan salvajemente fueron zaheridos por el gobierno del PP. Evidentemente, tanto el Partido Popular como Ciudadanos, es decir, la derechona de toda la vida han puesto el grito en el cielo.

El sr. Casado dice que son unas Cuentas "suicidas" porque supone "seguir gastando por encima" de las "posibilidades" de los españoles…

La patronal advierte además de que elevar el SMI a 900 euros también tendrá "consecuencias negativas" en la contratación pública pactada con las empresas y en los convenios colectivos en vigor.

Ciudadanos también se opone aunque no saben muy bien por qué. Supongo que porque está Podemos en el acuerdo… supongo.

En fin, cuando la derecha española y los empresarios están tan en desacuerdo con estos Presupuestos es que tienen que tener algo bueno para la inmensa mayoría de la población española, es decir, los trabajadores, los pensionistas, los jóvenes, en definitiva, la gente a la que las políticas austericidas del PP ha hecho tanto daño. Ojalá se aprueben finalmente porque de hacerlo, será una magnífica noticia para muchísimas personas que todavía están sufriendo en este país.

De cualquier manera y en contra de los que dicen que afectará al déficit público, no creo que tengan razón porque esas medidas suponen un gasto de unos 5.200 millones de euros y se prevén unos ingresos de 7.700 millones de euros. Todavía se tendrá un superávit de 2.500 millones de euros.

Lo dicho, son Presupuestos que dan esperanza a mucha gente, que recuperan algo lo perdido en los años de apisonadora del Gobierno del PP que gestionó la crisis atacando el Estado del Bienestar y con ello llevándose por delante a familias enteras a las que la crisis había golpeado con saña. Que aprobó una Reforma Laboral para precarizar el empleo a base de salarios bajísimos, en donde los únicos que ganaban eran los empresarios. No en vano durante la crisis aumentaron sobremanera el número de millonarios en España, ¡menuda paradoja! Eso demuestra a quién beneficiaron las injustas medidas anticrisis del sr. Rajoy y su Gobierno.

Lo que está claro es que a los privilegiados, a muchísimos empresarios, a los riquísimos… les va muy bien tener mano de obra barata, mano de obra siempre disponible, porque su egoísmo raya en lo patológico. Tener a su disposición trabajo esclavo, con pírricos salarios es su fin último. Por eso las derechas, ejecutoras de ese fin, han puesto el grito en el cielo al ver unos Presupuestos algo más sociales y contrarios a su ideología conservadora y liberal en donde se apuesta por el capital en detrimento de las personas. Es así de crudo.

Marco Atilio

martes, 25 de septiembre de 2018

Precariedad laboral

Mientras que los empresarios consideren a sus trabajadores como una mercancía que se puede cambiar por otra con facilidad, y no como un valor activo de la empresa, el empleo precario seguirá instalado en España per saecula saeculorum.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Usuarios intolerantes y en demasía exigentes

He trabajado durante muchísimos años en la Sanidad Pública, desde Centros de Salud hasta Hospitales, bueno, un hospital en concreto, el Comarcal San Juan de la Cruz de Úbeda.

En todos los años en los que he formado parte del maravilloso y esperanzador mundo de la sanidad, siempre he intentado hacer mi trabajo con responsabilidad y con eficacia.

Mi día a día (y el del resto de los profesionales) se centraba en el enfermo, en las personas que habían visto mermada su salud y que acudían a los centros sanitarios para recobrarla.

Una de las cosas más gratificantes para un trabajador de la sanidad es el reconocimiento del usuario por la labor profesional realizada durante su estancia en el centro sanitario. Por los cuidados y las atenciones que ha recibido de los médicos, enfermeras, auxiliares, celadores… su amabilidad hacia él o ella, sus intentos porque su estancia en el hospital haya sido lo más agradable posible… modestia aparte, en mis muchos años en el mundo sanitario he recibido muchos de esos agradecimientos, lo cual es un grandísimo honor como trabajador de la sanidad.

Siempre he entendido así mi objetivo profesional, hacer que los enfermos, que sus familiares, encuentren en el profesional sanitario alguien en quien confiar, alguien que les haga su estancia mucho más llevadera, alguien que les ayude a superar su problema.

