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miércoles, 2 de julio de 2014

La injusticia como política económica

 Juan Torres

Por su interés, (al menos para mí y espero que para vosotros también) no me resisto a publicar en el blog este artículo del profesor Juan Torres titulado “La injusticia como política económica” aparecido en “El País Andalucía” el pasado domingo 29 de junio. El profesor Torres es miembro del Consejo Científico de Attac España y catedrático de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla.
 
Después de haberlo leído sacad vosotros vuestras propias conclusiones. El artículo en cuestión dice así:

miércoles, 18 de junio de 2014

Gracias, mi amor

 Copia de Chabeli (1)

El pasado 11 de junio hizo 31 años que me casé. Aquel día uní mi vida a la mujer más maravillosa de cuantas, a lo largo de los años, he tenido oportunidad de conocer.
 
Haced un ejercicio de imaginación y pensad en una persona sencilla, tolerante, sensible… Una persona que te trata con una especial dulzura en los momentos de quebranto, que te ofrece sin ambages cariño y comprensión y que te cautiva con su maravillosa forma de ser. Bueno, pues esa persona es la mujer que comparte mi vida desde hace ya más de tres décadas, la persona con la que he tenido la inmensa fortuna de caminar por la vida y que me ha hecho el, a veces sinuoso sendero de la existencia, mucho más placentero.
Ella es capaz de llenar mi vacío en los tortuosos y melancólicos días de tedio. Ella es todas mis cosas, todo mi mundo y todo mi universo. Ella alienta mi alma y en ella encuentro el estímulo necesario para afrontar los intrincados vericuetos de la existencia. Con ella a mi lado he crecido como persona y me ha proporcionado la paz y el sosiego tan necesarios para alcanzar el indispensable equilibrio emocional que ella posee de manera innata. Con su fortaleza y saber estar me ha levantado no pocas veces cuando el frenesí de la vida me ha derribado. Ella es la bonanza en mis noches de tormenta y un asidero seguro en mi zozobra.
 
Por ello mi querida Isabel, no tengo por menos que decirte:
 
¡GRACIAS!
 
Gracias por esa magnífica presencia de ánimo que me proporcionas.
 
Gracias por ser tan buena madre y por ser tan fascinante compañera y esposa.
 
Gracias por tu sencillez, por tu sensibilidad, por tu generosidad, por tu dulzura…
 
Gracias por… ¡Por tantas y tantas cosas…! ¡Por tantos y tantos momentos…!
 
Gracias…, gracias…, mil gracias…
 
¡MI AMOR!
 
Marco Atilio

sábado, 31 de mayo de 2014

Los Ultras de Casa Paco

 Collage

Desde hace algunos años, mi casa se ha convertido en el sanctasanctórum del madridismo durante los partidos de fútbol del Real Madrid. Es una especie de diminuto Bernabéu ocupado por siete seguidores: mis dos hijos, Javi y David, sus amigos Nando, Diego, Manjón, David «el Largo» y yo mismo. Todos juntos formamos lo que Javi bautizó en su día como «Los Ultras de Casa Paco» (Paco, por supuesto, soy yo).

A veces se unen otros: «El Negro», «El Piña», «Saviola», «Ismael»… Pero todos, absolutamente todos, compartimos los mismos sentimientos, el mismo corazón y el alma madridista; vibramos con las victorias del equipo blanco y sufrimos con sus derrotas.

El nombre de Los Ultras de Casa Paco no hay que tomarlo al pie de la letra: ninguno de nosotros es fanático ni perdemos la cabeza. Sabemos reconocer cuando otros equipos juegan mejor que el nuestro. El nombre, de hecho, proviene del grupo de WhatsApp que creó mi hijo para mantenernos en contacto, compartir información del Madrid y coordinar nuestras reuniones para ver juntos los partidos.

Tengo que decir que, durante los encuentros –y más si son importantes–, disfruto como un niño junto a mis jóvenes compañeros. Me contagian su energía: vibro, me apasiono y me emociono con ellos.

