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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

martes, 27 de abril de 2021

Reflexiones sobre la vida y sobre la muerte

 

Es evidente que la muerte es consecuencia de la vida, pero no por axiomático deja de ser menos inquietante, sobre todo para quienes, como yo, ya tenemos un largo trecho de vida gastada. Y es que el enigma de la muerte, precisamente por ser desconocido, se vuelve aún más misterioso. El ser humano, en su fuero interno, necesita creer en algo que dé sentido a la vida. Unos necesitarán creer en una existencia después de la muerte, quizá para que no concluya de forma tan abrupta una vida que acaso haya sido feliz y placentera. Otros, en cambio, añorarán una vida tras la muerte que compense una existencia llena de penalidades.

En cualquier caso, el que haya o no otra existencia tras la muerte es algo que nadie sabe, aunque prácticamente todas las civilizaciones que han existido han querido creer en ella. Por eso han celebrado ceremonias y han dejado, en forma de templos, estatuas y monumentos funerarios diversos, el testimonio de su creencia en una vida imperecedera.

Yo, particularmente, y lo he dicho en multitud de ocasiones, sí creo que el ser humano debe evolucionar, como evoluciona todo en el universo. Y creo que eso se consigue a través de vivir muchas vidas, todas cuantas sean necesarias para, al fin, alcanzar un grado máximo evolutivo que nos permita no tener que volver a reencarnarnos. Por eso creo en una nueva vida tras el último suspiro de la vida presente.

Pero bueno, esto es más una cuestión de fe y de esperanza en que sea así, más que otra cosa, porque nadie ha vuelto para contarlo. Al menos, que sepamos.


viernes, 23 de abril de 2021

Bazofia televisiva

Los programas televisivos de contenido político están tan mediatizados por las líneas editoriales que siguen, que más que informar opinan en base a esas líneas editoriales. Sus presentadores/as y contertulios/as no hacen más que ceñirse al guión preestablecido intentando que su mensaje cale en el televidente. La verdad es que se han convertido en bazofia televisiva. Cada vez cuesta más encontrar programas que sean imparciales en su información.


 

martes, 20 de abril de 2021

Ni sirvas a quien sirvió...

 

Lamentablemente vivimos en una sociedad materialista que roza la paranoia por acumular riquezas. Sin embargo, existe otra forma de riqueza mucho más valiosa: la riqueza interior, la de los valores y los ideales nobles. Por desgracia, esa es la que menos abunda… y así nos va.

Es triste comprobar cómo el dinero puede transformar a las personas. Aquellos que antaño se quejaban y despotricaban de quienes tenían más que ellos, cuando la fortuna —caprichosa y veleidosa— los convierte en «millonarios», pierden con demasiada facilidad la memoria de lo que fueron y de dónde salieron. En una palabra: pierden sus principios. Y no pocos acaban convertidos en auténticos tiranos.


viernes, 16 de abril de 2021

Politiquillos de medio pelo

Esta basura nauseabunda en que se ha convertido nuestra política, estos politiquillos de medio pelo, estos cantamañanas que la integran, jamás podrán representarme. Yo no he metido mi voto en la urna para elegir mentira, cinismo, desfachatez, hipocresía, egoísmo, corrupción, aprovechamiento del cargo en el propio beneficio, tejemanejes, puertas giratorias, visión distorsionada de la realidad social, falta de empatía, incultura, facilitación de la desigualdad, rebajas fiscales a quien más tiene, deterioro de los servicios públicos con el fin último de privatizarlos, favorecer bajos salarios y trabajo esclavo, recorte de pensiones, utilizar la pandemia para conseguir réditos electorales y poder seguir agarrándose al “sillón” cual lapa…

En fin lo dicho, estos politiquillos de medio pelo, estos cantamañanas, no me pueden representar, sobre todo al descubrir el poco nivel intelectual y la baja catadura moral que impera en sus señorías cuando debaten en el Congreso. ¡Madre mía! ¡Cuánto jumento rebuznando! Y lo peor de todo es que estos inútiles ruchos orejigachos, son un fiel reflejo de la sociedad de la que emanan. 

¡Menudo panorama! 

lunes, 5 de abril de 2021

El mal pesa mucho

 

Si por alguna extraña razón —un milagro sideral, un error del universo o un simple acto de higiene cósmica— desaparecieran de repente de la faz de la Tierra las malas personas —las egoístas, las avaras, las hipócritas, las envidiosas, las explotadoras, las crueles… en fin, toda esa gama de especímenes que se dedica a fastidiar la vida ajena— el planeta adelgazaría unos 240.000 millones de kilos.

Para que nos entendamos: sería como perder de golpe unas cuarenta pirámides de Egipto… o toda la flota de ballenas azules al mismo tiempo.

Con 8.000 millones de habitantes y una media de 60 kilos por cabeza, las cuentas son claras: sobre nuestro querido planeta hay más «basura humana» de la que ningún vertedero galáctico estaría dispuesto a recibir.

Y lo mejor de todo es que, después de semejante liposucción global, la Tierra seguiría girando exactamente igual. Eso sí: con un aire bastante más limpio, más ligero… y seguramente más respirable en todos los sentidos.

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