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jueves, 29 de septiembre de 2016

Fractura socialista


Madre de Dios la que está cayendo en el partido socialista. Una situación sin parangón en la historia de este partido centenario. Los malos resultados electorales cosechados por el PSOE desde que Pedro Sánchez es su secretario general han sido el detonante de la fractura del partido.

Pedro Sánchez ha estado cuestionado en el PSOE en los últimos meses, sobre todo después de la concatenación de malos resultados electorales cosechados por el Partido. Muchos barones y la baronesa andaluza lo han manifestado en público, ora veladamente, ora abiertamente como en este momento. Todos los que critican a su Secretario General piden que se abstenga en la votación de investidura a Rajoy. Creo que aquellos críticos con el Sr. Sánchez, los llamados barones, los de la vieja política... no traicionarían para nada su conciencia sin en lugar de militar en el PSOE lo hicieran en el PP, porque tienen básicamente las mismas ideas que los conservadores, sobre todo la baronesa andaluza, una trepa de tomo y lomo con ideas claramente neoliberales, haría muy buen papel defendiendo el ideario del Partido Popular, porque es el mismo, créanme, que pulula por su cabeza.

Ahora, con la dimisión de los 17 miembros de la ejecutiva para forzar la dimisión del Secretario General y la fractura del PSOE en dos grupos, la ocasión se presenta propicia para ella para asaltar la Secretaría General del partido a nivel nacional, es lo que viene buscando desde hace tiempo aunque no lo manifieste abiertamente amparada en su hipocresía y su ambigüedad.

Dicen los críticos que el Sr. Sánchez se aferra al cargo, intuyen que de alguna manera su Secretario General está flirteando con el “lado oscuro”, léase Podemos, y eso no es tolerable y que por esas razones, por agarrarse a la poltrona de la Secretaría General y por su aparente deriva hacia ese “lado oscuro” que representa Podemos debería dimitir. Por el bien del partido, por responsabilidad política y por haber traicionado a las baronías que no a gran parte de su electorado. ¿Por qué no lo hace? Pues a mi juicio por varias razones…

Pedro Sánchez percibe, con razón, que él no es el único responsable de la caída del PSOE, tendrá parte de culpa, supongo, pero la principal causa de la debacle socialista son las políticas llevadas a cabo por sus antecesores, gobernando con un ideario de marcado corte neoliberal, unas políticas que no le corresponden por ideología, para eso ya está el PP. La gente está cansada de mentiras y de promesas incumplidas, ya no creen en los socialistas y con esa rémora tiene que apechugar el Sr. Sánchez. Las baronías, firmes defensoras de políticas conservadoras, presionan para que el PSOE se abstenga y deje gobernar al PP. Un PP que, no lo olvidemos, ha conseguido empobrecer a la sufrida población española de manera brutal, que ha recortado derechos adquiridos por años de lucha y sufrimiento, que ha dejado sin futuro a miles de jóvenes españoles, que ha recortado el Estado del Bienestar hasta dejarlo hecho unos zorros, que ha esquilmado la hucha de las pensiones dejándola tiritando, que la corrupción es una práctica habitual entre muchos de sus dirigentes, una corrupción institucionalizada, una corrupción que pone al PP a la vanguardia de Europa en esta vil y asquerosa práctica. Es lógico que Pedro Sánchez no quiera favorecer un gobierno de Mariano Rajoy, más si cabe después de proclamar por activa y por pasiva que no apoyaría un gobierno del PP con su abstención, el famoso “no es no”, es lógico y comprensible.

Como también es lógico y comprensible que el Sr. Sánchez intente formar un gobierno apoyado en partidos diferentes, con políticas diferentes, porque él no se siente en última instancia responsable de los malos resultados del PSOE y quiere demostrar que se puede gobernar de otra forma, con otras ideas, con otras políticas que favorezcan más a la clase trabajadora, aquella a la que la crisis ha golpeado con más saña gracias, entre otras cosas, a las malas praxis del Sr. Rajoy y de su gobierno.

