BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE F.J.M. (MARCO ATILIO).

jueves, 6 de junio de 2024

¡Y ahora que podíamos estar tranquilos...!


Nos pasamos la vida luchando para que esa vida sea lo más placentera posible. Con esfuerzo a veces lo conseguimos, otras nos cuesta conseguirlo. Luego nos jubilamos y creemos que al fin hemos alcanzado la paz y el sosiego que nos da la seguridad económica que hemos ido adquiriendo tras muchos años de, en algunos casos, duro trabajo y sacrificio.

Pero hete aquí que cuando nuestra existencia al fin es placentera y podemos disfrutar de nuestro merecido descanso, de los pequeños placeres de la vida, cuando todo parecía irnos bien, el destino hace que nos toque una lotería a la que no hemos jugado; una lotería que lleva impresa una palabra que da miedo incluso pronunciar, porque en muchos casos (no en todos a Dios gracias), borra de nuestra existencia algo que nos permite seguir escribiendo nuestra historia, borra la esperanza de sobrevivir. Esa palabra, que la escribo con cierta inquietud, es «cáncer».

Una enfermedad que quebranta nuestra salud de tal forma que, en el peor de los casos, nos lleva, sin esperanza posible, hacia el gran arcano de la muerte y que nos arrebata de un papirotazo esa placidez que al fin habíamos alcanzado.

¡Que el destino nos libre a todos de esa cruel enfermedad!, sin embargo, seguro que conocéis casos como el que describo más arriba. Es entonces cuando nos planteamos preguntas y dudas existenciales tales como:

¡Ahora que podía vivir feliz junto a su esposa/esposo, con una buena situación económica, disfrutando de sus nietos…  ¿¡le sobreviene esto!?

¿Para qué quieres tener dinero, no será mucho más importante la salud?

¡Esta vida es una mierda!

En fin, a esto se le llama vida y vivir; historia y existencia de las personas. Nuestra vida, nuestra existencia, están regidas por algo que escapa a toda lógica que nos planteemos: ¡EL AZAR!; y es el azar el que al cabo escribe nuestra propia historia. Y si ese azar te toca con su imprevisible varita, tu vida cambiará para bien o para mal sin que tú puedas hacer nada para incidir en sus designios.

Por cierto y ya para terminar: El dinero sin salud no se disfruta; la salud sin dinero no se disfruta.

domingo, 2 de junio de 2024

Para ser un poquito más feliz...

 

Es increíble la capacidad que tiene el fútbol de hacer felices a las personas, o también de lo contrario, de que se sientan tristes y decepcionadas.

Ya la propia vida es una batalla diaria, con sus sinsabores y sus alegrías. En cualquier caso, si el equipo de tus amores gana, las pequeñas tristezas de la vida quedarán en un segundo plano, te sentirás feliz y si tu equipo gana algo importante, como por ejemplo la final de la Champions, no solo te sentirás feliz, te sentirás inmensamente feliz.

Si por el contrario pierde, la tristeza y la desolación te inundarán durante algunos días e incluso te sentirás malhumorado. Algo a lo que por fortuna no estamos acostumbrados los madridistas.

Ayer, el Real Madrid ganó su decimoquinta Copa de Europa al vencer al Borussia Dortmund por 2 a 0. Todos los seguidores del equipo merengue derramaron su exultante alegría allá donde vieran el partido. Unos, los más afortunados, lo verían en el mismo escenario del partido, el Estadio de Wembley en Londres, otros lo siguieron desde el Estadio Santiago Bernabéu a través de pantallas gigantes instaladas en el centro del campo, otros desde los bares y pub de toda España y otros verían el partido desde sus casas (nosotros en nuestro pequeño Bernabéu: en la guarida de «Los Ultras de Casa Paco»). Pero todos ellos, todos nosotros, gritamos gol (dos veces) en un estallido de alegría colectiva difícilmente imaginable para el que no le guste el fútbol y solo equiparable al momento en que acaso te toquen muchos millones en la lotería y yo diría que incluso más. Increíble pero cierto.

Luego, con el pitido final, las emociones se desatan, fluyen, se desbordan, se agitan, en una explosión monumental de exuberante alegría y felicidad. Tu equipo ha ganado la Final de la Champions una vez más y van… ¡QUINCE!

La verdad es que ser seguidor del Real Madrid tiene sus ventajas, y es que es un equipo que tiene acostumbrada a su afición a ganar y por ende a hacer felices a sus seguidores. Porque el Madrid no juega finales… ¡las gana! Es la diferencia con cualquier otro equipo del mundo. Los demás pueden ganar o perder cuando se enfrentan entre ellos, pero si se enfrentan al Real Madrid, sobre todo en una final de Champions, perderán. No en vano, de las últimas nueve finales que ha jugado el Madrid, el equipo blanco las ha ganado todas.

