BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE F.J.M. (MARCO ATILIO)

jueves, 24 de octubre de 2024

Conseguí mis objetivos

 

En la soledad nocturna de mi escritorio, cuando el silencio de la noche se apodera de la estancia y de todas las estancias de mi casa, solo con mis soledades y con mis pensamientos, a los que dejo que rebusquen en el pasado feliz de mis días como trabajador de la sanidad pública y repasen lo que fue mi labor en aquellos años, para mí emocionantes, estresantes a veces y en todo caso muy gratificantes.

Pensamientos que me dicen: puedes tener la conciencia tranquila pues realizaste un trabajo sobresaliente, cumpliendo con todos los objetivos que personalmente te marcabas a diario con el propósito de buscar la máxima eficacia en tu desarrollo personal y profesional.

¿Y cuáles eran esos objetivos que me marcaba y que modestamente pienso deberían ser el leitmotiv de cualquier servidor público? Pues básicamente los siguientes:

El primero una sonrisa siempre (a veces cuesta, pero se intenta) y respeto, buen carácter, profesionalidad  y luego…

Ayudar a pacientes y usuarios a que, en la medida de lo posible, se sintieran cómodos en su paso por el hospital; el de que los enfermos que pasaban por quirófano (Servicio en el  que trabajaba) encontraran en mí amabilidad, simpatía y tuvieran todo el apoyo emocional que necesitaban en esos difíciles momentos y que yo, humildemente, les pudiera proporcionar.

Ayudar amablemente, y enfatizo lo de amablemente, a los usuarios que tenían cualquier duda sobre el funcionamiento y/o ubicación de las diversas dependencias hospitalarias, o de cualquier otra información que necesitaran, si estaba en mi mano proporcionársela.

Intentar por todos los medios que mis compañero/as (celadore/as, auxiliares de enfermería, enfermero/as, médico/as, limpiadoras…) encontraran en mí a un buen profesional, a alguien dispuesto a colaborar con ello/as para que nuestra labor conjunta fuera eficaz en aras de conseguir la mejor calidad asistencial posible.

Y sí, creo modestamente que fui un buen profesional y que, en mis muchos años de servicio, logré todos esos objetivos, al menos mi conciencia así me lo dicta, y de lo que estoy especialmente orgulloso.

Y es que… ¡Adoraba mi trabajo, disfrutaba con lo que hacía!, y eso ciertamente ayuda bastante. Además, fui feliz en mi creciente búsqueda de la perfección, tanto personal como profesional. En definitiva, una muy agradable experiencia vital. Lástima que esa maravillosa cotidianidad mía se truncara de forma un tanto prematura por causas ajenas a mi voluntad. En fin…

La noche avanza inexorable y pica ya el sueño. Me voy al catre.

lunes, 7 de octubre de 2024

Inmigración e hipocresía

 

«Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, tampoco a mí me lo hicisteis».(Mateo, 25, 41-45)

¿Cómo es posible que leyendo estas palabras de Jesús, haya gentes, muy apegadas a la Iglesia, que despotrican de los inmigrantes y de la inmigración; de personas que vienen a España para no morirse de hambre, en pos de una vida mejor, en busca de la oportunidad que se les niega en sus países de origen?

Esos inmigrantes lo único que encontrarán por parte de esas gentes intolerantes, excluyentes e hipócritas será odio, rechazo y marginación. Luego, con una hipocresía sin límites, esas gentes acaso acudirán a la iglesia a darse golpes de pecho o irán acompañando a un paso de Semana Santa. ¡Qué pena!

Ya las retrató el propio Jesús:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque dais la décima parte de vuestras especias: la menta, el anís y el comino y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.

¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Así también vosotros por fuera os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad». (Mateo, 23, 23-28)

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