Particularmente no creo en los socialistas. Me han defraudado tantas veces que conmigo se les acabó el crédito. Como yo, deben de pensar muchas personas a tenor de los malos resultados cosechados por el PSOE en los últimos tiempos. Y creo que Pedro Sánchez intuye esto también, como también intuye que en unas hipotéticas terceras elecciones el batacazo del PSOE será mayúsculo dada la desafección de muchos de sus votantes y dada la fractura que hay entre sus dirigentes. Es por eso que se aferra a la idea de demostrar que con él de presidente las cosas se pueden hacer mejor y es por eso que va a intentar formar gobierno hasta el último momento.

En cambio al PP no le ocurre como al PSOE, porque aunque ha perdido muchos votos, los está recuperando poco a poco, ayudado en gran medida por la división del PSOE, por la división en Podemos enfrascados en encontrar un ideario político que seduzca a la gente y también por la reticencia de muchos sectores del PSOE a pactar con el partido morado. Con esas premisas el PP se ve ganador en unas terceras elecciones y con mayoría absoluta o casi, así que no creo que haga mucho por evitarlas. Porque los populares se están dando cuenta que la corrupción y sus malas políticas no les pasan factura o se la pasan muy poco. Tiene un suelo de votantes tan fiel que aunque el Sr. Rajoy les estuviera robando en sus mismas narices le seguirían votando. Que España ampara la corrupción está más que probado por los resultados cosechados por el PP a pesar de ella. ¿Y por qué la gente sigue votando a un partido corrupto? La verdad es que es una pregunta para que la contesten unos cuantos sociólogos (con uno no basta), yo sinceramente no tengo la menor idea. España es diferente... y tanto que lo es.

Marco Atilio

miércoles, 17 de agosto de 2016

Hoy no



Jamás pensé que escribiría esto.

Nunca imaginé que escribiría algo así.

Y no lo voy a hacer.

No.

Hoy no.

A lo mejor mañana…

O el mes que viene…

O dentro de un año…

O nunca.

Pero hoy no.

Hoy no.

La vida es, a veces, demasiado complicada. 

Marco Atilio

jueves, 28 de julio de 2016

Amargura

De los muchísimos poemas que tengo escritos, aquí uno dedicado a mi amada Isabel compuesto hace ya la pila de años. Como me parece bonito quiero compartirlo con todos vosotros. Se titula "Amargura". Este es:

¿Cómo conciliar el sueño
eterna noche taimada?

¿Cómo descansar pensando
que la perderé mañana?

¡Oh la noche!

Esta noche desquiciada,

¡pasa pronto!

¡Aleja tu manto negro
de amarguras desveladas!

¡Que venga pronto a mi hastío
ese sol de la esperanza!

¿Hasta cuándo esta amargura?

¿Cuándo podré abrazarla
y tenerla entre mis brazos
bajo sus sábanas blancas?

Marco Atilio


martes, 5 de julio de 2016

Resultado electoral ¿¿¿???



Ahora que acaban de celebrarse unas nuevas elecciones en España y con los resultados definitivos encima de la mesa, es hora de alguna que otra reflexión para intentar descifrar el por qué de tales resultados. Cosa difícil de hacer y quizá de entender a tenor de los números que han arrojado las urnas y el número de apoyos que ha cosechado cada partido en estas nuevas elecciones.

Decir antes que nada que a mí particularmente me ha sorprendido sobremanera el resultado final de cada partido. A mí, y supongo que a muchos españoles también si hacemos caso a las encuestas que se habían publicado hasta ahora y que arrojaban un resultado totalmente contrario a lo que la realidad nos tenía preparado.

A propósito de las encuestas, decir que está más que demostrado que la gente miente cuando se le pregunta por el sentido de su voto. Es como si se avergonzaran de expresar abiertamente por cual partido se decantarán en las elecciones. Incluso en las encuestas a pie de urna, que te preguntan por qué partido has votado justo después de ejercer tu derecho, la gente miente y en última instancia parece que se avergüencen, como ya he dicho, de desvelar el verdadero sentido de su voto.

Lo que sí está claro es que la corrupción, la política de recortes, la desigualdad creciente, la pobreza infantil (solo Rumanía nos “gana” en esto), los bajos salarios debidos principalmente a la Reforma Laboral, los desahucios, las políticas antisociales en definitiva, llevadas a cabo por el Partido Popular en los últimos años no le han pasado factura, todo lo contrario, ha conseguido aumentar su representación parlamentaria en 14 diputados pasando de los 123 que tenía en diciembre a los 137 en estas últimas elecciones y casi ocho millones de personas se han decantado por este partido.