Creedme, «para ser un poquito más feliz, hazte seguidor del Real Madrid». De esta forma tu vida será un poco más bonita y estará llena de momentos tan emocionantes como los que yo viví ayer en compañía de mis hijos y de un amigo de mis hijos, en casa de «Los Ultras de Casa Paco» en donde no cabíamos de gozo y felicidad tras la victoria, una más, del equipo de nuestros amores. Como decía al principio, es increíble la capacidad que tiene el fútbol de hacer felices a las personas, la prueba es que tanto a mí, como a mis hijos y al amigo de mis hijos, todavía nos dura la resaca de felicidad y esta se alargará aún por varios días. Es lo que tiene ser, desde que éramos infantes de corta edad, seguidores del mejor equipo del mundo.

¡¡HALA MADRID!!

miércoles, 22 de mayo de 2024

¿A quién votarías?

 

¿A quién votarías en unas elecciones, a quien te suba la pensión o a quien te la congele o te la suba de forma simbólica que de facto es congelártela?

¿A quién votarías, a quien te suba el sueldo o a quien te lo congele o incluso te lo baje?

¿A quién votarías, a quien apueste por una Sanidad y Educación públicas fuertes y de calidad o a quien tenga como objetivo entregar estos servicios, esenciales  para la ciudadanía, a manos privadas en donde tengas que pagar para no morirte o para no ser un «analfabeto»?

¿A quién votarías, a quien luche por la justicia social y la igualdad entre ciudadanos o a quien las quiera borrar de la memoria?

¿A quién votarías…?

La respuesta parece obvia, ¿no?

Pues yo os digo que hay gente humilde que necesita de todas esas cosas, que al cabo le ayudan a vivir con dignidad, que prefieren pegarse un tiro en el pie. La historia y la experiencia se empeñan en demostrármelo machaconamente.

lunes, 20 de mayo de 2024

Peligro ultra II

 

Este artículo es complementario a otro que ya escribí y publiqué en el blog hace dos años, el 30 de mayo de 2022 para ser exactos. Puede que redunde en el mismo tema quizá de forma machacona, pero para mí es algo de vital importancia como para no enfatizarlo una y otra vez. Así que, si habéis leído aquel artículo os pido perdón por las redundancias, porque, aunque no son iguales en su literalidad sí vienen a decir lo mismo. Aunque esto realmente no me importa demasiado.

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Si quieres cambiar tu voto progresista por uno más conservador, adelante, esa es una de las bondades de la democracia. Sin embargo, piensa muy bien si lo que quieres es otorgar tu confianza a partidos ultraderechistas y ultranacionalistas, pues estos no son muy amigos de la democracia. Esas corrientes ideológicas son partidarias del pensamiento único, del odio a lo diferente, son abiertamente xenófobas, homófobas, racistas… Acogen entre su ideario el fanatismo y la intolerancia. No convencen con la palabra sino con la violencia y el miedo. «Venceréis pero no convenceréis» que dijera Unamuno.

Aborrecen los términos servicios públicos (sanidad, educación…), desprecian las palabras solidaridad, igualdad, justicia social («La justicia social es aberrante» [Javier Milei]) y son enemigos de la cultura porque, como dije en una de mis reflexiones, «a un pueblo inculto es fácil manipular, adoctrinar, amaestrar, aborregar y, en último término, subyugar».

Enaltecen a las masas con mensajes claramente populistas. Las cuestiones sociales complejas se simplifican al máximo jugando con las emociones del vulgo. El objetivo de esta simplificación es generar la impresión de que ellos están mejor preparados para resolver los problemas que sus adversarios.

Fomentan el miedo y la inseguridad a partir de relatos negativos. Advierten de los supuestos peligros por parte de determinados grupos de población, ya sean minorías étnicas, feministas, personas LGTB o migrantes. En fin, un discurso eficazmente estudiado para intentar anular tu capacidad de raciocinio y que te dejes llevar solo por tu lado más emocional y hooligan.

He dicho al principio que una de las bondades de la democracia es poder cambiar el sentido de nuestro voto cuando así lo estimemos necesario. Pero cuidado, votar extremismos puede conducirnos a no votar nunca más si estas ideologías llegan al poder. O al menos a que el sentido de tu voto se vea claramente manipulado y mediatizado.

Y una reflexión final: Piensa que a lo largo de la historia ningún movimiento ultra, tanto de derechas como de izquierdas, ha dejado buen sabor de boca en las mismas raíces de su memoria y del que, al cabo, la misma historia se arrepiente y abomina.

miércoles, 15 de mayo de 2024

¿Qué hay que hacer para morirse?

 

Coronamos la montaña de la vida en plenas facultades físicas y mentales, luego, sin prisa pero sin pausa, empieza el deterioro físico y mental, nos sobrevienen los achaques y nuestra memoria se resiente, y para colmo, nuestra percepción del paso del tiempo se distorsiona y tenemos la sensación de que los días duran mucho menos de 24 horas. En algunos casos nos hacemos dependientes y, sin ayuda, nos cuesta un mundo seguir adelante, a veces, ni siquiera lo conseguimos.

Nuestros recuerdos vuelan hacia gente que nos era muy querida y que ya no está entre nosotros. Nuestros padres hace tiempo que murieron y a lo mejor también nuestro propio cónyuge, algún hermano quizá.  Notamos su falta y nos sobreviene la melancolía de su pérdida.