Me consta muy mucho que la gran mayoría de los profesionales sanitarios del hospital en donde he trabajado durante tantos años así entienden también su labor. Hay sin embargo, un mínimo porcentaje que no cumple con esos objetivos y que su profesionalidad se puede poner en tela de juicio. Son pocos, muy pocos me consta, pero que a la hora de valorar por el usuario la calidad asistencial que se le ha prestado suele meter a todos en el mismo saco y tiende a generalizar injustamente porque su experiencia personal no ha sido satisfactoria. Bien porque les atendió un mal profesional, que haberlos haylos, aunque sean poquísimos; o bien porque su dolencia fuera demasiado compleja y su total ignorancia les haga despotricar de aquellos que intentaron por todos los medios que el resultado fuera lo más satisfactorio posible.

Esa total desconocencia de la medicina, de sus métodos terapéuticos, de la complejidad de los procesos patológicos, incluso de la falta de medios humanos en la sanidad pública, hace caer a algunas personas en la crítica fácil poniendo a “parir”, de forma generalizada, a aquellos profesionales que se han esforzado para solucionar las distintas patologías que atienden. Y también a los profesionales que con su dedicación han hecho la estancia del usuario y sus familiares lo más agradable posible.

La medicina no es una ciencia exacta. Como he dicho antes, los distintos procesos patológicos son complejos y admiten muchas variables de persona a persona. Como se suele decir entre los profesionales de la medicina: No todas las intervenciones quirúrgicas son iguales, ni sus resultados tampoco, aunque se trate de las mismas patologías. Por absoluta ignorancia todo esto la mayoría de la gente no lo tiene en cuenta.

Lo que me revienta y me indigna es que se critique, de forma a veces tan furibunda, a quien se ha esforzado por alcanzar un resultado positivo en la solución de las distintas patologías.

Esos usuarios de la sanidad pública que suelen aceptar sus derechos pero nunca sus obligaciones; esos usuarios que miran con lupa el trabajo del profesional sanitario y están “con el hacha levantada” ante un hipotético error; esos usuarios exigentes a más no poder, sin importarles lo más mínimo en qué condiciones se esté trabajando en los distintos centros sanitarios; esos usuarios que cuando se dejan caer por los Servicios de Urgencias consideran que su patología es la más importante y que tienen que ser atendidos en primer lugar; esos usuarios que frecuentemente practican la ofensa personal hacia el profesional sanitario y que amenazan con la denuncia; esos usuarios en fin, que son como un grano en el culo para el profesional sanitario y también para el resto de usuarios por su intolerancia desmedida...

A esa clase de usuarios les digo que no me merecen ningún respeto y pienso que con sus equivocadas actitudes están haciendo un flaco favor a la Sanidad Pública, un bien que deberíamos valorar y cuidar como oro en paño.

Marco Atilio

sábado, 28 de julio de 2018

¿Qué es un líder político?


¿Queréis saber lo que es un líder político…? Pues más o menos es esto:

Una masa enardecida por el discurso demagogo de alguien que sabe manipular al vulgo grita enfervorecida:  
¡PRESIDENTE!
¡PRESIDENTE!
¡PRESIDENTE!
o lo que es lo mismo:  
¡PRESIDENTA!
¡PRESIDENTA!
¡PRESIDENTA!

Y el líder político piensa para sus adentros: “¡Pobres diablos aborregados!, no saben que les estoy mintiendo a la cara con un discurso acertadamente florido y eficazmente preparado”.

Esta es la imagen que mejor retrata al líder político de turno dando un mitin rodeado de sus convenientemente amaestrados seguidores.

O mucho me equivoco o esta es la penosa realidad.

Marco Atilio

jueves, 19 de julio de 2018

Un año ya

Hoy hace un año que se apagó la vida de mi padre, de nuestro querido abuelo Kiko. Aquel 19 de julio, aquella mañana calurosa y fatídica, la parca se llevó a una persona buena y nos dejó para siempre sin disfrutar de su entrañable presencia.