Es curioso que incluso en la Comunidad Valenciana, en donde el PP está inmerso en numerosos casos de corrupción y en donde esta estaba prácticamente institucionalizada, ha conseguido el Partido Popular mejorar sus resultados con respecto a las elecciones de diciembre pasado pasando de 11 a 13 diputados.

Las razones de por qué se vota a corruptos y a partidos cuyas políticas son de marcado carácter antisocial no las sé, ojalá las supiera. De todas formas, y así a bote pronto, se me ocurren algunos motivos para intentar descifrar esas razones:

Puede ser que en España seamos una pizca masoquistas, o que a lo mejor amparamos la corrupción con nuestro voto porque en el fondo también nosotros estamos de acuerdo con ella.

Por otro lado a lo mejor es  que nos importa un bledo que la gente sufra y lo que nos falta es empatía hacia los demás y amparamos con nuestro voto políticas claramente insolidarias, y antisociales.

O a lo mejor es que ha calado el discurso del miedo puesto en práctica por el PP y por los medios de comunicación afines, que son muchos y muy poderosos. Porque como dijo Malcolm X: "Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido".

Quizá la razón de estos resultados haya que buscarla en la gran ignorancia de mucha gente, y es que un pueblo ignorante es un pueblo fácilmente manipulable y dócil. No olvidemos que el acceso a cursar estudios superiores está cada vez mucho más difícil para las clases humildes de la sociedad, de ello se han encargado las políticas neoliberales y de recortes del gobierno del PP. Cada año se reducen más las becas, para el curso 2015-16 han bajado el umbral de acceso a ellas a aproximadamente poco más de 800 euros de renta en 14 pagas porque consideran que con esa renta es más que suficiente para mantener una familia y tener uno o más hijos estudiando. No me extraña que muchos jóvenes no puedan acceder a la universidad por falta de recursos. Una eficiente manera de tener a una gran parte de la sociedad subyugada, aborregada y convenientemente amaestrada por falta de conocimientos y de cultura. Los frutos de tal injusticia quedan luego reflejados, por ejemplo, en los asombrosos resultados de estas últimas elecciones.

En fin, he dado algunas de las razones (aunque supongo que habrá muchas más) que han podido influir, según mi opinión, para que una gran mayoría de votantes se hayan decantado por un partido político sumido en multitud de casos de corrupción y que, no olvidemos, ha sido el primer partido de la democracia en ser imputado, o investigado como se dice ahora, por un juez por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas. En cualquier caso: ¿cómo se puede explicar esta gran incongruencia? Ciertamente es una cuestión de difícil explicación y serán los sociólogos los que tendrán que hacerlo en última instancia. Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona realizado por los profesores Jordi Muñoz, Eva Anduiza y Aina Gallego ya intentó dar explicación a este contrasentido hace algunos meses. La noticia que publicaba los resultados de tal estudio la podéis consultar pinchando aquí.

Los malos resultados del PSOE son una cadencia que se viene repitiendo desde los tiempos de Zapatero, quizá porque la gente no olvida que, sobre todo desde mediados de su legislatura, hizo políticas de marcado corte neoliberal, que fue el partido socialista (como ya expresé en un artículo anterior) quien, en connivencia con el PP  y por la vía de urgencia, reformó el famoso artículo 135 de la Constitución anteponiendo con ello el pago de la deuda a cualquier otra cosa (pensiones, sanidad, educación...) Y que fue el gobierno de Zapatero el que comenzó la política de recortes, cuando reconocieron que estábamos en crisis, abocando a la clase trabajadora a un sufrimiento injusto e innecesario si se hubieran tomado otras medidas y no aquellas políticas austericidas que se tomaron que lo único que consiguieron fue “machacar” a una gran parte de la sociedad española, curiosamente la que menos recursos tenía. Y también porque entre sus filas estallaron algunos casos de corrupción que la gente no ha perdonado, contrariamente a lo que ocurre con el Partido Popular que parece que se le perdone todo lo malo que hace y que ha hecho que ha sido mucho ¿?.