Nuestros días son días vacíos, sin ilusiones y tremendamente aburridos… Nuestro pensamiento juega un poco con algo triste e inevitable, pero que, en el fondo, deseamos que se produzca cuanto antes dado nuestro deterioro. Incluso elevamos una plegaria implorando porque ese desenlace llegue pronto. Emocionalmente ya estamos preparados para nuestra última singladura porque de alguna manera presentimos que ya hemos cumplido nuestro ciclo vital. ¡Estamos preparados para morir!

Probablemente sea lo que habéis leído, fiel reflejo de las circunstancias que rodean a las personas que viven muchos años con manifiesto deterioro físico. Lo he constatado de forma empírica en mi padre, fallecido en 2017 con 91 años, y lo estoy comprobando en mi madre que ya tiene 93, y aunque todavía es autosuficiente (a Dios gracias), su paulatino deterioro físico y cognitivo es más que evidente. Tanto a él como a ella, en no pocas ocasiones, les he escuchado rogar porque la muerte los visite cuanto antes. «¿Qué hay que hacer para morirse?» me decía mi padre cuando su salud estaba sumamente deteriorada.

Yo todavía no he llegado a tener que enfrentarme con esa tesitura porque todavía no he llegado a esa etapa de mi vida, si es que llego claro, aunque me estoy acercando a pasos agigantados. Sea como fuere, yo supongo que en realidad nadie quiere morirse pero…, cuando se viven muchos años llega un momento en que, aunque no quieres morir, sin embargo, estás cansado de vivir y con más razón si tu salud es precaria. Eso daría respuesta al porqué del «deseo» de morir cuanto antes de mi padre y ahora de mi madre, una vez llegados los años sombríos de su existencia.

Luego será lo que Dios quiera que dirían algunos, aunque le imploremos que el momento de partir esté próximo. Lo que sí está claro es que nacemos para morir, lo ideal sería hacerlo lo más tarde posible y en las mejores condiciones físicas y mentales posibles. Sin embargo, tristemente no siempre es así y nuestros últimos años pueden convertirse en un infierno a poco que el azar caprichoso dictamine que así sea.

En cualquier caso, si vivimos muchos años, hay otros factores que nos llevarán a desear la muerte: La soledad, la falta de ilusiones, de esperanzas, la dependencia de los demás, la añoranza de los seres queridos que partieron antes…

Y cuando al fin suceda y nos encontremos en un abrazo eterno con la parca, la naturaleza seguirá su curso… sin nosotros. Porque realmente, a la naturaleza le importamos un comino.

miércoles, 1 de mayo de 2024

¿Por qué Santa Valeria se celebra el 28 de abril?

San Vital y Santa Valeria de Milán con 
sus hijos San Gervasio y San Protasio
 
PREÁMBULO

Vaya por delante que cada cual puede celebrar su santo el día que le parezca, aunque no coincida con ningún santo representativo de su nombre e incluso no celebrarlo en absoluto como ya hace bastante gente, sobre todo los jóvenes. En cualquier caso, me atrevería a decir que la gran mayoría de las personas en España celebran su santo. Dicho lo cual, vamos al meollo del asunto que nos ocupa:

Casi todos los nombres de santos y santas que existen en el santoral, con pocas, poquísimas excepciones, son nombres que comparten a su vez otros santos y santas. Normalmente solemos celebrar nuestras onomásticas en honor del santo/a más representativo/a históricamente, sin embargo, hay personas que por las causas que fueren, tradición familiar, gustos personales, lugar de nacimiento, etc. escogen el día de su onomástica en honor a otro santo/a menos significativo desde el punto de vista histórico o tradicional.

En los siguientes ejemplos, de nombres muy comunes en España, se puede constatar que son varios los santos que comparten nombre. Por cierto, la cantidad de santos y santas que comparten el mismo nombre es aproximada ya que según la fuente que se consulte diferirá en su número, aunque no de manera significativa:

Hay en el santoral 60 santos que llevan por nombre José. Así pues, las personas que llevan ese nombre pueden elegir entre 60 fechas diferentes para celebrar su onomástica. No obstante, suelen elegir, de forma mayoritaria, el 19 de marzo en honor a San José, esposo de la Virgen María.

Los llamados Francisco pueden elegir 30 fechas distintas para celebrar el día de su santo, ya que son 30 los santos con este nombre que existen en el santoral. Sin embargo, suelen hacerlo o bien el 4 de octubre en honor de San Francisco de Asís o bien el 2 de abril en conmemoración de San Francisco de Paula.

Los llamados Antonio (33 en el santoral) suelen celebrar su santo el 13 de junio en honor de San Antonio de Padua y menos frecuentemente el 17 de enero en conmemoración de San Antonio abad, más comúnmente conocido como San Antón.

Los que se llaman Juan tienen dónde elegir pues hay 141 santos con ese nombre. Sin embargo, suelen decantarse para celebrar su onomástica por el 24 de junio en conmemoración de San Juan Bautista y en menor medida por el 27 de diciembre, San Juan Evangelista.

También tienen dónde elegir los llamados Pedro ya que existen 118 santos con ese nombre. No obstante, suelen celebrar su onomástica el 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo apóstoles de Jesús.

