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lunes, 3 de marzo de 2014

Paseo matutino

03

Hoy, como muchos días de este largo invierno… llueve. Me he levantado temprano y, debajo de mi paraguas, me he dirigido al maravilloso “Paseo de las Murallas”. Me acompaña una lluvia fina envuelta en una ligera niebla. Cuando llego echo un vistazo al Valle del Guadalquivir, la neblina y la fina lluvia lo cubre de un gris plomizo y melancólico, casi triste. A lo lejos, los serpenteantes caminos chorrean agua. Está lloviendo mucho este invierno y los campos están ahítos de agua y hoy, como muchos días, llueve sobre mojado.

Mientras recorro despacio este magnífico lugar con sus magníficas vistas, fijo la mirada en el mar de olivos empapados por la lluvia y muchos todavía cargados de aceituna. La recolección todavía no ha terminado y tantos días de lluvia no son buenos. No son buenos para los pobres jornaleros que trabajan un día y tres no, resintiéndose así su paupérrima economía; ni para los dueños que lo único que hacen es perder dinero mientras la aceituna, encharcada y pudriéndose en el suelo, esté sin recolectar.
 
Imbuido en estos pensamientos sigo mi paseo por este emblemático lugar de Baeza. Como es temprano “El Paseo de las Murallas” está desierto; solo yo, mi paraguas y algún coche que pasa de cuando en cuando nos hemos atrevido a recorrerlo en esta desapacible mañana. Cada pocos metros me paro y contemplo el maravilloso paisaje que se extiende ante mí. Su sola contemplación, con el viento dándome en la cara, el sonido de la lluvia…, toda esa mezcla me produce una sensación de bienestar y de sosiego.
 
Mis ojos recorren este paisaje de ensueño y se paran en “Jimena” un pequeño pueblo que desde Baeza tiene forma de águila y que está situado a los pies de “Sierra Mágina”. Ahora que la niebla ha levantado se ve bastante bien. En aquel pueblo, invitados por mi amigo Alejandro y su familia, Isabel y yo hemos pasado días muy agradables. Días que están ya demasiado lejanos.
 
Casi sin darme cuenta he llegado al monumento que la ciudad de Baeza levantó en este Paseo en honor de Antonio Machado, fue inaugurado el 10 de abril de 1983. Se trata de un peculiar monumento de cemento obra del arquitecto Fernando Ramón y que alberga un busto del poeta, en bronce, obra del escultor Pablo Serrano. Tengo que decir que a mí, personalmente no me gusta. Es feo el enorme cabezón del poeta que mira hacia el Valle del Guadalquivir. Al menos a mí me parece feo. A Antonio Machado le gustaba pasear por estos lugares cuando residía en Baeza de ahí la ubicación del monumento.
 
En este lugar me quedo un rato, disfrutando del paisaje y abstraído por mil pensamientos que vienen y van en un bucle sin fin. Luego, acompañado por mis pensamientos y la pertinaz lluvia, doy la vuelta y regreso por donde he venido, desandando lo andado camino de vuelta a casa. Mientras lo hago voy recorriendo el paisaje calado por la lluvia a la vez que pensamientos inquietantes recorren mi cabeza… Pienso en la familia, en mis hijos, en el futuro incierto de muchos de mis seres queridos. Debajo de mi paraguas comienzo a fabricar quiméricos castillos en el aire imaginando ser el salvador de muchas personas que pasan necesidades y la solución a los problemas que aquejan a algunos de mis familiares. Vana ilusión, porque con el final de mi paseo me viene a la memoria una frase de mi propia cosecha y que se encarga de devolverme a la realidad: “A veces perseguimos una sombra, una fantasía, un sueño, una quimera, una ilusión… Despegamos los pies del suelo intentando alcanzar algo tan etéreo, tan intangible, que se evapora con solo tocarlo”.
 
Dejo atrás el Paseo de las Murallas y me adentro en el laberinto de calles de esta hermosa ciudad de Baeza camino de casa. Mientras, la niebla vuelve a cubrirlo todo, esta vez con mucha más intensidad. 
 
