BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

sábado, 7 de enero de 2012

Pensamientos en voz alta

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Todos en alguna ocasión (sobre todo cuando nos sentimos un poco melancólicos) hemos pensado qué será de nosotros en el futuro, en ese futuro siempre imprevisible e incierto.
 
Quizá pensemos en que si nos hacemos viejos, habremos dejado ya muchos seres queridos en el camino, nuestros padres, alguno de nuestros hermanos, muchas personas de nuestra familia hará algún tiempo que habrán muerto, incluso muchos de nuestros amigos no estarán con nosotros… ¿no os produce una especial melancolía esos pensamientos? ¿Y quién de nosotros no los ha tenido alguna vez?
 
Otras veces nos hemos sentido nostálgicos cuando, al mirar una foto, o simplemente recordando alguna etapa de nuestra vida nos hemos dicho: ¡Qué bien estaba yo entonces!, sobre todo físicamente y en un batiburrillo extraño mezclamos y comparamos el pasado con el presente y nos damos cuenta que lo que ganamos en sabiduría y experiencia lo perdemos en fortaleza física y haciendo un ejercicio de imaginación nos decimos que hubiera sido bonito, e incluso fructífero, haber vivido los años de nuestra juventud con la sapiencia que dan los años que tenemos ahora.
 
También caemos en la tentación de imaginar qué será de nosotros en los años venideros, qué cosas y qué hechos contemplaremos y de qué hallazgos seremos testigos y, rizando el rizo, podemos incluso fantasear en lo bueno que sería poder, desde un futuro indeterminado, volver al pasado (nuestro presente ahora), o desde nuestro presente poder volar hacia nuestro pasado y darnos a nosotros mismos mucha de la información y la sabiduría de la que somos o seremos poseedores. La verdad es que es una gozada poder imaginarlo siquiera y creo que a todos nos ha ocurrido esto en alguna u otra ocasión.
 
Particularmente pienso que, en general, añoramos el pasado, renegamos a veces del presente y nos da cierto desasosiego el futuro, sobre todo porque no sabemos qué nos deparará nuestro destino incierto.
 
Si me hago viejo, (80 años o más) me gustaría poder disfrutar de una vejez apacible (¿a quién no?), disfrutando de mis hijos y de mis hipotéticos nietos, disfrutando de mis amigos. Ojalá no esté impedido para poder leer y hacerlo junto a mi mujer, sentado en un banco del parque, en las tardes soleadas de la primavera o en los días tibios de comienzos del otoño. Esto lo imagino con frecuencia así como pasear junto a mi esposa, sintiendo su calor y su ternura, cogidos ambos del brazo, caminando despacio, recordando quizá otras épocas ya pasadas cuando ambos gozábamos de la fortaleza que da la juventud o la madurez, hablando de nuestros hijos y de lo felices que son, de lo bien que les va en la vida y de lo dichosos que son con sus respectivas mujeres y de lo encantadores que son sus hijos (nuestros nietos). Ojalá (como he dicho antes) pueda disfrutar junto a mi querida esposa, de una vejez apacible.
 
Todo en la vida se acaba, y yo, algún día, también me acabaré, lo que sí le pido a Dios es hacerlo antes que mi mujer, es una cosa que le pido con todas mis fuerzas, no me imagino paseando solo por la vida sin ella a mi lado. Y una vez que ocurra, me gustaría que la gente me recordara con una sola frase: “Era una buena persona”, con eso me conformo y a eso aspiro.
 
Marco Atilio






6 comentarios:

Anónimo dijo...

Probablemente cambiaría algunas cosas de mi pasado si tuviera la ocasión de vivir lo vivido otra vez. Siempre se cometen errores y sería bueno poder evitarlos antes de que sucedan. El futuro me da un poco de miedo porque las cosas no andan muy bien, sobre todo para los que nos ganamos la vida con un salario un poco escaso. Yo también me gustaría que me recordaran como una buena persona pero por lo visto aquí los que viven son los cabrones, y cuanto más cabrón se sea mejor se vive. Ironías de la vida. Enhorabuena por el blog, me encanta.

Anónimo dijo...

Sería maravilloso poder volver en el tiempo y no hacer algunas cosas de las que hemos hecho. Yo tambien me gustaría que me recordaran como una buena persona.

Anónimo dijo...

Estos pensamientos los habremos tenido todos en alguna ocasión. Mucha veces recurrimos al dicho de "teniamos que haber nacido viejos y después jovenes", para jistificar nuestros errrores de juventud. Yo no suelo mirar mucho para atrás porque lo pasado pasado está, pero si confieso que alguna vez he tenido nostalgia de mis años juveniles. Que me recuerden como una buena persona sinceramente, me da igual. Una vez muerto que te importa como te recuerden. Si has sido un hijo de p... pero no te ha faltado de nada para vivir que te quiten lo bailado. Prefeiro que me recuerden como mala persona y tener mucho dinero a que me recuerden cono una buena persona pero no tener ni un céntimo. Al demonio con los valores si no se tiene ni para comer.

Perséfone dijo...

Interesante entrada.

Te confieso que mirar hacia un futuro muy lejano me provoca cierto temor. No soporto la idea de padecer dolores, sufrir alguna enfermedad terrible o sentir los efectos de la soledad y el abandono. No sé por qué, pero soy incapaz de percibir la vejez como una etapa apacible de la vida.

Pensar en el pasado me gusta. De hecho soy bastante meláncolica, aunque no pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor. Nada que ver...

En cuanto al presente... me he propuesto aprender a disfrutarlo como se merece. A hacer gala del mítico 'Carpe Diem. Y en ello estoy.

A veces es tan difícil conjugar los tiempos verbales...

Bonito blog.

un saludo.

Xiketeta dijo...

anda que no se añora el pasado soy yo que aun soy joven y hecho de menos momentos de mi infancia en los que era feliz y estaba apartada de todos los problemas. tambien recuerdo muchos momentos en los que me divertido con mis hermanos.

Ann Celeste dijo...

Si yo pudiera volver al pasado desde mi presente, o al presente desde mi futuro, seguro que cambiaría muchas cosas, sobre todo el no rodearme de algunas personas que por una u otra causa me han hecho infeliz o me harán infeliz en años venideros. Es un bonito juego, por desgracia se trata sólo de eso, un juego de imaginación que en nada va a cambiar mi vida pasada, presente o futura... lamentablemente. De cualquier manera estoy contenta con lo que tengo y las malas personas que han pasado por mi vida lo único que han hecho ha sido (sin quererlo) hacerme crecer como persona y aprender de mis propios errores.

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