Contemplando el mar desde la terraza de la
habitación del hotel, apuro mis últimos días de vacaciones. Luego vendrán la
rutina y la monotonía del día a día.
Es temprano y la calma impera. El sol apenas asoma tímidamente y sus rayos reverberan como diamantes sobre las tranquilas aguas del Mediterráneo, que luce como un espejo.
El trino de las golondrinas y de los gorriones se mezcla con el graznido característico de las gaviotas, mientras las olas rompen contra la playa en un ciclo sin fin.
Una ligerísima brisa mueve las hojas de las palmeras que bordean el paseo marítimo. La playa permanece vacía de sombrillas y bañistas, sumida en una extraña soledad. Solo dos pescadores aficionados, apostados sobre el espigón, con sus cañas —quizá recién compradas— lanzan sus anzuelos a las tranquilas aguas intentando que pique algún pez y, si la suerte les acompaña, más tarde enseñarán ufanos sus capturas a amigos y familiares.
A unos cientos de metros de la orilla, tres pequeños barquichuelos lanzan sus redes en busca del ansiado pescado. Mucho más lejos, recortado sobre la línea del horizonte, un barco de mayor calado navega paralelo a la costa rumbo a poniente.
La sola contemplación de estos amaneceres junto al mar relaja mis sentidos y me llena de paz y de sosiego. Más adelante los recordaré con agrado y, sin duda, su evocación me ayudará cuando la rutina y, quizá, la melancolía se apoderen de mí durante los días grises del largo invierno.

5 comentarios:
Que bonito, sin duda los paisajes marineros relajan. A mí me ocurre como a tí, ver la salida del sol en el mar me relaja mucho.
Es cierto que los amaneceres a la orilla del mar son especialmente relajantes. Yo veraneo casi siempre a orillas del Atlántico porque me pilla mucho más cerca que el Mediterráneo, aunque para el caso es más o menos igual.
Enhorabuena por tu blog, me ha gustado mucho y me gusta tu forma de escribir. Prometo pasarme por aquí a menudo.
Muchas gracias por tu comentario. Serás bienvenida siempre que quieras a Yumy´s Galaxy.
Excelente prosa, magnifica descriptiva, exquisita plasticidad pictórica que hace fácilmente imaginable ese amanecer marítimo, en dos palabras:" me encanta".
Muy bonito, aunque yo no he visto un amanecer nunca pero si un atardecer y es precioso ver la puesta de sol mientras las olas rompen contra la orilla es sumamente relajante
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