BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE F.J.M. (MARCO ATILIO).

martes, 22 de septiembre de 2020

Nutriéndose del sufrimiento

 

Esta infame pandemia y la crisis económica asociada demuestran una cosa: de la miseria y el sufrimiento de las personas se nutren gentes sin escrúpulos, explotadores en potencia que se aprovechan, y de qué manera, de la precariedad y necesidad de las personas.

Un caso concreto y veraz ciento por ciento:

Imaginaos un supermercado, una empresa que, por razones obvias y dicho sea de paso, no tiene por qué sufrir los daños económicos emanados de la crisis sanitaria que estamos padeciendo. Los dueños de ese supermercado contratan a una persona, un profesional en el sector por experiencia y habilidad. Le ofrecen un contrato de 6 meses a razón de 40 horas semanales pero… a las primeras de cambio, esa persona contratada se da cuenta que todos los días le hacen trabajar más horas de las convenidas y que, sus 40 horas semanales en la práctica, se convierten en 50 y en muchas ocasiones en 60. Así día tras día durante 20 semanas, al cabo de las cuales se le cambia el contrato por otro de media jornada a razón de 20 horas semanales pero con una endiablada condición: Su contrato será de 20 horas semanales, se le pagará solo por esas 20 horas pero… tendrá que trabajar 30 horas a la semana. Lo toma o lo deja. Si no acepta hay una bonita carta de despido esperando y muchas otras personas dispuestas a reemplazarlo. Personas que nadan en miseria y desesperanza y de las que se nutren los explotadores. Ese trabajador se siente humillado, explotado, esclavizado pero no le queda más remedio que aceptar las injustas condiciones si no quiere verse engrosando las listas del paro.

Esta es, en demasiados casos, la cultura empresarial que prolifera en España. Empresarios sin una pizca de humanidad, explotadores que ofrecen trabajo esclavo y precario y que se enriquecen a costa del esfuerzo y el sudor de sus trabajadores. Gentes impías que no debieran existir; un cáncer de nuestra sociedad que debiera ser extirpado; una lacra que habría que esquilmar de la faz de la Tierra en beneficio de una sociedad más justa.


viernes, 28 de agosto de 2020

El increíble coronavirus

 

Esto del coronavirus es increíble. Si lo piensas fríamente, un compañero, un amigo, un hermano, un hijo… aunque sin querer te puede matar; o tú a ellos. ¡Es terrible pero no deja de ser cierto!


miércoles, 29 de julio de 2020

Echo de menos mi vida anterior

¡Cuánto echo de menos mi vida anterior!, la de antes de que el coronavirus pusiera al mundo de rodillas.

Echo de menos mis reuniones familiares, besar a mi madre, a mis hermanas, a mis sobrinos…  dar la mano a mis amigos o a los conocidos. A alguien que te presentaran.

Echo de menos las fiestas de despedida que se montaban cuando algún compañero o compañera del hospital se jubilaba.

Echo de menos viajar…. a la playa, a visitar otras ciudades.

Echo de menos ir al cine, sentarme en la terraza de un bar junto a la familia o amigos alrededor de unas cervezas fresquitas.

Echo de menos la algarabía de los chiquillos en el patio del colegio.

Echo de menos el roce de la gente en las calles abarrotadas, el pedir perdón por chocar con alguien.

Echo de menos las reuniones en mi casa, con mis hijos y sus amigos, para ver en la televisión los partidos de fútbol de nuestro equipo favorito con los estadios llenos de gente.

Echo de menos la Semana Santa que no se pudo celebrar y la feria que no se celebrará.

Echo de menos la boda de mi hijo que pudo celebrarse con un montón de personas, con mi discurso ya preparado y con el que pretendía encandilar a la concurrencia y a los propios novios.

Echo de menos el sinfín de cosas que me contaría mi Javi de su viaje a Nueva York y a la Ribera Maya.

¡Echo de menos tantas cosas!

Por el temor a contagiarnos con este virus pernicioso todo ha cambiado. Ahora estamos atados a una mascarilla. Ya nada es igual. Todo es más triste. Ya no besamos, no abrazamos, no estrechamos la mano... Y, aunque se pueda hacer, nos da mucho reparo… e incluso miedo ir al cine, visitar otras ciudades, ir a la playa, sentarse en la terraza de un bar.

Desde que está con nosotros este maldito virus se perdió la vida en los colegios ahora vacíos, silenciosos y tristes.

Se perdió la Semana Santa y las bandas se quedaron mudas. Los Cristos y Dolorosas se quedaron en sus templos y mucha gente se embargó de tristeza.