Desde que celebramos estas reuniones, las emociones se han desbordado más de una vez. Las exaltaciones de alegría por el triunfo del equipo de nuestros amores han corrido desenfrenadas cual caballo desbocado; las derrotas, en cambio, nos llenaban de amargura y de rabia. En esos días de tribulación nos asaltaba el reproche y la crítica hacia nuestro equipo, intentando buscar culpables y posibles soluciones al pequeño desastre de la derrota.

El 24 de mayo de 2014, «Los Ultras de Casa Paco» pudimos vivir una de esas noches mágicas de fútbol, una noche que quedará esculpida con letras de oro en el alma de todo aquel que, como nosotros, se sienta madridista.

Ese día, en el Estadio da Luz de Lisboa, se jugaba la final de la UEFA Champions League entre nuestro Real Madrid y el Atlético de Madrid. Desde la mañana, todos llevábamos un nudo en el estómago, mezcla de nervios y esperanza. El Madrid podía conseguir su ansiada Décima Copa de Europa, nada menos, y el rival no era sencillo: un Atlético rocoso, muy bien trabajado y difícil de batir.

Como en otras grandes ocasiones, mis hijos y sus amigos comenzaron a enviarse mensajes por WhatsApp sobre las doce del mediodía. Había que organizar el evento. Compran unas cervezas, unas tapas… «la ligaílla», como la llaman mis hijos, para saborearla mientras ven el partido. Yo no intervengo en esos menesteres, solo les ofrezco mi casa para ver el partido. En compensación, disfruto también de la «ligaílla».

A eso de las seis y media empezaron a llegar los amigos. Vinieron tan pronto porque no querían perderse «La Previa del partido» e ir entrando en ambiente. Para entonces, mis hijos ya habían engalanado el salón con bufandas y una gran bandera del Madrid. Nuestro pequeño Bernabéu estaba listo.

Bandera

Cuando empezó el partido, los nervios de todos los «Ultras» estaban a flor de piel, yendo en aumento a medida que el tiempo pasaba. En el minuto 36, un cabezazo de Godín –tras un error garrafal de Casillas– puso al Atlético por delante. Nos quedamos mudos durante unos instantes. Aquello no lo esperábamos, y menos que fallara de forma tan estrepitosa el que considerábamos mejor portero del mundo.

Sabíamos que remontar sería muy difícil: el Atlético era un muro atrás y el Madrid, en la primera parte, no encontraba el camino, salvo por un tiro de Bale que se fue rozando el poste.

Llegó el descanso y aún conservábamos la esperanza de una remontada. Comentábamos posibles cambios y estrategias. En la segunda parte, con la entrada de Isco y Marcelo por Khedira y Coentrão, nuestras esperanzas crecieron, sobre todo porque ambos jugadores le dieron otro aire al equipo, obteniendo con ellos un plus de calidad que fue muy ilusionante para nosotros.

El Madrid atacaba una y otra vez, pero el gol no llegaba. Los minutos pasaban y el corazón nos latía como una locomotora.

Y entonces… llegó el minuto 93. Luka Modrić se dispuso a lanzar un córner, la última oportunidad. En ese instante, el salón de mi casa se quedó en silencio. La pelota voló hacia el área en un centro perfecto. Todos seguimos su parábola sin pestañear. De entre la maraña de jugadores surgió poderosa la figura de Sergio Ramos, que se elevó majestuoso, deteniendo el tiempo por un instante y ejecutando un precioso y soberbio cabezazo en un remate magistral. El balón entró pegado al palo derecho de la meta defendida por Thibaut Courtois, el magnífico portero del Atlético, que nada pudo hacer por detener la pelota. ¡Goooool!

No hay palabras para describir la explosión de júbilo que se desató en mi casa. Abrazos, gritos, saltos, cojines volando por el aire… Yo, lesionado, no podía saltar, pero grité hasta quedarme sin voz. Aquello fue una locura, una de las mayores alegrías que recuerdo haber vivido. En un segundo pasamos de la desesperanza absoluta a la certeza de que la victoria era posible. Esa certeza nos la daba el hundimiento físico y moral del Atlético, unido a la inyección de adrenalina que supone marcar un gol en el último suspiro.