No ha pasado un día, ni uno solo, en los 365 días que han transcurrido desde aquel tristísimo 19 de julio en que no lo haya recordado, en que no lo haya tenido presente.

¡Ay Dios, que amargos tragos hay que vivir a lo largo de nuestra existencia! No por esperada, la muerte de mi padre fue menos triste.  De repente aquella persona a la que tanto quieres deja de compartir tu vida. Ya nunca, nunca, la volverás a ver, nunca podrá aconsejarte, nunca podrás reírte con ella y sientes un inmenso vacío que te horada el alma.

El tiempo, ese gran aliado que va calmando cualquier mala tempestad ha pasado y me ha ido resignando y adaptando mi vida a su pérdida, aunque sigue siendo difícil. Si estuviera todavía vivo podría compartir con él esto o aquello me digo pero… lamentablemente no es así.

A veces voy a su tumba y, en silencio, hablo con él. Sé que allí, en aquel hueco, solo se encuentran sus restos, que su alma está en otro sitio, pero de todas formas le hablo. Le hablo de mil cosas. Le hablo de fútbol, del Madrid y de sus logros deportivos. Le hablo de mis hijos (sus nietos), le hablo de la perrilla de Javi, de su nueva bisnieta Emma, le hablo de mí y le hablo de los problemas de la vida. También le rezo, le rezo un padrenuestro y toco su lápida antes de marcharme y cuando me alejo siempre vuelvo la cabeza para un último adiós. Porque sé que en aquel sitio se encuentran los restos de mi padre desde aquella calurosa mañana del mes de julio en que, definitivamente, lo separaron para siempre de mí y de todos nosotros.

Por eso, hoy que se cumple un año de su muerte quiero recordarlo especialmente y decirle allá donde se encuentre que siempre estará en mi corazón y en el corazón de todos los que lo quisimos. Descansa en paz querido padre, nuestro queridísimo abuelo Kiko.

Marco Atilio

martes, 22 de mayo de 2018

Adiós Pilar


Esta entrada está dedicada a la memoria de mi compañera y amiga Pilar, fallecida prematuramente a los 54 años. Una persona fuerte, valiente, con una alegría que contagiaba a los que la rodeaban. En definitiva, una mujer extraordinaria.

Basándome en un antiguo poema mío que titulé “La Muerte”, he compuesto esto para tí, mi querida amiga.

Se apagan las risas de los niños,
y el canto de los pájaros.
El sol de la primavera ya no calienta.

El silencio, poco a poco.

Quisiera gritar y no puedo.
¿Qué me pasa?
Me siento extraña…
y sola,
terriblemente sola.
Siento como si no hubiera lluvia,
como si no hubiera viento,
 como si no hubiera sol,
ni árboles, ni montañas…
¡Como si no hubiera nada!
Como si nada existiera.

¿Dónde están mis hijos?
¿Y mi marido?
¿Por qué lloran?
¿Por qué lloran todos?

 Poco a poco el silencio.

¡Y esta terrible soledad!

¡Y el frío, siento mucho frío!

Y todo es oscuridad,
una oscuridad terrible y arrebatadora.

Empiezo a sentir miedo.

Y es que…
¿por qué no puedo moverme?

Me gustaría saber qué está pasando,
por qué siento este vacío.

Yo quiero ver a mis hijos,
a mi marido, a mi familia,
a mis compañer@s...
Pero no puedo,
todo es oscuridad.

¡Tengo tantas preguntas!
¡Necesito tantas respuestas!

Silencio, todo es silencio…

No, ahora no,
de repente empiezo a comprender.

Ahora vienen las repuestas.
Como una luz vienen a mí,

a mi Ser…

¡A mi Alma!

¡Mi vida se ha acabado!

¡Dios mío!

Yo no quería, no tan pronto.

No...,

por mis hijos.

No...,

por mi marido.

He luchado por la vida
con todas mis fuerzas pero,
no he podido vencer…

¡A la muerte!

¡Dios mío!, ¡Dios mío!

Sin embargo…

Ahora ya no hay dolor
y sí mucha paz.

No estoy triste.

¿Debería estarlo?

Sé que algún día los veré de nuevo,
no sé por qué lo sé, pero lo sé.

