BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

jueves, 12 de diciembre de 2019

¡Qué largo el túnel del tiempo!


¡Qué largo el túnel del tiempo...!

¡Cómo se desvanecen los recuerdos!


viernes, 22 de noviembre de 2019

Asco de políticos

Cada vez me repugnan más nuestros políticos. Presentes, pasados... y acaso futuros. Tenemos una sociedad enferma, amoral, egoísta y egocéntrica. Así que nuestros políticos son un fiel reflejo de esa sociedad. ¡Puaj!
Marco Atilio

domingo, 20 de octubre de 2019

Procés y mi lucha interior


En relación a las manifestaciones y protestas como consecuencia de la sentencia a los presos políticos del llamado procés, he de confesar que se ha desatado en mí una lucha interior con el sentido de mi voto en las próximas elecciones generales del 10 de noviembre. Por un lado, a mí como español, me indigna profundamente lo que está ocurriendo en Cataluña y si me llevo por las emociones casi que llevaría al ejército para que solucionara todo este sin sentido y esta violencia gratuita. Eso conllevaría votar a VOX o a Ciudadanos, los más belicosos en este sentido, o al PP, ahora parece que algo más moderado. La verdad es que me produce mucha indignación ver como pisotean mi país los independentistas catalanes. Esa indignación me lleva a pensar que la única solución sería la fuerza para reducir a los energúmenos que tan salvajemente campan por las calles de Cataluña, principalmente de Barcelona, arrasando todo lo que encuentran.

Tengo la impresión de que la policía, por momentos, parece desbordada. Entonces ¿qué hacer cuando la situación parece enquistada? Lo único que se me ocurre es mandar al ejército. Pero, ¿sería eso una solución o más bien es lo que quieren en último término los independentistas? Más teniendo en cuenta que muchos de ellos prefieren “el cuanto peor mejor”. No sé si sería una solución, aunque reconozco que se me pasa por la cabeza en más de una ocasión. Eso, como he dicho antes, y si me llevo por mis emociones, pasa por votar opciones de derechas.

Por otro lado, también pienso, ahora de una manera más racional, que dado la manera tan torpe en que manejó la crisis catalana el PP con ocasión del referéndum ilegal del 1 de octubre, la confianza que me inspira no es mucha la verdad y que fue peor el remedio que la enfermedad dando alas al independentismo para victimizarse.

Ante eso me pregunto si la intervención del ejército no sería apagar el fuego con gasolina. No sería la excusa perfecta del independentismo, expertos en victimizarse, para que calara su reivindicación a los ojos de la comunidad internacional y terminaran por conseguir la independencia para desgracia de muchos españoles pero, sobre todo, para desgracia de los millones de catalanes que se sienten tan españoles como el que más y que se les forzaría a cambiar su statu quo sin ellos quererlo. O al menos que se forzara un referéndum con lo peligroso que eso pudiera llegar a ser. Sobre todo si este no es cualificado y consensuado en el sentido de que para conseguir la independencia, se tiene que obtener una muy amplia mayoría. Al menos dos tercios del electorado.

Si me dejo llevar por las emociones, pudiera hacer algo de lo que seguramente acabaría arrepintiéndome más tarde... o puede que no, quien sabe. Esta duda que tengo casi que me da miedo. Pero es que lo de Cataluña casi anula mi capacidad de raciocinio.

En fin, intentaré ser lo más racional posible, sopesaré muy bien el sentido de mi voto y meteré en una balanza las, a mi juicio, bondades y maldades que me ofrecen las distintas opciones políticas. Porque tampoco hay que dejar de lado los demás problemas que preocupan a la gente... y a mí mismo: Desempleo, pensiones, trabajo precario, sueldos de asco, sanidad, educación, medio ambiente, desigualdad... Así que intentaré ser lo más consecuente posible con mis ideas y mis principios morales, sociales y democráticos, sopesaré pros y contras y decidiré en último término atendiendo a estas premisas.

Marco Atilio

miércoles, 2 de octubre de 2019

Independentismo paranoico


Los independentistas catalanes son increíbles. Con menos de la mitad de la población apoyando la ruptura con España, pretenden convertir Cataluña en una república independiente. Y su estrategia es la de demonizar la democracia española como un estado represor. Cosa que dista muy mucho de la realidad. Porque todo el mundo sabe que España es un estado garante de la justicia y de los derechos individuales y colectivos, una democracia avanzada que goza del máximo grado de libertades. Lo saben aquí y fuera de nuestras fronteras. Solo los independentistas lo ponen en duda llevados por su radicalismo.