El nombre David hay 13 santos que lo ostentan. Las personas que llevan este nombre suelen celebrar su día, en su inmensa generalidad, el 29 de diciembre por San David, rey de Israel. Los que no lo celebran el 29 de diciembre suelen hacerlo el 1 de marzo por San David de Gales.

Las llamadas Catalina (16 en el santoral) suelen celebrar su santo el 29 de abril, Santa Catalina de Siena y también suelen optar por el 25 de noviembre en honor a Santa Catalina de Alejandría.

Hay 11 santas que llevan por nombre Isabel, las así llamadas suelen festejar su onomástica, o bien el 5 de noviembre en honor a Santa Isabel (madre de San Juan Bautista), el 4 de julio por Santa Isabel de Portugal o el 17 de noviembre en conmemoración de Santa Isabel de Hungría.

Las llamadas Ana pueden celebrarlo en 15 fechas distintas ya que existen en el santoral 15 santas cuyo nombre es Ana. Sin embargo, suelen hacerlo, por mayoría abrumadora, el 26 de julio (San Joaquín y Santa Ana) en honor de Santa Ana, madre de la Virgen María.

Santas con el nombre Teresa hay 15 en el santoral. Las personas así llamadas suelen celebrar su santo el 15 de octubre en honor de Santa Teresa de Jesús o el 1 de octubre (menos frecuente) por Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (Santa Teresita del Niño Jesús).

 SANTAS LLAMADAS VALERIA

Santa Valeria de Milán

Ahora, en honor a mi nieta, vamos al caso del nombre Valeria, de las santas que así se llaman y de por qué las personas con este nombre celebran su onomástica, casi de forma unánime, el 28 de abril:

Según la web «Santoral - Santos de cada día», hay cinco santas con el nombre de Valeria: Santa Valeria, mártir (14 de marzo); Santa Valeria de Milán, que la nombran como Santa Valeria, mártir (28 de abril); Santa Valeria, mártir (5 de junio); Santa Valeria, mártir (8 de octubre) y Santa Valeria de Limoges, a la cual se refieren como Santa Valeria, virgen y mártir (9 de diciembre). En ninguna otra fuente que haya consultado se dice que haya cinco santas con el nombre Valeria. Sí que he encontrado extensa información sobre Santa Valeria de Milán y en menor medida de Santa Valeria de Limoges, y alguna alusión en el santoral del 5 de junio sobre una Santa Valeria que fue martirizada en Cesarea de Palestina junto a Santa Zenaida, Santa Ciria y Santa Marcia. Esta Santa Valeria (junto a sus compañeras mártires) está incluida en el Martirologio romano en su edición de 1956, antes de la reforma del santoral surgida tras el Concilio Vaticano II. Pero nada hay escrito sobre las otras dos santas, ni siquiera están incluidas en el Martirologio anterior a la reforma.

En cualquier caso, de las ¿cinco? santas con nombre Valeria solo una permanece inscrita en el Martirologio romano tras la reforma (las otras dos han desaparecido). Se trata de Santa Valeria de Milán y se la cita en el epígrafe dedicado a su esposo San Vital o Vidal.

Veamos ahora la información que se tiene de las santas llamadas Valeria. Comencemos por las que, según la web «Santoral - Santos de cada día»,  homenajea la Iglesia el 14 de marzo y el 8 de octubre, ambas denominadas Santa Valeria, mártir: Según mis investigaciones, estas, muy posiblemente, se refieran a las numerosas mártires enterradas en las catacumbas de Roma que llevan el nombre de Valeria, aunque no son dos, sino muchas más, asesinadas por el Imperio Romano en el siglo II, cuando surgieron los primeros cristianos. En cualquier caso,  de estas dos supuestas Santa Valeria, aparte de que no están inscritas en ningún Martirologio, no he encontrado ni una palabra que las mencione en ningún otro sitio.

Santa Valeria, mártir (5 de junio) se refiere a una mujer que sufrió martirio junto a Zenaida, Ciria y Marcia en Cesarea de Palestina. Dice de ellas el Martirologio antes de ser reformado: «En Cesarea de Palestina, el suplicio de las santas Zenaida, Ciria, Valeria, y Marcia; las cuales, por muchos tormentos, llegaron gozosas al martirio».

Los antiguos Sinasarios (Martirologios) narran que Ciria, Valeria y Marcia se convirtieron al cristianismo tras lo cual fueron bautizadas. Esta aceptación de la fe cristiana cambió sus vidas que transcurrió a partir de entonces en ayuno, oración y penitencia. Fueron denunciadas durante las persecuciones a los cristianos y condenadas a muerte luego de ser torturadas. La fecha de su muerte se desconoce. Por otra parte, nada se dice en los Sinasarios de Zenaida que solo es recordada en el famoso calendario de mármol de Nápoles.

En cuanto a Santa Valeria de Limoges (9 de diciembre), parece ser que fue hija del gobernador de Augustoritum (actual ciudad de Limoges). Que vivió alrededor del siglo III. Que fue convertida al cristianismo y bautizada por San Marcial, primer obispo de Limoges el cual se convirtió en su protector.