PD. Aunque personalmente me gustan mucho más los días primaverales y veraniegos, no puedo abstraerme a la melancólica belleza de los días de lluvia. Como el que he tenido la suerte de disfrutar esta mañana en un entorno tan cautivador como el Paseo de las Murallas de Baeza del que si queréis más información y de paso compartir conmigo las sensaciones y emociones que este paraje me produce, os invito a leer esta otra entrada pinchando aquí.
 
Marco Atilio







13 comentarios:

Asun dijo...

Estos son los momentos para disfrutar de la vida contemplativa. En contacto con la naturaleza y todo impregnado de esa llovizna que dices que caía es toda una relajación para los sentidos. Tu relato invita a pasear por esos magnificos parajes que describes. Me ha encantado el post. Enhorabuena por esa magnífica descriptiva que tienes.

T.J. dijo...

Bonito paseo mañanero por esos parajes de Andalucía. Es verdad lo que dices que esos días grises son melancolicos, me gusta como los describes. saludos.

Marco Atilio dijo...

Asun: Es verdad, esos son los momentos para disfrutar, los que te hacen feliz. Ojalá podamos disfrutar de ellos a menudo. Gracias por tu comentario.

T.J. El paseo de las Murallas de Baeza es un maravilloso lugar que te invito a conocer porque merece la pena. Gracias por comentar.

E. María de Graná dijo...

Dicen q esos son los momentos qu hay que disfrutar. No me cabe la menor duda que esa mañana de lluvia era maravillosa. Eres un romántico Marco y sabes conjugar muy bien ese romanticismo tuyo con lo que te ofrecía esa mañana la naturaleza. Por cierto, esa frase tuya de perseguimos a veces quimeras, sueños e ilusiones me ha encantado. Que gran verdad.

Marco Atilio dijo...

Tengo una frase de mi cosecha que dice: "La dicha en la vida se compone de pequeños momentos, momentos indefinidos que nos ayudan a ser felices, que enriquecen nuestra existencia y nos hacen más llevadera la lucha diaria". Esa mañana fue uno de esos momentos. Gracias por tu comentario E. María, un saludo.

Isabel Barrado dijo...

Me encanta tu frase acerca de los sueños, encierra una gran verdad...Magnífica descripción de tu paseo, por un momento he llegado a ver todo lo que describías, hasta el monumento a Machado me ha parecido verlo.
Particularmente, me gustan más los días de lluvia, me suelen inspirar más; aunque aquí en Murcia, llueve más bien poco.

Marco Atilio dijo...

Gracias por tu comentario Isabel. El Paseo de las Murallas de Baeza es un lugar que te abstrae, que te enajena, un lugar idílico, maravilloso y cargado de historia. Y con unas magníficas vistas al Valle del Guadalquivir. Si alguna vez vienes por estas tierras no dejes de visitarlo, verás que no te deja indiferente. Los días de lluvia son nostálgicos, románticos, de una melancólica belleza extraña y enigmática y a mí también me suelen inspirar más pero... ¡es que está lloviendo tanto este invierno! Además, los cálidos y tibios días de comienzos de la primavera también son bonitos y por sí solos ya son capaces de levantarme el ánimo. Saludos.

Anónimo dijo...

Que bonito paseo. Parece que era yo el que lo estab adando. Bonita entrada y bonito blog.

Marco Atilio dijo...

Gracias por tu comentario. Bienvenido a este rincón de internet, pásate siempre que quieras. Saludos.

E.E.C. 49 dijo...

Me encanta pasear en los días de lluvia. De hecho lo hago siempre que puedo por eso tu relato me ha gustado mucho porque me identifico plenamente con lo que cuentas en él.

Marco Atilio dijo...

La verdad es que esos días son de una lánguida belleza que invita a la reflexión y la nostalgia. También a mí me gusta pasear en esos días de fina lluvia. Gracias por tu comentario.

Javi dijo...

Las personas necesitamos también de esta magia de vez en cuando y esa mañana que describes tiene magia. Bonito blog. Saludos.

Marco Atilio dijo...

Gracias Javi por tu comentario. Celebro que te guste el blog. Un saludo.

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