Dicen estar legitimados por el resultado del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2018. Un referéndum que además de ser ilegal no fue vinculante y en donde se cometieron innumerables irregularidades como se pudo demostrar de forma tajante.

Producto de su fanatismo paranoide, están embarcados en una deriva que no puede prosperar y culpan de su fracaso, a todo lo que haya que culpar con tal de alcanzar sus quiméricos propósitos. Son capaces de tropezar con una piedra y echarle la culpa a la piedra. Así son ellos.

Una de dos, o su fanatismo esquizofrenoparanoico no tiene límites, o dentro del separatismo catalán abundan muchos Abundios. No encuentro más explicaciones.

Marco Atilio

jueves, 5 de septiembre de 2019

El tiempo es un viento demasiado fuerte

“El tiempo es un viento demasiado fuerte que hace imposible caminar en su contra”.
Marco Atilio

sábado, 24 de agosto de 2019

Caminos de la vida


“A lo largo de la vida se nos van abriendo diferentes caminos; de nuestra decisión de escoger unos u otros puede depender el resto de nuestra existencia para bien o para mal”.

Marco Atilio

jueves, 25 de julio de 2019

Oración que se extiende al firmamento



Hace mucho tiempo echaron en la televisión pública andaluza un documental sobre Úbeda, documental precioso por cierto y que grabé con mi viejo reproductor de video Betamax. Dentro de ese documental y al final del mismo, el locutor recitaba un poema que me gustó muchísimo. Un poema cuya autoría he buscado en Internet sin obtener resultado alguno.

De cualquier manera aquí os dejo ese poema dedicado a Úbeda porque, por su belleza, merece un sitio en este blog. Más si cabe cuando parte de mi infancia, mi adolescencia y juventud las pasé en la hermosa y maravillosa Ciudad de los Cerros. Aquí está el poema:

Esta es Úbeda,
oración que se extiende al firmamento.
Esta es Úbeda,
remoto templo de agonías y de ecos infinitos.
La piedra, Úbeda enseña,
que puede soñar en los abismos.






Marco Atilio

domingo, 30 de junio de 2019

Sueldos alcaldes y concejales

En general, una de las primeras medidas de los nuevos alcaldes y concejales de los ayuntamientos españoles, constituidos tras las pasadas elecciones municipales del 26 de mayo, ha sido subirse el sueldo, en algunos casos más de un 40 por ciento. Lo hacen de forma tan prematura, por la sencilla razón de que confían en que a la gente se le olvide su desfachatez a lo largo de la legislatura y estas medidas tan impopulares, no les pasen factura en próximas elecciones.

Estos sueldos de nuestros “queridos” alcaldes y concejales, están muy por encima del sueldo medio en España y no digamos del sueldo más habitual de los trabajadores. No es mi intención marearos con cifras y datos, estos podéis consultarlos en Internet fácilmente. De cualquier manera en la imagen de arriba tenéis los límites salariales máximos que pueden percibir los alcaldes y concejales de nuestro país. Y podéis creerme si os digo que los sueldos reales de nuestros políticos municipales se acercan muy mucho a esos límites, y ahora, con estas subidas, mucho más.

En fin, con la que ha caído y está cayendo en España a nivel salarial, en que muchas familias todavía no pueden siquiera llegar a fin de mes, llegan nuestros “queridos” políticos/as municipales y se suben (y de qué manera) sus salarios (ya de por sí bastante generosos) sin ningún tipo de complejo ni rubor.

Me parece una medida a todas luces inmoral y vergonzosa.

Esta gente está totalmente alejada de la realidad social que hay en nuestro país y campan con su hipocresía con total desfachatez. No hay que ser un lince para saber que la gran mayoría de los políticos entran en política para arreglar sus vidas, no las de los demás. Creo que esto resulta prácticamente axiomático. La verdad es que la política es un negocio de lo más ventajoso.

Solo se me ocurren dos palabras para definir estas actitudes:  

¡Repugnante y vomitivo!

Pero seguiremos votándoles.

Marco Atilio

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