BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

domingo, 14 de agosto de 2011

Descansa en paz tito Pepe

Anteayer día 12 fue un día muy triste para mí, un hermano de mi padre (mi tío Pepe) moría prácticamente de repente dejándome un profundo dolor en el alma.
 
Cuando sobre las seis y media de la tarde, mi hermana me dio la noticia me quedé “helado” (como todos). Sabía que estaba enfermo pero… ¿Cómo iba a suponer que la muerte se lo llevaría tan pronto?
 
Unos días antes, mi tía (su mujer) me contaba que se estaba sometiendo a pruebas médicas pero que se encontraba mucho mejor. Le dije que pretendía ir a visitarlo en breve, (por diversas circunstancias no nos veíamos desde hacía tiempo). La muerte no me dio opción, ella llegó primero.
 
Me consta que mi tío esperaba mi visita, también me consta que deseaba mucho verme y que… se quedó esperándome; una espina que tengo clavada y que tardaré en sacarme, aunque la herida jamás cicatrizará.
 
Mi tío era muy creyente y sé que dos días antes de su muerte fue a visitar a “Su Padre Jesús Nazareno”, una imagen por la que sentía especial devoción, no en vano era hermano de la Cofradía desde hacía muchos años.
 
Como dijo el sacerdote en su responso: “Lo que le dijera a la imagen, al Dios en el que él creía nunca lo sabremos, eso quedará entre el Señor y él. Lo que sí sabemos es lo que me dijo a mí: “Padre… me muero, sólo le pido que le diga a mi mujer y mis hijas que no sufran por mí, por favor dígaselo”. Presentía que había llegado el final”.
 
Mi tío y yo hemos compartido muchas historias juntos porque hemos trabajado mucho juntos. Él era una persona seria y tímida a la vez que íntegra y sensible, amante de su hogar y de su familia. Buen esposo, buen padre, buen abuelo… una buena persona.
 
Quisiera, desde el dolor y la tristeza que me embargan, decirle a mi tío Pepe:
 
¡Perdóname! 
 
Perdóname por no ir a verte cuando probablemente más lo necesitabas.
 
Perdóname por no haber podido insuflarte ánimos y un poco de alegría a tu corazón herido y cansado con mis ocurrencias de las que en otro tiempo tanto disfrutabas.
 
Perdóname por no haberte proporcionado el calor humano y la complicidad de tu querido sobrino Paco.
 
Perdóname en fin, por no haberte podido regalar una última sonrisa.
 
La muerte traicionera se me adelantó por unos pocos días.
 
Descansa en paz tito Pepe, algún día sé que nos volveremos a encontrar”.
 
Marco Atilio
















1 comentario:

eltodopoderoso dijo...

No tienes de que perdonarte, ni lamentarte por no poder hacer nada ante una cosa que nos viene impuesta por ley, solo rezar si eres creyente para que descanse en paz

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