Existe una leyenda en torno a Santa Valeria de Limoges inventada por el monje Adémar de Chabannes en el siglo XI con el propósito de apoyar la existencia de San Marcial y que reveló en un consejo eclesiástico. «Dice la leyenda que Valeria, por deseo de su padre, estaba prometida con un joven pagano llamado Esteban pero que ella no lo quería. Cuando Esteban regresó de la guerra Valeria le dijo que no se casaría con él porque amaba a otro Señor más importante que él. Esteban no la dejó terminar, cogió su espada y le cortó la cabeza sin saber que el Señor al que se refería Valeria era Cristo. Es entonces cuando el cuerpo de Valeria se levantó, cogió su cabeza y caminó hasta el monte Saint-Étienne, lugar donde San Marcial daba una misa. El novio, asombrado de lo que veía, se arrodilló llorando a los pies del obispo, pidiéndole perdón, cumplió una amarga penitencia, y finalmente recibió el bautismo».

En realidad nada cierto se sabe de esta Santa. Tan solo que cerca de la tumba de San Marcial, había enterrada una tal Valeria. Pero se desconoce quién era, si era mártir, por qué estaba enterrada junto a San Marcial, si llegó a conocerle y qué relación tenía con el obispo, ni siquiera se sabe si era santa. El político francés Charles de Lasteyrie du Saillant, descendiente directo del marqués de La Fayette, apuntó la hipótesis de que Valeria fue una dama de una familia principal de Limoges y que gracias a importantes donativos a la catedral obtuvo la distinción de ser enterrada junto a San Marcial.

Por último tenemos a Santa Valeria de Milán, esposa de San Vital o Vidal y madre de San Gervasio y de San Protasio. De esta santa sí que hay abundante documentación. Está incluida tanto en el Martirologio Romano en su edición de 1956 (anterior a la reforma surgida del Concilio Vaticano II) donde se la nombra dos veces. Una junto a su esposo San Vidal: «En Ravena, el triunfo de san Vidal, Mártir, esposo de santa Valeria y padre de los santos Gervasio y Protasio […]». Y otra en una reseña individual: «En Milán, santa Valeria, Mártir, mujer de san Vidal y madre de los santos Gervasio y Protasio», como en la actual edición ya reformada de 2004, aunque en esta última edición aparece en la reseña dedicada a su marido: «En Ravena, en la provincia de Flaminia, en Italia, conmemoración de san Vital. En este día, según la tradición, fue dedicada a Dios la celebérrima basílica de esa ciudad, en la que este santo es venerado desde tiempo inmemorial junto a los santos mártires Valeria, Gervasio, Protasio y Ursicino, por haber defendido tenazmente la fe».

Santa Valeria era de origen milanés, algunas fuentes históricas dicen que pertenecía a una familia noble, y que fue bautizada siendo muy joven. Era esposa de San Vital y madre de los santos Gervasio y Protasio.

Según el relato más extendido, Vital era un oficial romano que estaba a las órdenes del Juez Paulino a quien había acompañado de Milán a Ravena. Iniciada la persecución y represión contra los cristianos fue apresado el médico San Ursicino y condenado a muerte. Ante la perspectiva de una muerte violenta, a Ursicino le fallan las fuerzas y es Vital, presente en la ejecución, quien le insufla valor. Ursicino finalmente es decapitado. Vital toma el cuerpo de Ursicino y lo entierra con el debido decoro, es entonces cuando el propio Vital es arrestado y torturado para hacerle abjurar de su fe cristiana. Al no conseguirlo, el juez Paulino manda lanzarlo a una fosa profunda y cubrirla de tierra y piedras.

Su esposa Valeria, tiene la intención de desenterrar el cuerpo para llevarlo a Milán a darle cristiana sepultura, pero los cristianos de Ravena la advierten del peligro que ello supondría disuadiéndola finalmente de hacerlo. Valeria entonces se marcha a Milán, pero en el trayecto tiene un mal encuentro con un grupo de paganos. Estos la conminan a adorar y hacer sacrificios al dios Silvano. Ella se niega, ante lo cual la golpean brutalmente. Una vez llegada a Milán, Santa Valeria moriría tres días después a causa de las graves heridas causadas por la paliza.

En Milán existió la iglesia (destruida en 1786) dedicada solo a Santa Valeria. Actualmente están la de San Vital y otra dedicada a Gervasio y Protasio, donde reposan sus cuerpos.

Así pues, resulta más que obvio que las llamadas Valeria celebren el día de su onomástica, casi de forma unánime, el 28 de abril en honor de Santa Valeria de Milán. La única Santa Valeria de la que hay registros históricos y de la que se sabe que existió realmente.

El nombre Valeria viene del latín «Valerious», que a su vez proviene de la palabra «valere» cuyo significado es tener valor, ser fuerte.

En la antigua Roma este nombre era considerado distinguido y honorable. Estaba asociado con una de las más relevantes y antiguas familias romanas: La «gens Valeria». Ninguna otra gens romana destacó por tanto tiempo. Esta familia de patricios desempeñaba funciones importantes tanto en la política como en la sociedad romana. En consecuencia, Valeria no solo evoca la fuerza, sino también una cierta dignidad y prestigio histórico.