Y así fue. En la prórroga, el Madrid arrolló al Atlético. En el minuto 110, Gareth Bale, tras espectacular jugada de Di María, anotó el gol que daba ventaja al Madrid, desatando de nuevo la alegría y la euforia en el pequeño Bernabéu. Con el Atlético prácticamente hundido, el Madrid remató la faena con otros dos goles: Marcelo en el minuto 117 y Cristiano Ronaldo, de penalti, en el 120. El Real Madrid se proclamó justo vencedor de la Final de la UEFA Champions League 2013-2014.

En aquella noche mágica, inolvidable y maravillosa, nuestro Real Madrid había conquistado «La Décima», y nosotros también conquistamos un recuerdo imborrable que quedó grabado a fuego en nuestros corazones. Porque hay momentos que no se repiten, instantes en que el fútbol –ese juego tan irracional y tan humano– se convierte en algo más que un deporte: en una emoción compartida, en una chispa de felicidad que permanece viva por muchos años que pasen.

P. D.: Tal vez haya quien piense que todo esto es una locura, que semejantes emociones son absurdas, sobre todo aquellos a quienes no les guste el fútbol. No seré yo quien les lleve la contraria, pero… como dijo alguien:

«¿Cómo entender mi locura si no compartes mi pasión?»

jueves, 15 de mayo de 2014

¿Más de lo mismo?

 ELECCIONES-EUROPEAS

Dentro de pocos días, el próximo 25 de mayo, se celebrarán en España (y en gran parte de Europa) las “Elecciones al Parlamento Europeo”. A mí me da la impresión de que no le damos la importancia real que tienen estas elecciones. La tienen y mucha, incluso más que las elecciones generales, autonómicas o locales.

Cada vez más, las directrices por las que se rigen los países de la Unión Europea las marca Bruselas, sobre todo en materia económica y esa es la importancia que tienen estas elecciones. Si nos abstenemos o votamos en blanco estaremos ayudando a perpetuar el bipartidismo que existe en España tan nocivo para la sociedad y especialmente para las clases más desfavorecidas. Está más que demostrado que las políticas que han seguido, antes el PSOE con Zapatero y ahora el PP con Rajoy, han sido nefastas para muchos millones de españoles. Con una tasa de paro intolerable, con recortes y más recortes al Estado del Bienestar, con unas Reformas Laborales que fomentan el trabajo esclavo y sin ningún tipo de derechos, tanto el PSOE como el PP son culpables de tales desaguisados y fieles servidores del demoníaco gran capital y de los poderes empresariales y financieros.
 
Ahora más que nunca hay que ejercer el librepensamiento, tener capacidad crítica y valorar otras propuestas de otras tendencias políticas, sobre todo de aquellas que apuesten por las personas y por su dignidad, que luchen contra la corrupción y por una sociedad más justa e igualitaria.
 
Pero para eso hay que informarse, porque la vida está ligada al hilo de una buena información. Para decidir el sentido de nuestro camino, cuantos más datos, cuanta más información se tenga mucho mejor. Así podremos procesar y gestionar todos esos datos, entenderlos y fríamente sopesarlos y calcularlos para intentar acertar en nuestra elección. No dudo que habrá mucha gente que lo haga así cuando de votar por uno u otro partido se trate.
 
Por desgracia otra mucha gente, ni se informará, ni querrán siquiera escuchar otras tendencias políticas que no sean las suyas ya preconcebidas. Están tan atados a una corriente de pensamiento en concreto que desechan toda posibilidad de cambio y ni pueden, ni quieren, ver posibles errores cometidos, o posibles ideas equivocadas por aquellos partidos políticos a los que son fieles hasta que la muerte los separe. Esas actitudes son, a mi juicio, las que definen los fanatismos y la falta de capacidad crítica, las que definen el aborregamiento y amaestramiento de una gran parte de la sociedad española.
 
Las actitudes borreguiles y fanáticas lo único que hacen, a mi modo de ver, es idiotizarnos de tal forma que nos alejan por completo de la realidad.
 
