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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

domingo, 31 de agosto de 2014

Cambio de nombre

 Cambio de look

Os habréis dado cuenta que desde hace algunos días el nombre del blog ha cambiado. Yumy´s Galaxy ya no es Yumy´s Galaxy sino Yumys Galaxy. ¿Un juego de palabras? Noooo, es que le he quitado el apóstrofo que tenía entre la (y) y la (s) de Yumys.
 
Ese apóstrofo lo puse cuando hice el blog y no fue una buena idea. Aunque me gustaba, el tiempo me ha hecho ver que no era conveniente, principalmente por razones prácticas ya que resultaba bastante más difícil a la hora de teclearlo en un ordenador, un smartphone, o una tableta. Algunas personas con las que he hablado del tema, ni siquiera sabían dónde narices estaba ese maldito acento y cuál era la forma de ponerlo.

Y si no lo he quitado antes ha sido porque creía, erróneamente, que a los motores de Google les iba a resultar difícil encontrar el blog si le cambiaba el nombre y que el hacerlo repercutiría negativamente también en los seguidores del blog. Nada de eso, me he informado bien y el cambiar el nombre a un blog y menos como en este caso que era solo eliminar un apóstrofo, no repercutiría para su correcta localización en Internet. Otra cosa sería cambiar la URL del blog, pero este no es el caso.
 
Así que ya podéis poner Yumys Galaxy sin apóstrofo en Google que, aunque a lo mejor vuestra búsqueda os dirige al blog con el antiguo nombre, al menos ya no tendréis que poner la dichosa virgulilla para encontrarlo. De cualquier manera, os agradecería que si tenéis algún tipo de problema a la hora de localizar el blog, me lo hagáis saber. Más que nada por conocer la repercusión que ha tenido el quitar ese maldito apóstrofo. Aunque quiero pensar que ninguna. Veremos.
 
Marco Atilio

domingo, 24 de agosto de 2014

Entre la luz y la sombra

 dualidad
Cuando me paro a pensar en el mundo en que vivo, cuando reflexiono sobre por qué los seres humanos son tan condenadamente duales, siempre me hago la misma pregunta: ¿a qué se debe esa dualidad? ¿Será que llevamos dentro dos naturalezas en permanente conflicto: una más apegada a lo material y a los placeres mundanos, y otra más cercana a lo espiritual? El bien y el mal. Yin y yang. En fin, quién sabe. Lo que sí es cierto es que somos terriblemente complejos y nuestra naturaleza, difícil de entender.

¿Cómo podemos convertirnos de dulces infantes en tipos tan confusos y ambiguos, capaces de lo mejor y también, por desgracia, de lo peor?

Dejamos atrás la inocencia y la pureza propias de la infancia para adentrarnos en un complicado mundo de intrigas, avaricias, egoísmos, iras y envidias en cuanto ponemos los pies en la edad adulta, e incluso antes.

El mundo en que vivimos lo hemos construido nosotros, los seres humanos, a lo largo de nuestra historia. Y ese mundo es un lugar muy feo e injusto. Porque estamos cargados de egoísmo y de intolerancia. Porque en cuanto dejamos atrás el candor de nuestros primeros pasos y empezamos a discurrir, comenzamos a razonar en la sinrazón.

Nada nos importa el hambre de millones de nuestros congéneres.

Nada nos importa explotar y esclavizar a nuestros semejantes en beneficio propio.

Nada les importa a nuestros gobernantes legislar en perjuicio de los más desfavorecidos.

Nada les importa a nuestros empresarios pagar míseros sueldos a cambio de jornadas maratonianas, con el único y vil fin de enriquecerse a costa del esfuerzo del pobre diablo que vive una vida de penurias y desesperanza.

Somos abanderados de la paz y por contra nos preparamos para la guerra.

Enviamos ayuda humanitaria ante catástrofes ajenas y nosotros somos los causantes del dolor de muchos.

Firmamos la Declaración de los Derechos Humanos y oprimimos, subyugamos y tiranizamos a nuestros semejantes.

Parece que, si algo define nuestra condición, es esa grieta moral que no podemos esquivar: una lucha constante entre la luz y la sombra a la que estamos atados desde que ponemos los pies sobre este maravilloso planeta. Esa dualidad nos hace temibles y abominables, porque somos capaces de hacer el bien pero también de cometer las más insospechadas tropelías. Todos y cada uno de nosotros. Podéis darle mil vueltas al asunto: si reflexionáis profundamente, veréis que no voy muy descaminado, y la vida nos da pruebas palpables de ello casi a diario.

¡Con lo adorables que se nos ve cuando somos bebés y niños de pocos años! ¡Con lo angelicales que resultamos en esa etapa de la vida! ¿Por qué no será más larga esa candorosa inocencia? Luego vamos creciendo y nos aligeramos de esa candidez. Nuestra más tierna infancia es solo un recuerdo, nos volvemos agrios, sin gracia y aburridos. ¡Nada de tiernos! Ya no creemos en el ratoncito Pérez, ni en los Reyes Magos, ni en la magia. Casi sin darnos cuenta, un día descubrimos que nos hemos convertido en unos auténticos capullos. Y aquella maravillosa ingenuidad habrá desaparecido para siempre.

¡Qué lástima!

 

domingo, 17 de agosto de 2014

¿Contradictorio, surrealista?… Y yo que sé

 Feliz, triste

Muchas veces me pregunto por qué unas veces estoy alegre y otras triste, y lo hago (lo de estar triste o alegre) sin motivo aparente, solo porque sí. Supongo que porque soy contradictorio en lo profundo de mi ser. O quizá porque tengo dos mitades totalmente diferentes; aunque dos mitades honestas debo decir. De cualquier manera esas dos mitades se complementan muy bien, a pesar de que cuando les pregunto me respondan sí y no. Puede que sea porque tienen espíritu crítico, o porque buscan la perfección, o a lo mejor es porque soy Géminis. Yo que sé. A veces me da la sensación de que soy contradictorio hasta en mi propia contradicción. A mí me da que soy algo surrealista. Pensando con detenimiento creo que he sido surrealista desde que me conozco.

¡Qué le vamos a hacer! Es una característica inherente a todos los genios. Je,je,je. ¡Modesto que es el nene!
 
Marco Atilio

domingo, 10 de agosto de 2014

¿Cómo comentar en el blog?

Aunque parezca un tanto sorprendente, sobre todo para los que estamos acostumbrados a navegar por blogs y páginas webs y a dejar comentarios en ellas, hay gente que no está familiarizada con estos menesteres y les resulta difícil averiguar cómo se puede dejar un comentario en un blog o sitio similar en Internet.

El otro día, un vecino mío me dijo que le hubiera gustado hacer un comentario a determinada entrada del blog y que no lo hizo porque no supo cómo se publicaba un comentario. Para él, y para aquellas personas que tengan alguna dificultad en hacerlo va dedicada esta entrada. Una especie de tutorial con capturas de pantalla para hacerlo lo más gráfico y sencillo posible. 

En él explicaré cómo agregar un comentario en mi blog, espero conseguir mi didáctico propósito. Y perdón por si alguna de mis explicaciones resulta de Perogrullo, mi propósito es que las entienda cualquier persona, independientemente de si está familiarizada con estos temas o no. Comencemos:

Bueno, antes que nada debo decir que puede que el diseño actual del blog haya cambiado y que las capturas de pantalla que veréis a continuación difieran de su actual presentación. Creedme que no importa demasiado, básicamente su diseño  en poco interfiere con el propósito de esta entrada. Y ahora sí, comencemos:
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