 Este artículo ha tenido razón de ser 

gracias a mi pequeña nieta Valeria


Fuentes consultadas:

Martirologio Romano (ed. 1956)

Martirologio Romano (ed. 2004 vigente en la actualidad)

Santoral Completo (edición actualizada)

https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com/

http://parroquiadelardero.es/

http://www.parroquiasanmartin.com/

https://vuelvecristo.blogspot.com/

https://www.parroquiasantantoni.es/

https://oracionyliturgia.archimadrid.org/

https://www.santopedia.com/santoral

https://www.santoral.com.es/

https://encuentra.com/

https://elsantodeldia.wordpress.com/

https://preguntasantoral.blogia.com/

http://hagiopedia.blogspot.com/

https://es.wikipedia.org/

https://santoral.fandom.com/es/wiki/Santoral_Wiki

http://www.tradicioncatolica.com/

http://santosdedios.blogspot.com/

https://hablemosdereligion.com/

http://vidas-santas.blogspot.com

https://minenito.com/

https://laverdaderalibertad.wordpress.com/

https://virgendelosimposibles.blogspot.com/

https://www.religionenlibertad.com/

https://es.catholic.net/

https://www.eltestigofiel.com/

viernes, 26 de abril de 2024

¡Ya está aquí mi nieta!

 

El pasado día 10 de este mes de abril, experimenté unas sensaciones que no había sentido desde hacía mucho tiempo, tanto como 33 años, el tiempo que tiene mi hijo David. Fue una experiencia tan bonita y emotiva que me hizo inmensamente feliz. Este acontecimiento fue el nacimiento de mi nieta Valeria, hija precisamente de David.

Ya me habían contado mis amigos y mis familiares más cercanos que la experiencia de tener un nieto es algo increíble por lo bonito. Sin embargo, hasta que no lo he vivido personalmente, no podía figurarme el arrabal de maravillosas sensaciones que me iban a invadir cuando recibimos la feliz noticia de que mi pequeña Valeria había nacido y que, tanto la madre como la bebé, se encontraban perfectamente después de un proceso bastante largo.

Describir con palabras las emociones que me embargaron en ese precioso momento resulta estéril porque no puedo. Hay que sentirlo y vivirlo en primera persona para saberlo. Lo único que puedo decir es que incluso me emocioné y que no cabía en mí de alegría.

Los que me conocen bien y saben que en muchas ocasiones he referido que no soy partidario de traer hijos al mundo, al ver mi cara de felicidad ante el nacimiento de mi pequeña Valeria, me lo recuerdan con cariño: ¿y ahora qué dices si se te cae la baba mirándola?

En cualquier caso, el hecho de que sea contrario (con bastantes matices, todos ellos arduos de explicar) a que la gente tenga hijos, en modo alguno supone que no me gusten los niños; me gustan, me gustan mucho y creo tener una especial habilidad para entretenerlos con mi experiencia mundana y mi especial forma de ser.

Sin embargo, el mundo de los humanos es un lugar tan feo y el futuro de la propia humanidad tan incierto, que me da miedo que mis seres queridos (entre ellos ahora también mi nieta) o yo mismo, podamos llegar a sufrir las locuras humanas en cualquiera de sus formas, que son muchas. Pero en fin, aquí estaremos para proteger a mi pequeña mucha gente, entre toda ella… su abuelo. Y seré inmensamente feliz viendo crecer a mi querida Valeria, al menos hasta que la parca me aparte de su compañía.

Con ocasión tan especial como lo fue el nacimiento de mi nieta, escribí este poema (que enmarqué) para mi querida Valeria, para que recuerde que solo con su nacimiento, ya me hizo inmensamente feliz. Puedo imaginarme lo que será cuando me sonría y me llame abuelo o abuelito o…, me tendré que comprar un babero.

A Valeria

Ya estás en el mundo

pequeña Valeria,

ya gozamos todos

tu bella presencia.

Sonríen los pájaros

de la primavera,

porque ya nació

mi linda muñeca.

Tus infantiles llantos

ya por fin resuenan,

que parecen cantos

de hermosas sirenas.

Llenarás de gozo

la piel de esta tierra

y las soledades

de mi vida entera.

Ya alegras mi alma

mi hermosa princesa,

ya huelo tu aroma…,

¡ya está aquí mi nieta!

jueves, 4 de abril de 2024

Mensajes por Whatsapp

 


A juzgar por la cantidad de frases, sentencias y aforismos que desde hace tiempo nos compartimos por whatsapp; mensajes encaminados en su mayoría a que evolucionemos como individuos y cuyo fin último es ayudarnos a ser mejores personas, a estas alturas deberíamos ser mucho más sabios, más altruistas, mucho más bondadosos..., en fin, mucho más íntegros moralmente.