No habrá fiestas ni feria, ni corridas de toros, ni actuaciones musicales en la Caseta Municipal, ni bailes, ni verbenas, ni churros de madrugada… Solo habrá silencio.

Lo que sí habrá es paro y desesperanza. Proyectos tronchados, ilusiones perdidas. Y el mundo de las personas quebrado, destrozado… roto.

¿Volveremos a recobrar todo lo perdido? No lo sé. Lo que sí sé es que mientras dure esta maldita pandemia estaremos en una especie de limbo temporal donde la vida es asquerosamente diferente.

domingo, 19 de julio de 2020

Hoy hace tres años

Ayer estuve sentado en tu silla. En la silla de la terraza en la que te sentabas a fumar tu cigarrillo. Y estuve pensando en ti, en tus charlas sobre política, en las batallitas que me contabas de tus tiempos jóvenes, en tus chistes y ocurrencias con los que tanto me reía, en tus consejos vitales que tanto me sirvieron para manejarme por la vida.

Hoy hace tres años que ya no estás con nosotros. Aquella mañana calurosa de julio tu generoso corazón se paró para siempre. La parca te llevó calladamente, sin mucho aspaviento, sin hacer mucho ruido. Te liberó de todo tu sufrimiento y al fin, pudiste descansar en paz.

A pesar de los tres años desde tu marcha, no hay día en que no piense en ti, porque tu recuerdo sigue intacto en mi corazón.

Allá donde estés quiero darte las gracias por muchas cosas pero en especial... ¡Gracias por haber sido mi padre! Algún día nos volveremos a ver.
¡Adiós, mi queridísimo padre, mi queridísimo abuelo Kiko!

viernes, 17 de julio de 2020

El drama económico del coronavirus

Las consecuencias económicas y sociales de esta pandemia se están manifestando ya en mucha gente. Miras a tu alrededor y te das cuenta que aquellos que antes vivían con dignidad ahora ya no tienen nada. El maldito coronavirus les ha quitado su medio de subsistir. Gentes que hace muy poco eran felices, que luchaban por vivir y podían hacerlo, ahora, las consecuencias económicas del coronavirus las ha arrojado al pozo de la desesperanza más absoluta, para ellos no hay un mañana, al menos no en el corto plazo. Esta crisis ha arrancado de sus vidas todas sus ilusiones y todos sus proyectos y solo les queda la incertidumbre y el desánimo. Esperemos que la Unión Europea dé una respuesta eficaz a esta verdadera tragedia.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Gobierno masoquista

Primer gobierno de coalición", Gorka Landaburu - Director de Cambio16
Este gobierno de coalición no deja de pegarse tiros en los pies. Toman decisiones inoportunas y totalmente a destiempo. De cualquier manera, la actual política española encierra una soterrada, encarnizada y, en cualquier caso, repugnante lucha por el poder. Y todo esto en plena pandemia. ¡Puaj!

domingo, 24 de mayo de 2020

Manifestaciones de hipócritas

Hay muchas personas que culpan a la manifestación del 8 de marzo como causa principal de los contagios por coronavirus. Muy probablemente influyera en ello, así como otros eventos que se celebraron esos días (el acto de VOX, partidos de fútbol…). Sin embargo, todavía no se sabía muy bien el peligro que tenía el coronavirus. Ahora que sí se sabe, la gente se manifiesta (están en su derecho) sin las más mínimas precauciones en cuanto a distancia social. Y lo curioso es que esos mismos manifestantes culpan de las muertes a quien autorizó el 8M. ¿Y ahora? Ahora ya se sabe que el estrecho contacto entre personas contagia y en algunos casos puede matar… ¿Entonces? La verdad es que el cinismo y la hipocresía de algunas gentes llegan a ser altamente perniciosos.

martes, 19 de mayo de 2020

Español como el que más

Desde hace mucho tiempo se han asociado los símbolos de España (la bandera, el himno…) con una determinada ideología política. Y el resto de ideologías han dejado que esto fuera así, permitiendo y aceptando que se apropiaran de esos símbolos  como si los demás españoles no estuvieran también representados por ellos.

En cualquier manifestación enarbolan sus banderas como si sus protestas fueran dirigidas hacia un enemigo extranjero. Y se enfundan en ellas en un amago inútil de disfrazar su odio y su intolerancia hacia el “enemigo”, que no es otro que los demás ESPAÑOLES, aquellos que piensan diferente.

Lo podemos ver en las protestas y caceroladas de estos días; legítimas por supuesto porque estamos en democracia. Aunque no voy a entrar en lo razonable o no de las mismas. Lo que de verdad me asombra es si tiene alguna lógica protestar contra un gobierno español portando una bandera de España. Parece algo incongruente ¿no? Es como si se fuera a protestar ante la embajada de un país extranjero con el que tuviéramos alguna clase de disputa. Ciertamente paradójico. A menos que lo que se pretenda es tachar de no español a cualquiera que piense distinto como he apuntado anteriormente.