Y precisamente los discursos demagógicos de los políticos sin escrúpulos van encaminados a toda esa gente (por desgracia demasiada) a la que le falta esa capacidad crítica que hay que tener para saber lo que realmente es conveniente para hacer que un país consiga una democracia avanzada donde la justicia, la igualdad y la solidaridad sean sus principales argumentos.
 
Hay por desgracia muchos políticos sin conciencia que usan el discurso de la mentira y hay mucha gente que por las razones que sean… por incultura, por dejadez, por estar mal informados, por fanatismo o por vete tú a saber, se dejan manipular y se convierten en marionetas, en muñecos de trapo que danzan al compás de discursos que los obnubilan y los dejan sin capacidad de razonamiento.
Otros, llevan una marca indeleble que les asocia a un determinado partido político casi desde la cuna. Se "tragan" prácticamente todo lo que les echen mientras venga de la tendencia política a la que son afines. Oyen solo aquello que ratifica sus ideas preconcebidas y sus esquemas ideológicos, de esta manera sólo votan por la misma propuesta y por el mismo partido una y otra vez independientemente de que lo haga bien, regular, o mal. Esto para mucha gente no importa, están aborregados y fanatizados y no son capaces de contemplar otras alternativas. Estas actitudes en definitiva son las que favorecen el bipartidismo tan dañino y nefasto para una democracia.
 
El día 25 de mayo la sociedad española se juega mucho en las urnas. Probablemente al partido en el gobierno, en este caso el PP, le interesará sobremanera que haya un alto porcentaje de abstención ya que de esa forma maquillará los resultados y creará en la opinión pública una falsa percepción de la realidad, que no es otra que la imparable pérdida de votos desde que llegó al poder. Una imparable pérdida de votos causada por su insensibilidad con los más débiles a la hora de aplicar su política económica y social y por sus mentiras, ya que no ha cumplido nada de lo que prometió cuando ganó las elecciones.
 
Si queremos cambiar algo en esta sociedad tan pisoteada y abandonada a su suerte por las políticas de ajuste de los dos grandes partidos, PP y PSOE, auténticos brazos ejecutores y garantes de los intereses del gran capital y de los poderes empresariales y financieros que hoy tan alevosamente dominan Europa y el mundo, tenemos que ir a votar y elegir aquellas alternativas que nos alejen del bipartidismo pernicioso y de las políticas que tan cruelmente hemos sufrido durante ya demasiados años.
 
Si queremos un futuro que no sea el servilismo, la precariedad en el empleo, los sueldos miserables, la pérdida creciente de nuestros derechos, si queremos una sanidad y una educación públicas, universales y de calidad, si queremos apostar por una sociedad moderna, equitativa y justa, si queremos una política y unos políticos que estén al servicio del pueblo, que luchen por la dignidad de las personas, si queremos un futuro mucho más ilusionante y esperanzador para nosotros y para nuestros hijos; si queremos todo eso… es hora de cambiar. Ya hemos visto lo que pueden hacer tanto unos como otros, hemos visto que lo mismo da votar al PP que votar al PSOE, la evidencia empírica lo demuestra, incluso en estos días se está hablando seriamente de una gran coalición entre estos dos partidos para dentro de muy poco. ¿Pues si somos conocedores de esta realidad, a qué tropezar una y otra vez con la misma piedra? No podemos ser cómplices de todos los desmanes que se han cometido en los últimos años y que han afectado principalmente a las clases más vulnerables de nuestra sociedad. Si razonamos con lógica veremos que, apostando otra vez por los mismos planteamientos, seremos tan cómplices como aquellos que pusieron en práctica esas políticas tan perversas y que en última instancia están “desangrando” a una buena parte de la sociedad española.
Marco Atilio

domingo, 27 de abril de 2014

Adiós Tito Vilanova

Tito
El pasado viernes moría a los 45 años el que fuera entrenador del F.C. Barcelona, Tito Vilanova.
 
