BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY, EL RINCÓN DE MARCO ATILIO.

lunes, 22 de julio de 2013

Desesperanza

01

Hace pocos días me encontré con un amigo al que no veía desde hacía tiempo. Después de saludarnos me enteré que le habían despedido del trabajo después de diez años en él. Me dijo que llevaba más de tres años intentando encontrar trabajo sin conseguirlo.
 
Que había agotado la prestación por desempleo y subsistía gracias a los 426 euros que le habían concedido de ayuda familiar y a lo poco que le quedaba de la indemnización por despido que le había dado el “FOGASA” ya que la empresa en donde trabajaba se había declarado insolvente.

Que aún le quedaban varios años para terminar de pagar la hipoteca de su piso y que no sabía cómo iba a poder hacerlo ya que sus ingresos tenían pronta fecha de caducidad.
 
Que sus padres (ya jubilados) le ayudaban en lo que podían pero con unas pensiones pírricas poca ayuda podían prestarle.
 
Que le daba mucho miedo el futuro porque con 49 años se le antojaba más que difícil poder encontrar trabajo de nuevo.
 
Que sus dos hijos (de 20 y 22 años) estaban estudiando y que no sabía si les podría seguir pagando sus carreras.
 
Que su mujer hacía tiempo que estaba enferma del corazón y no podía trabajar.
 
En fin, me dibujó un panorama de lo más desalentador. Le di todos los ánimos de los que fui capaz y después de estrecharle la mano me despedí de él.
 
Mientras me alejaba me pregunté cómo diablos iba a poder subsistir mi amigo y su familia cuando agotaran los pocos recursos económicos de que disponían y de pronto me asaltó una sensación de rabia y de impotencia ante aquella injusticia de la vida.
 
Comencé a reflexionar sobre ello y a preguntarme:
 
¿Cómo es posible que haya gente que defienda políticas como las del PSOE antes y ahora las del PP que han dejado sin trabajo a tantos millones de personas?
 
¿Cómo es posible que haya gente que defienda políticas que recortan derechos de los trabajadores y que fomentan el empleo precario y los salarios bajos, en muchas ocasiones bajísimos?
 
¿Cómo es posible que haya gente que defienda políticas encaminadas a destruir lo poco que queda a la sociedad más desfavorecida como son la sanidad y la educación públicas?
 
Con el panorama tan desolador que hay en España y con millones de personas que progresivamente han ido perdiendo recursos económicos ¿quién puede costear una educación universitaria para sus hijos sabiendo que cada vez resulta más oneroso hacerlo? Ahora, como en los tiempos del oscurantismo dictatorial de tan triste recuerdo, podrán estudiar los que tengan dinero para hacerlo. La enseñanza superior ha dejado de ser universal y se ha convertido en un privilegio de los más pudientes marginando y apartando de ella a un amplio sector de la población.

02

Miras a tu alrededor y te das cuenta que aquellos que antes vivían con dignidad ahora ya no tienen nada. Les han quitado su medio de subsistir porque les han dejado sin trabajo. En muchos casos han perdido sus viviendas, sus coches y resulta impensable que puedan ir de vacaciones cuando no tienen casi ni para comer. Gentes que hace muy poco eran felices, que luchaban por vivir y podían hacerlo. Ahora, la crisis las ha arrojado al pozo de la desesperanza más absoluta, para ellos no hay un mañana, al menos no en el corto plazo. Han arrancado de sus vidas todas sus ilusiones y todos sus proyectos y solo les queda la incertidumbre y el desánimo.
 
Estas políticas de austeridad que empezó poniendo en práctica Zapatero y el gobierno socialista y que ha profundizado (y de qué manera) Rajoy y el gobierno del PP con su dictatorial mayoría absoluta, están sumiendo en la más cruel desesperación a millones y millones de personas, personas que miraban la vida con esperanza, que tenían ilusiones y proyectos de futuro, que eran dichosas y que podían vivir con un mínimo de seguridad económica.
 
Parece mentira que en el siglo XXI estén ocurriendo estas cosas, estos verdaderos genocidios. Sí, genocidios y no exagero en absoluto. Las políticas de austeridad matan, matan lentamente y de miles formas (véase este artículo).
 
Estamos asistiendo (aún impasibles) a la lenta y soterrada eliminación de una gran parte de la sociedad por gentes sin ningún tipo de escrúpulos, totalmente insensibles al dolor de las personas, políticos miserables lacayos del poder económico que con sus políticas de austeridad están sangrando a millones de personas inocentes. Políticas que se están llevando por delante a niños, adultos y ancianos. Unas políticas que se han demostrado ineficaces para superar la crisis. Lo sabe Rajoy y lo sabe su gobierno, saben que están haciendo daño, mucho daño, aún así siguen empecinados en aplicar tales políticas; acatando con las orejas gachas las directrices que les va marcando “La Troika” (CE, BCE y FMI) y la todopoderosa señora Merkel, auténtica impulsora de esas nocivas políticas, plegada servilmente a los designios de los grandes grupos financieros y empresariales.
 
Se ha comenzado una guerra, con Alemania (¿quién si no?) como abanderada principal. No es una guerra convencional, es una guerra sin armas de fuego en donde no se dispara ni un solo tiro. Es una guerra económica, una guerra que cuando acabe (si es que acaba) se habrá llevado por delante a muchos miles de personas, una guerra que el poder económico está ganando claramente.
 
Ese poder es colosal, un enemigo ciclópeo, un gigante al que debemos derribar cuanto antes si no queremos sucumbir ante su poder. Pero para derribar a ese titánico oponente hacen falta muchos enanos (nosotros); la cuestión es que todos esos enanos deben unir sus fuerzas para derribar al monstruo, porque la fuerza de la unión tiene mucho más poder que ese terrible gigante. Solo entonces, cuando se derribe, podremos empezar a construir un mundo diferente en donde la justicia, la equidad, la solidaridad y la fraternidad se impongan; se acabe con el egoísmo y se reconquisten todos los derechos y logros sociales que nos han arrebatado.
 
Cuando ese ansiado día llegue, todas las naciones que ahora se encuentran subyugadas por estas políticas germinadoras de hambre, podrán lanzar al viento un grito de libertad como jamás antes se haya oído.
 
Entonces se podrán pedir responsabilidades a cuantos han favorecido que muchas personas se queden por el camino. Entonces se podrá juzgar a todos esos responsables de este auténtico genocidio acusados de crímenes económicos contra la humanidad (véase este artículo).
 
¿Llegará alguna vez ese momento? Yo no desespero y confío en que tarde o temprano llegue al fin, será una manera de demostrar que realmente se ha hecho justicia.
 
Marco Atilio






















2 comentarios:

Asun dijo...

Buen artículo fiel reflejo de la terrible realidad que por doquier nos rodea. Saludos.

Alberto H. T. dijo...

El que vote por estas políticas neoliberales una de dos, o es un empresario al que le favorecen o es que no está bien de la cabeza. Sin embargo haberlos háilos.

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