Pues me temo que están muy equivocados. Que los símbolos de España no son su patrimonio exclusivo. Que los demás españoles nos sentimos tan orgullosos de serlo como puedan estarlo ellos. Y si tenemos que gritar ¡Viva España! para ensalzarla lo haremos; pero fuera de otra connotación que no sea nuestro amor por nuestro país, tan nuestro o más que suyo. España es de todos los españoles, a pesar de que algunos quieran apropiársela. Soy español, amo a España, amo su bandera, su himno y su escudo. Amo todo lo que huela a España y me siento muy orgulloso de haber nacido en este mi adorado país. El que yo no comulgue con determinados postulados intolerantes y excluyentes nada tiene que ver con ninguna clase de propiedad patria. ¡Qué narices tendrá que ver el tocino con la velocidad!

viernes, 15 de mayo de 2020

Pandemia y estupidez


Esta pandemia del coronavirus está dejando varias lecturas interesantes:

En el terreno político se puede constatar que hay personas que suelen criticar por criticar, dejándose llevar por lo que dicen los politiquillos de turno sin pararse a analizar si llevan razón o no, si las medidas que adopta el gobierno son eficaces o no, si el discurso de los distintos partidos van encaminados a sacar rédito político de la desgracia o no.

En el terreno social estamos asistiendo a algunas manifestaciones en contra del gobierno y sus medidas, no voy a entrar si son acertadas esas manifestaciones y si llevan razón los manifestantes, de lo que sí puede uno darse cuenta es que, aún siendo legítimas las manifestaciones, ya que es un derecho constitucional, lo cierto es que en tiempos de coronavirus como estamos, la distancia social no se cumple en absoluto, con el peligro que eso conlleva a la hora de un repunte en el número de contagios. Pero eso parece no importarles nada a los manifestantes. A mi juicio unos irresponsables.

Por otro lado se puede ver a gente pasear sin mascarilla, sin mantener la más mínima distancia de seguridad, haciendo corrillos y hablando y comportándose como si todo esto no fuera con ellos. Es decir, sin adoptar ninguna medida para evitar el contagio. Que o mucho me equivoco, o el número de contagiados subirá en las próximas semanas dado el comportamiento incívico de muchísimas personas.

En fin, como conclusión, todo esto me demuestra una inquietante verdad:

En cualquier sentido que lo analices, esta pandemia está descubriendo que hay muchos imbéciles, disfrazados de idiotas y que parecía que solo eran estúpidos… y superándose cada día.

lunes, 4 de mayo de 2020

Crisis coronavirus, Estado de Alarma y rencillas políticas

Me da la impresión que el PP, con Pablo Casado a la cabeza, se equivoca cuando dice que no apoyará más prórrogas del Estado de Alarma. Me parece una grave imprudencia, propia de una oposición irresponsable que parece importarle más sacar algún tipo de rédito político, en detrimento de la salud de los españoles.

Se ha demostrado que las medidas de confinamiento están surtiendo efecto. Las medidas de relajamiento progresivo, a mi entender resultarán mucho más eficaces, con el paraguas del Estado de Alarma por si volvieran a repuntar los contagios y las muertes y hubiera que volver al confinamiento.

Mucho me temo que nos podemos pegar un batacazo de aúpa posiblemente traducido en más contagios y más muertes.

Y todo esto no lo digo infectado por ningún tipo de ideología. Me considero un librepensador y alguien con capacidad y pensamiento crítico. Es por ello que la lógica me dice que puede ser un descomunal error relajarse antes de que termine el partido.

Por otro lado tampoco el gobierno debiera bunkerizarse y hacer las cosas sin contar con los partidos de la oposición y sin las Comunidades Autónomas. Para que el barco llegue a buen puerto en este cuento, deben arrimar el hombro todos los actores. Y con todos ellos se debe contar. A este gobierno de coalición se le debe criticar cuando haga las cosas mal, aunque nunca criticar por criticar, sino aportando ideas y soluciones para resolver entre todos la grave crisis que ha provocado el coronavirus.

Esta crisis va más allá de cualquier clase de ideología. Está en juego la salud y el bienestar de todos los españoles y haríamos bien en dejar de lado nuestras discrepancias políticas y los políticos olvidarse de rascar cualquier beneficio partidista y todos juntos remar en la misma dirección.  Porque de otro modo España se hundirá y no tenemos salvavidas.

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