Tito fue segundo entrenador del FC Barcelona de 2008 a 2012 con Pep Guardiola y sustituyó a este como primer entrenador desde julio de 2012 hasta que renunció al cargo el 19 de julio de 2013, poco después de conseguir el título de Liga. Los motivos de su renuncia fueron afrontar con total dedicación nuevos tratamientos para luchar contra el cáncer en la glándula parótida que padecía desde mediados de 2011 y que, a la postre, ha sido el causante de su fallecimiento en el hospital Quirón de Barcelona tras una nueva recaída.

domingo, 13 de abril de 2014

Legonófanes de Colofón

a

Antes de tener mi blog, compartía otro con un amigo. En ese otro blog escribí una entrada titulada “Algunas reflexiones y frases propias” y que luego, esa misma entrada la trasladé a mi actual blog.
 
A propósito de aquel post, tuve un comentario felicitándome y que, aunque el autor del mismo lo suscribía como “anónimo”, yo sé que se trataba de un gran amigo mío. Este decía lo siguiente:

“Pecas de modestia cuando dices que piensas y filosofas solo de vez en cuando. Bien por ti, Legonófanes de Colofón”.
 
A lo que yo, siguiéndole el juego contesté:
 
“Legonófanes de Colofón fue un griego al que le gustaba filosofar y que vivió en el siglo V a. C. el llamado en Occidente el “Siglo de Pericles”.
 
Muy docto fue maestro de “Legonilo de Espartea” erudito de la filosofía helenística.
 
Legonófanes de Colofón influyó sabiamente en muchos personajes históricos de su época los cuales bebieron con avidez de las exquisitas fuentes de su filosofía.
 
Fue un hombre muy rico en amigos, entre los que se encuentran (y solo por citar unos pocos) los dramaturgos Habiristófanes, Lesquilo, Ceporrípides y Alberchigófocles. Los filósofos Legócrito, Peladón, Tóncrates y Legón de Elea. Los políticos Albóndicles, Habichalias, Tontístocles, Mensorístides y Berrinfialtes de Atenas. Los historiadores Idiotídides y Ceporródoto. Los escultores Eslegón y Analfalicleto. Los generales Alcanforiades, Legónides y Ciporrón de Atenas. El general espartano Tonturibíades. Los poetas Meloníndaro y Ceporraquílides. Entre otros.
 
Murió de sabiduría en los brazos de su esposa Isabectione del Helesponto. Sus últimas palabras fueron: “Bebed, bebed de mi sabiduría y no olvidéis que… ¡volveré!”.
 
No hay duda, yo soy la reencarnación de Legonófanes de Colofón, no me cabe la menor duda”.
 
No saquéis conclusiones, no tiene sentido.
 
Dicen que el diablo cuando no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo. 

Pues eso.
 
Marco Atilio
















sábado, 29 de marzo de 2014

Crisis, injusticias y corrupción

01

En el Índice del blog podéis encontrar un apartado titulado “Sociedad y política”, hay muchas entradas referentes a estas cuestiones, supongo que antes no me costaba tanto escribir sobre ello y muy a menudo publicaba algún artículo para denunciar las injusticias que se han cometido a lo largo de toda esta crisis. Ahora por el contrario me cuesta horrores escribir sobre estos temas porque me producen ansiedad, no me preguntéis por qué pero así es ¿? de todas maneras, y sin que sirva de precedente voy a intentarlo una vez más.
 
Soy una persona a la que los abusos y las injusticias cometidas contra la sociedad más desfavorecida me llenan de rabia, de rebeldía y a veces, las más, de impotencia... desgraciadamente. 

lunes, 3 de marzo de 2014

Paseo matutino

03
Hoy, como muchos días de este largo invierno… llueve. Me he levantado temprano y, debajo de mi paraguas, me he dirigido al maravilloso «Paseo de las Murallas». Me acompaña una lluvia fina envuelta en una ligera niebla. Cuando llego, echo un vistazo al Valle del Guadalquivir, la neblina y la fina lluvia lo cubre de un gris plomizo y melancólico, casi triste. A lo lejos, los serpenteantes caminos chorrean agua. Está lloviendo mucho este invierno y los campos están ahítos de agua y hoy, como muchos días, llueve sobre mojado.