Supongo también que la gente que haya votado a los socialistas a lo largo de los años, habrá comprobado que el PSOE tiene un discurso mucho más social cuando ejerce de oposición que cuando le toca gobernar y cuando sucede esto último, transforma ese discurso y pone en práctica políticas neoliberales cual si de un PP disfrazado se tratara. A lo mejor muchos de los votantes socialistas de antaño se han cansado de mentiras y todavía siguen castigándolo en las urnas, no olvidemos que los 85 diputados conseguidos por el PSOE en estas elecciones son el peor resultado de su historia.

Las causas de que Unidos Podemos haya cosechado un resultado muy lejano al ascenso espectacular que vaticinaban todas las encuestas incluido el tan previsible “sorpasso” al PSOE, y se hayan quedado prácticamente con los mismos diputados que tenían en las pasadas elecciones, es difícil de entender… o quizá no tanto.

Más allá de las consideraciones de la confluencia de Izquierda Unida y Podemos que valoraré más tarde, creo que la pérdida de votos del partido de Pablo Iglesias se debe a varias causas según mi modesta opinión:

La más importante a mi juicio es que sus votantes no han entendido que no se permitiera un gobierno del PSOE apoyando el acuerdo al que los socialistas llegaron con Ciudadanos facilitando con ello la salida de la Moncloa de Mariano Rajoy. Dicho acuerdo contemplaba medidas diametralmente opuestas a las practicadas por el PP durante su mandato y creo sinceramente que eran infinitamente mejores que las que había puesto en práctica el gobierno de Rajoy. Es muy probable que los votantes de Podemos que no entendieron esa decisión se hayan abstenido en estas últimas elecciones desencantados con la forma de gestionar la confianza que habían depositado en el partido de Pablo Iglesias.

Por otro lado, las formas no creo que hayan sido las más adecuadas en el comportamiento del líder de Podemos durante esta corta legislatura y creo que le ha faltado una pizca de humildad y le ha sobrado un mucho de prepotencia. Es posible que también por ahí haya restado apoyos.

Los vaivenes ideológicos del señor Iglesias tampoco creo que hayan convencido mucho a sus votantes. Empezó siendo comunista y terminó siendo socialdemócrata. A mí personalmente no me gustan las etiquetas pero creo que estas fluctuaciones identitarias mucha gente no las comprende.

En cuanto a la confluencia con Izquierda Unida, es obvio que esta alianza electoral no ha sumado votos y eso es algo que tendrán que analizar los dirigentes de ambos partidos en profundidad. Quizá lleguen a la conclusión que muchos de los votantes del partido de Alberto Garzón no estaban de acuerdo con la confluencia electoral con Podemos y en estas elecciones se han abstenido con la consiguiente pérdida de votos.

Los resultados del partido de Albert Rivera han sido también bastante malos, pasando de 40 a 32 diputados. Las causas de esta bajada de escaños es fácilmente analizable: Muchas de las personas que votaron a Ciudadanos el pasado 20 de diciembre y que en su gran mayoría eran votantes del PP, en las elecciones del 26 de junio han vuelto al redil quizá por miedo a que Podemos pudiera gobernar. El llamado voto útil, o también el voto del miedo.

En mi opinión mucha culpa de esto último la tiene curiosamente el propio Albert Rivera, que ha despotricado contra Unidos Podemos lo que no está escrito, alertando a la población de los hipotéticos desastres que sobrevendrían en España si gobernara este partido. La consecuencia de esta estrategia del miedo es la fuga de votantes hacia el Partido Popular por el mencionado anteriormente voto útil. Creo que el señor Rivera exageró en demasía sus ataques a Unidos Podemos y se ha acabado ahogando en su propia medicina.

En definitiva y para concluir, lo que está claro es que se habían creado unas expectativas de cambio que al final no se han cumplido, y que la gente en una buena mayoría se ha decantado por un partido inmerso en innumerables casos de corrupción. ¿Acaso en España se ampara a los corruptos? ¿Estamos de acuerdo con la indecencia de la corrupción? ¿Por qué se vota a partidos contaminados por ella? Preguntas todas ellas que tienen difícil respuesta, al menos yo no la encuentro por ningún lado. Lo que parece que resulta una obviedad es que el que vota a corruptos es, de alguna manera, cómplice de ellos. Quisiera suavizar esta afirmación pero… ¿qué otra lectura puede hacerse de esta aparente incongruencia?

Marco Atilio
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