Lamentablemente
vivimos en una sociedad materialista que roza la paranoia por acumular
riquezas. Sin embargo, existe otra forma de riqueza mucho más valiosa: la
riqueza interior, la de los valores y los ideales nobles. Por desgracia, esa es
la que menos abunda… y así nos va.
Es triste comprobar cómo el dinero puede transformar a las personas. Aquellos que antaño se quejaban y despotricaban de quienes tenían más que ellos, cuando la fortuna —caprichosa y veleidosa— los convierte en «millonarios», pierden con demasiada facilidad la memoria de lo que fueron y de dónde salieron. En una palabra: pierden sus principios. Y no pocos acaban convertidos en auténticos tiranos.

1 comentario:
que razón, amen
eltodopoderoso
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