Mientras recorro despacio este magnífico lugar con sus magníficas vistas, fijo la mirada en el mar de olivos empapados por la lluvia y muchos todavía cargados de aceituna. La recolección todavía no ha terminado y tantos días de lluvia no son buenos. No son buenos para los pobres jornaleros que trabajan un día sí y tres no, resintiéndose así su paupérrima economía; ni para los dueños, que lo único que hacen es perder dinero mientras la aceituna, encharcada y pudriéndose en el suelo, esté sin recolectar.

Imbuido en estos pensamientos sigo mi paseo por este emblemático lugar de Baeza. Como es temprano «El Paseo de las Murallas» está desierto; solo yo, mi paraguas y algún coche que pasa de cuando en cuando nos hemos atrevido a recorrerlo en esta desapacible mañana.

Cada pocos metros me paro y contemplo el maravilloso paisaje que se extiende ante mí. Su sola contemplación, con el viento dándome en la cara, el sonido de la lluvia…, toda esa mezcolanza me produce una sensación de bienestar y de sosiego.

Mis ojos recorren este paisaje de ensueño y se paran en «Jimena» un pequeño pueblo que desde Baeza tiene forma de águila y que está situado a los pies de «Sierra Mágina». Ahora que la niebla ha levantado se ve bastante bien. En aquel pueblo,  invitados por  mi amigo Alejandro y su familia,  Isabel y yo hemos pasado días muy agradables; días que están ya demasiado lejanos.

Casi sin darme cuenta he llegado al monumento que la ciudad de Baeza levantó en este Paseo en honor de Antonio Machado, fue inaugurado el 10 de abril de 1983. Se trata de un peculiar monumento de cemento obra del arquitecto Fernando Ramón y que alberga un busto del poeta, en bronce, obra del escultor Pablo Serrano. Tengo que decir que a mí, personalmente no me gusta. Es feo el enorme cabezón del poeta que mira hacia el Valle del Guadalquivir. Al menos a mí me parece feo. A Antonio Machado le gustaba pasear por estos lugares cuando residía en Baeza de ahí la ubicación del monumento.

En este lugar me quedo un rato, disfrutando del paisaje y abstraído por mil pensamientos que vienen y van en un bucle sin fin. Luego, acompañado por mis pensamientos y la pertinaz lluvia, doy la vuelta y regreso por donde he venido, desandando lo andado camino de vuelta a casa. Mientras lo hago voy recorriendo el paisaje, un paisaje calado por la lluvia, un paisaje colmado de olivos cuyo verde grisáceo, debido a esta fina lluvia, le da un aspecto algo taciturno. A la vez que contemplo el maravilloso paisaje, mil pensamientos recorren mi cabeza…

Pienso en la familia, en mis hijos; pienso en el futuro que me tenga reservado el destino... pienso en mil cosas. Los pensamientos acuden a mí en tropel, vienen y van en un batiburrillo extraño.

Debajo de mi paraguas comienzo a fabricar quiméricos castillos en el aire regodeándome  con un pensamiento  con el que muchas veces he fantaseado. Me imagino a mí mismo como un gran acaudalado, alguien con infinitos recursos económicos y con los cuales podría ser el salvador de muchas personas que pasan necesidades y la solución a muchos de sus problemas. Vana ilusión, porque con el final de mi paseo me viene a la memoria una frase de mi propia cosecha y que se encarga de devolverme a la realidad: «A veces perseguimos una sombra, una fantasía, un sueño, una quimera, una ilusión… Despegamos los pies del suelo intentando alcanzar algo tan etéreo, tan intangible, que se evapora con solo tocarlo».

Dejo atrás el Paseo de las Murallas y me adentro en el laberinto de calles de esta hermosa ciudad de Baeza camino de casa. Mientras, la niebla vuelve a cubrirlo todo, esta vez con mucha más intensidad. 

PD. Aunque personalmente me gustan mucho más los días primaverales y veraniegos, no puedo abstraerme a la melancólica belleza de los días de lluvia. Como el que he tenido la suerte de disfrutar esta mañana en un entorno tan cautivador como el Paseo de las Murallas de Baeza, del que si queréis más información y de paso compartir conmigo las sensaciones y emociones que este paraje me produce, os invito a leer esta otra entrada pinchando aquí.







lunes, 3 de febrero de 2014

¡Qué tiempos aquellos!