Por eso no estoy triste.

Y todo el amor que me llevo…
de mis hijos, de mi marido,
de mi familia, de mis compañer@s...

me reconforta.

Quisiera gritarles que no tengan pesar por mí.
Lo hago, lo estoy haciendo pero…

No me oyen.

Lástima.

Decirles que todo lo que fue…

ya no es,

ya no es.

MARCO ATILIO

viernes, 6 de abril de 2018

Especie fallida


Hace poco estuve en Madrid viendo la Exposición sobre Auschwitz y el Holocausto y pude comprobar hasta dónde puede llegar la maldad humana.

Ante esas atrocidades y otras que nos refieren a diario los medios de comunicación, llego a la conclusión de que somos una especie nociva, nociva para nuestros congéneres y nociva para las demás especies. Quien quiera que fuese el que nos puso sobre La Tierra, cometió el mayor error que se haya dado en la historia del Universo. No tenía ni idea qué clase de chapuza estaba haciendo.

Quizá seamos una especie fallida dentro de la natural perfección del Universo. Y quizá la buena gente no sea más que un error en la propia esencia de nuestra especie.

Hay demasiados acontecimientos espeluznantes en el mundo, prácticamente todos los días, que vienen a corroborar ese fallo creacional. Los seres humanos estamos impregnados de una especie de maligna locura que nos hace seres despreciables en demasiados casos, casos que saltan a las noticias con demasiada frecuencia.

Por ejemplo el reciente caso de Gabriel, el niño de Almería, arrancado de la vida por una mente retorcida y siniestra, una de las muchísimas que pululan por este asqueroso mundo nuestro.

Lo dicho, quien quiera que nos pusiese aquí no tenía la más mínima idea de lo que estaba haciendo. Ni pajolera idea.

Marco Atilio

sábado, 31 de marzo de 2018

España necesita un cambio


Empleo precario, trabajo esclavo, bajos salarios, empobrecimiento de la población... Esos son los frutos de la política neoliberal ejercida por el PP durante los últimos años.

Me extraña sobremanera que, a pesar del evidente fracaso de esas políticas neoliberales, haya gente, mucha gente todavía, que se plantee seguir votando a un partido que ha hecho tanto daño a las clases más vulnerables de nuestra sociedad. A un partido en donde la corrupción es algo intrínseco a su propia idiosincrasia como bien se ha demostrado. Por supuesto si se vota a un partido en donde los escándalos de corrupción son el pan nuestro de cada día, será uno cómplice de esa corrupción porque la estará amparando con su voto.

Estamos en un país de borregos en donde no existe el más mínimo atisbo de pensamiento crítico. De verdad, España no tiene arreglo y adolece, en muchas de sus gentes, de cultura, esa cultura que de haberla permitiera, siquiera atisbar, un cambio de tendencia. La cultura, el valor de la cultura; una herramienta fundamental para que los pueblos y sus gentes tengan la capacidad crítica necesaria para cambiar a los títeres que nos gobiernan y que tanto daño han hecho a una gran parte de la sociedad española. Una sociedad que, en un gran porcentaje, se está desangrando a chorros; sin recursos, sin esperanza..., sin futuro.

Después de tantos años de recortes en sanidad, en educación, de precariedad laboral… he llegado a la conclusión de que lo que este país necesita es un cambio drástico en la manera de hacer política, una política mucho más social, que apueste por los más desfavorecidos. Que nuestros gobernantes trabajen para que el reparto de la riqueza sea mucho más justo y equitativo, que se luche por atajar la creciente desigualdad, una lacra que nos lastra como sociedad civilizada. Solo de esa manera saldremos del pozo de la injusticia y la marginación que sufren tantas y tantas personas en nuestro país.

España no necesita más de lo mismo, necesita cambiar, necesita que sus gobernantes gestionen con sabiduría y justicia los recursos del país, sin excluir a una inmensa parte de la sociedad para beneficiar a unos pocos como se ha hecho hasta ahora. España no necesita más políticas neoliberales que son sinónimo de marginación social.

España necesita un cambio, un cambio absoluto… y con urgencia.

Marco Atilio

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