Sin embargo, parece que en realidad, todos esos mensajes, que quedan muy bonitos mientras los vemos y leemos, e incluso es posible que nos hagan reflexionar un momento, aunque solo un momento, el pequeño momento en que los visualizamos, en el fondo nos importan bien poco, porque la triste consecuencia, conociendo como nos manejamos los seres humanos, es que seguimos siendo egoístas, envidiosos, rencorosos, hipócritas…, en definitiva, exactamente igual de estúpidos (como corresponde a nuestra esencia humana) que antes de recibir esos bonitos mensajes, que en nada repercuten en nuestra penosa realidad moral y sálvese quien se pueda salvar.

Yo no pondría la mano en el fuego por mí mismo porque supongo que, como casi todas las personas objeto de estas reflexiones mías, seguiré siendo también un capullo a pesar y después de los mensajes recibidos. Sin haber podido, o no haber querido más bien, poner en práctica sus bonitas y didácticas sentencias morales.


miércoles, 3 de abril de 2024

No me representan


¿Hasta cuándo tendremos que aguantar a todos estos sinvergüenzas, caraduras, golfos, canallas, ruines, bajos, tunantes, pícaros, bribones y granujas que tenemos en el espectro político español?

Unos políticos que con sus malas artes y su ineptitud, echan a perder todo lo que tocan y averían todo lo que funciona en cuanto ponen encima sus zarpas inútiles; útiles, sin embargo, en algunos casos, para meter la mano en las arcas públicas a poco que pillen un descuido para lucrarse ilícitamente.

Desde luego, y a pesar de que estos politiquillos nuestros son el fiel reflejo de la sociedad de la que emanan, tengo que decir que a mí no me representan en absoluto. Son mis valores morales y éticos mucho más elevados que los de esta gentuza para que me representen. El problema es que no veo por ninguna parte un político que merezca la pena y al que confiar mi voto en la seguridad de que será bien empleado. Mientras tanto, votaré en blanco o elegiré a los menos malos porque buenos no encuentro ni uno.

Mucho me temo que, dado el bajísimo nivel que ofrecen nuestros despreciables políticos actuales y no vislumbrándose alternativas de más calidad, tendremos que aguantarnos con esta parva de ignorantes mucho, mucho tiempo.

Y claro, como para entrar en política no se exige ningún tipo de cualificación, solo el poco mérito de poseer una verborrea fácil y acantinflada, y es una profesión bastante lucrativa, intentarán perpetuarse en nuestras instituciones, viviendo a la sopa boba, in saecula saeculorum. Porque si no… ¿de dónde iban a comer dada su ignorancia jumental?

En fin, como decía Karl Marx: «La peor pesadilla de cualquier sociedad, es que los ignorantes y los idiotas, lleguen al poder».

¡Que Dios nos coja confesados!




jueves, 21 de marzo de 2024

Incultura política

 

El espectáculo que un día sí y otro también están dando nuestros políticos actuales es simplemente bochornoso. ¡Qué poco nivel moral, intelectual y político demuestran!

Sin argumentos, sin razonamientos…, sin gracia, campan por el Congreso de los Diputados, por el Senado  y por los diversos parlamentos autonómicos las diatribas de «cuatro incultos» con poquísima educación y con muy baja catadura moral. Con una perorata ya manida, más propia de analfabetos, con discursos tan «brillantes» como aquello del… «y tú más», a falta de argumentos más convincentes.

¿Dónde está la erudición de otras épocas? ¿Dónde están la clase en el comportamiento que se le supone a un servidor público?

Antes subían al estrado políticos de cualquier ideología y sentaban cátedra con sus discursos. Se notaba su cultura y su preparación con solo pronunciar la primera palabra. Con un manejo del verbo docto y ágil, con una fina ironía en la oratoria que encandilaba y que hasta a la oposición le daba ganas de aplaudir. Puedo citar algunos ejemplos: Enrique Tierno Galván, Julio Anguita, José Antonio Labordeta, incluso Felipe González, Adolfo Suárez y aún incluso, Manuel Fraga con sus juegos de prestidigitación dialéctica. Y no digamos de dos monstruos de la oratoria en los tiempos de la Segunda República española como fueron Niceto Alcalá Zamora o Manuel Azaña, uno liberal y otro progresista respectivamente.

Ahora suben al estrado políticos descerebrados, más parecidos a rucios orejigachos, y largan un discurso simplón, sin gracia, insultante, chulesco, barriobajero, populista y brabucón. Un discurso que aplauden a rabiar sus acólitos hasta hacerse daño en las manos. ¡Menuda ralea idiotizada! ¡Increíble!

Unos políticos sin la menor capacidad para alcanzar acuerdos, unos políticos incultos y desabridos. Me pregunto de dónde habrán salido estos jumentos, capaces de embarrar tanto la política que dan ganas de mandarlos a todos en una nave espacial a los confines del universo sin billete de vuelta. Es lo que merecen por incultos, por ineptos y por…, por…, ¡por ruchos analfabetos!

miércoles, 13 de marzo de 2024

Morir a los 54

 A modo de introducción:

Puede que el número 54 tenga alguna connotación especial, puede que probablemente no la tenga y todo sea fruto de la casualidad. Lo cierto es que la muerte se ha llevado a dos compañeros y amigos muy queridos por mí. Y también, hace pocos días, la parca arrebató al marido de una gran compañera y amiga. Todos ellos nos han dejado a la edad de 54 años. Es curioso pero es así y se me ha pasado por la cabeza si ese número, en relación con la muerte, tenga algún significado oculto, aunque pronto he desechado esa idea y pienso que todo es fruto de la casualidad.