 En la escuela
Cuando llegas a una etapa de la vida en que se está más cerca de la vejez que de la juventud, a menudo rebusca uno en su mente recuerdos de aquellos años que pasaron y que jamás volverán, es como si quisieras volver a vivirlos, embriagándote de ellos gozas y disfrutas de los momentos vividos, de aquellos que te hicieron feliz. Por muy lejanos que sean estos recuerdos, algunos de ellos se han quedado impresos en tu memoria de forma indeleble y los rescatas de cuando en cuando recordando que una vez también tú cruzaste esa etapa de candorosa inocencia que fue tu niñez.

Yo he tenido la gran suerte de haber vivido una infancia muy feliz, no teníamos mucho en casa pero es que tampoco necesitábamos mucho. Entonces no era como ahora, en aquellos primeros años de mi niñez no había tanta tecnología, no había frigoríficos, ni vitrocerámicas, a lo sumo una cocina de gas butano portátil con dos o tres pequeños fuegos, en muchas casas guisaban sobre las ascuas de una buena lumbre.
 
Entonces no teníamos teléfono, ni fijo ni móvil, ni por supuesto teníamos ordenador, ni Smartphone, ni tablets, ni PlayStation, y la televisión llegó a casa cuando yo tenía nueve años al igual que el frigorífico.
 
Recuerdo que cuando mis padres compraron su primer televisor se produjo una auténtica fiesta en casa. Tanto mis hermanas como yo mismo, lo recibimos con alborozo y con muchísima emoción. Por fin podíamos ver “Los Chiripitifláuticos (Valentina, Locomotoro, El Capitán Tan, El tío Aquiles, Los hermanos Malasombra…), “La familia Telerín (Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín) para irnos a la cama, aunque yo nunca me acosté tan temprano, “Bonanza”, “Embrujada”, “El agente de CIPOL”, “El Santo”, “Misión imposible”, “El Superagente 86”, “El Virginiano”, “Galas del Sábado (presentado por Joaquín Prat y Laura Valenzuela)”, “Estudio 1” (que me encantaba a pesar de mis pocos años), “Historias para no dormir” (que me quitó el sueño no pocas veces), etc.
 
A pesar de no tener (ni falta que hacía) la tecnología que impera hoy en el mundo y que a la chiquillería, según mi opinión, hace más mal que bien, a pesar de ello, de carecer de videoconsolas y ordenadores, de tabletas y móviles inteligentes que lo único que hacen con los infantes es idiotizarlos, a pesar de ello repito, éramos felices, porque no necesitábamos demasiado para serlo, porque nos divertíamos con cualquier cosa. Unas simples chapas de cerveza y nos montábamos unas carreras de aúpa sobre una pista dibujada en el suelo. Con unas canicas podíamos estar toda una tarde pasándolo en grande. Nuestra imaginación no tenía límites, podíamos recrear la Batalla de Little Big Horn con unos cuantos “indios” y “americanos” que nos habían regalado por nuestro cumpleaños. Agudizábamos nuestro ingenio cuando jugábamos al escondite y organizábamos el campeonato mundial de atletismo en plena calle. Las carreras de fondo consistían en dar 20 ó 30 vueltas a la “manzana” (de 10 a 15 kilómetros). ¡Así cómo diablos íbamos a estar gordos!
 
En casa, sobre todo cuando hacía mal tiempo y no podía salir a la calle, construía fortalezas con el “Exin Castillos” que me habían echado los Reyes Magos. Leía comics del “Capitán Trueno”, de “Jabato”, de “Roberto Alcázar y Pedrín”, del “Guerrero del Antifaz”. En los tebeos de Pulgarcito seguí las andanzas de “Carpanta”, “Don Pío”, “La familia Cebolleta”, “El repórter Tribulete”, “Zipi y Zape”, “Doña Urraca”, “Las hermanas Gilda”, “Mortadelo y Filemón” “La familia Trapisonda”, “El profesor Tragacanto y su clase que es de espanto”, “Rigoberto Picaporte solterón de mucho porte”, “Anacleto agente secreto”… llegué a tener cientos de ellos. Jugaba al parchís y a la Oca con mis hermanas y mis padres… ¡Dios, qué tiempos aquellos!
 
Pues sí, aunque sé que es imposible, me gustaría volver a los maravillosos años de mi infancia de los cuales guardo tan gratos recuerdos. Sin preocupaciones, sin cosas que me quitaran el sueño (excepto las Historias para no dormir de Chicho Ibáñez Serrador), sin miedo al futuro, disfrutando cada momento, cada juego, disfrutando del alborear de la vida. Ahora, en plena madurez, las cosas ya no son tan bonitas y las preocupaciones propias y de la familia vienen a ensombrecer un poco el devenir de mi existencia. Menos mal que, como dijo el escritor alemán Jean Paul: "El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados".
 
Marco Atilio
 

IMÁGENES RELACIONADAS CON EL ARTÍCULO

Los Chiripitifláuticos
Los Chiripitifláuticos
La familia Telerín
Bonanza
Bonanza
Embrujada
El agente de CIPOL
El agente de CIPOL
El Santo
Misión imposible
El Superagente 86
El Superagente 86
El Virginiano
El Virginiano
Galas del sábado
Estudio 1
Historias para no dormir
Juego de chapas
Juego de chapas
Canicas
Canicas
Indios y americanos
Indios y americanos
Exin Castillos
El capitán Trueno
El Jabato
Roberto Alcázar y Pedrín
El guerrero del antifaz
Pulgarcito
Parchís y oca
Parchís y Juego de la Oca
Series Tv
Series de TV

lunes, 13 de enero de 2014

¿Habrá personas…?

bipolar

Una pregunta:

¿Habrá personas que a primera vista parezcan respetables, honorables, incluso atractivas, pero que una vez que profundizas en su conocimiento sean personas con manifiestos desórdenes del comportamiento y con una falta de valores terriblemente pronunciada?
 
¿Las hay…? 
 
¿Sí, las hay…? 
 
Si las hay se me ocurren estas otras preguntas:
 
¿Acaso no supieron educarlas convenientemente?
 
¿Es que su falta de valores les viene desde la infancia? 
 
¿Fueron sus padres negligentes al no inculcarles tolerancia y respeto por los demás? 
 
¿O es que se han hecho a sí mismas?
 
¿Por qué suplen la sencillez y la humildad, con arrogancia, vanidad, soberbia, altivez, orgullo desmesurado, desprecio por las demás personas, sobre todo si las consideran inferiores según su juicio, un juicio tan equivocado como su percepción de la moral y de la ética?
 
¿Habrá alguna persona…?
 
¿Clasista hasta la paranoia?
 
¿Endiosada y vanidosa?
 
¿Con el ego tan subido que a poco que se descuide acabará muriendo de amor por sí misma?
 
¿Que no pierda ocasión de utilizar el sarcasmo y la ironía para herir a los demás?
¿Que crea ciegamente que se le caerán los anillos por hacer una tarea que considere menor?
 
¿Que rehúse mirar a los ojos a cualquier persona a quien estime inferior y por supuesto que no tenga en cuenta sus opiniones y razonamientos ya que los considerará sin ninguna validez?
 
¿Que según su percepción, si no puede hacer una cosa nadie podrá?
 
¿Que no tenga escrúpulos a la hora de hacer daño y que jamás le remuerda la conciencia por hacerlo, acaso porque no tenga conciencia?
 
¿Que experimente rechazo por los inmigrantes a los que considera inferiores y que no pierda ocasión de despreciarlos en conversaciones con sus afines?
 
¿Que crea estar en posesión de la verdad absoluta y no exista otra verdad que la suya, por eso jamás aceptará un consejo y menos si este viene de alguien al que, su razonamiento distorsionado, considera inferior?
 
¿Hay personas así…?
 
¿Las hay…?
 
A mí me da la impresión que haberlas, haylas, como las “meigas”.
 
Marco Atilio






















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