Sea como fuere, se me ha ocurrido, a modo de homenaje, dedicarles lo que leeréis a continuación. Se trata de lo que sentiría alguien cuando muere a esa temprana edad, por supuesto siempre bajo mi punto de vista. Está basado en lo que escribí con la triste ocasión de la muerte de mi compañera y amiga Pilar, fallecida en 2018 cuando contaba, ¿cómo no?, 54 años. Es por eso que la narración está hecha desde la  perspectiva de una mujer, aunque perfectamente extrapolable a cualquier persona sea hombre o mujer. Me basé para escribir aquello en un viejo poema que escribí tras el fallecimiento de mi suegro allá por 2003.

En fin, aquí tenéis lo que en su día dediqué a mi compañera Pilar con algunas modificaciones. En esta ocasión lo he titulado «Morir a los 54»:

A la memoria de mi compañera y amiga Pilar Suárez,

de mi amigo y compañero Antonio Tejero y del marido

de mi querida compañera y amiga Antonia Collado.

Se apagan las risas de los niños, y el canto de los pájaros. El sol de la primavera ya no calienta. El silencio, poco a poco.

Quisiera gritar y no puedo. ¿Qué me pasa? Me siento extraña… y sola, terriblemente sola.

Siento como si no hubiera lluvia, como si no hubiera viento, como si no hubiera sol, ni árboles, ni montañas… Como si no hubiera nada, como si nada existiera.

¿Dónde están mis hijos? ¿Y mi marido? ¿Por qué lloran? ¿Por qué lloran todos?

Poco a poco el silencio.

¡Y esta terrible soledad! ¡Y el frío, siento mucho frío! Y todo es oscuridad, una oscuridad terrible y arrebatadora. Empiezo a sentir miedo. Y es que… ¿por qué no puedo moverme?

Me gustaría saber qué está pasando, ¿por qué siento este vacío?

Yo quiero ver a mis hijos, a mi marido, a mi familia, a mis compañeros y compañeras... Pero no puedo, todo es oscuridad.

¡Tengo tantas preguntas! ¡Necesito tantas respuestas!

Silencio, todo es silencio…

No, ahora no, de repente empiezo a comprender. Ahora vienen las repuestas. Como una luz vienen a mí, a mi ser… ¡A mi alma!

¡Mi vida se ha acabado!

¡Dios mío!

¡Si solo tengo 54 años y aún tantas cosas por hacer!

Yo no quería morir tan bruscamente, no, no quería…, no tan pronto.

No…, por mis hijos. No…, por mi marido.

He luchado por la vida con todas mis fuerzas pero no he podido vencer…

¡A la muerte!

¡Dios mío!, ¡Dios mío!

Sin embargo… Ahora ya no hay dolor y sí mucha paz.

Paz, tranquilidad, sosiego… por todas partes.

Sorprendentemente me siento bien, incluso no estoy triste. ¿Debería estarlo?

Sé que algún día los veré de nuevo, no sé por qué lo sé, pero lo sé. Por eso no estoy triste.

Y todo el amor que me llevo… de mis hijos, de mi marido, de mi familia, de mis compañeras y compañeros... me reconforta.

Quisiera gritarles que no tengan pesar por mí. Lo hago, lo estoy haciendo pero…

No me oyen.

¡Lástima!

Decirles que los echaré de menos, pero que nos volveremos a ver... algún día.

Mientras, todo se diluye y se desvanece; solo queda el silencio… el silencio… solo el silencio… ¡y la esperanza!

miércoles, 6 de marzo de 2024

Agravios injustificados

 

A lo largo de mi vida he recibido muchos agravios injustificados, tales como injurias, calumnias, ironías malintencionadas, han dejado de hablarme sin motivo, me han levantado falsos testimonios, me han insultado gravemente, han traicionado mi confianza, han intentado manejar mi vida… Y todo sin haber dado motivo para ello, al menos que yo sepa.

Pues sí, mis ya largos años han dado para todo eso y para otras cuestiones igual de feas.

¿Y todo por qué? Pues básicamente, y en la mayoría de los casos, por envidia y por celos de ser mejor que esas pobres personillas, con tan baja catadura moral que con su rastrero proceder se han retratado convenientemente a sí mismas.

Supongo que a muchas personas les habrá pasado lo mismo cuando, como yo, han recorrido un largo camino de existencia. Y es que 65 años dan para mucho bueno y también para mucho malo. Y lo malo proviene en muchas ocasiones del hecho de que no siempre se rodea uno de las personas adecuadas, en fin…

Todo en la vida requiere de un aprendizaje y cruzar el océano de la vida misma no iba a ser la excepción. Afortunadamente soy lo suficientemente fuerte para que todos esos avatares sufridos en mi singladura no me hayan afectado en demasía, lo que sí han conseguido es hacerme mucho más resistente a las olas de la sinrazón… y por ende, probablemente más sabio.

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