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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

jueves, 25 de septiembre de 2025

Todavía

 

Me escondo de mis penas, como quien huye de una sombra obstinada. Me aferro a los recuerdos porque son el único refugio que me queda, aunque a veces me hieran más que la propia herida.

Me pregunto, en silencio, si cualquier tiempo pasado fue mejor, o si es mi nostalgia la que inventa un paraíso perdido. Tal vez el ayer no era tan hermoso, pero la distancia lo perfuma con un aire de eternidad. O puede que no le esté dando la importancia que tiene el presente. Y entonces me asaltan estas dudas, eternas, con sus contradicciones que nunca me dejan en paz.

Busco el abrazo del silencio para encontrarme conmigo mismo. En él caben mis dudas y mis sueños, mis derrotas y mis anhelos. Allí me reconcilio con lo que fui y con lo que nunca seré.

La nostalgia me inunda, y entre sus aguas voy trazando mi camino, paso a paso, entre los giros inesperados del destino. Avanzo sin certezas, con la memoria como brújula, sabiendo que, aunque el futuro se desdibuje, todavía puedo caminar… todavía.

martes, 16 de septiembre de 2025

La tarde de Baeza y el puñal de tu ausencia

 

El sol había caído lo suficiente como para alargar las sombras hasta el infinito. En el marco incomparable del Paseo de las Murallas de Baeza, cuando la tarde se escapaba casi con prisa, caminaba la «Julita». Asida a mi brazo derecho, avanzaba con paso torpe, cargando, no solo los dolores del cuerpo, sino también los del alma, con la resignación que le daban sus 87 años y pico.

Sé que estos días invernales te ponían triste, te llenaban de melancolía, de recuerdos, de soledad. Por eso quise que disfrutaras junto a tus hijos de la tibia calidez de aquella tarde de enero y del impresionante paisaje del Valle alto del Guadalquivir. El entorno era hermoso y la temperatura agradable... aunque tú ya no lo disfrutabas como nosotros.

Y te entendía. Entendía que, después de tantos años vividos, los anhelos se fueran apagando. Que tus alforjas estaban demasiado llenas de recuerdos, de ausencias, de seres queridos que partieron antes que tú hacia donde intuías, que habrías de ir también en no demasiado tiempo.

¡Ay Julita! ¡Qué efímera es la vida! ¡Qué rápido se pasó el tiempo! Tus ilusiones fueron menguando con el inexorable paso de los años y, aunque no querías morir, sí que estabas cansada de vivir.

Con paso lento, aunque impaciente por llegar. Cogida de mi brazo, nos adentramos en las calles que rodean el Paseo de las Murallas en busca del coche que la llevaría a la cálida paz de su hogar. Porque en su hogar se sentiría bien, sola con sus soledades descansaría su cuerpo… y su alma.

Querida madre: prometo disfrutar al máximo de tu compañía en los años, que sabíamos escasos, que aún te quedaban.

Porque me has dado mucho sin pedir nunca nada a cambio, por todo el amor que me has brindado te digo:

¡Gracias!

Gracias por sufrir conmigo y alegrarte conmigo, por cada gesto de ternura, por tu alegría contagiosa, por tantas cosas… ¡mil gracias, mi querida y adorada Julita!

  **********  


Seis años, nueve meses y dos días habían pasado desde aquel 10 de enero de 2019, aquella tarde tibia de invierno en que paseaste junto a tus tres hijos por el Paseo de las Murallas de Baeza, hasta que, el 12 de septiembre de 2025, exhalaste tu último suspiro.

Casi siete años en que aún nos regalaste tu presencia, tu gracia y tu buen humor. Poco a poco tu cuerpo se fue desgastando y las ilusiones se fueron perdiendo en el largo túnel del tiempo. Sin prisa pero sin pausa, la felicidad se te escapaba bajo el peso insoportable de los años.

Le agradezco a Dios que te dejara ver la boda de tu nieto y conocer a mis dos nietos, tus bisnietos. Pero el tiempo sopla como un viento demasiado fuerte, y al fin pudo contigo, mi amada Julita, que hace apenas cuatro días, te arrastró hacia el frío y eterno abrazo de la muerte.

Aunque tu partida ha sido un puñal en las entrañas, me queda el consuelo de que nunca más sentirás dolor, ese dolor cruel que tanto te martirizó en los últimos días de tu vida. Hoy, al fin, descansas.

Madre querida, aunque ya no estés, la luz de tu sonrisa sigue aquí, conmigo. Y seguirá para siempre. Tu ausencia duele, pero tu amor me sostiene.

Gracias por indicarme el camino, por ayudarme a vivir, por cada enseñanza, cada abrazo, cada palabra que me hizo más fuerte, por acompañarme siempre, por dejarme la certeza de que nunca me faltará tu luz.

Adiós mi tesoro, mi madre adorada. Hoy el cielo está de enhorabuena, aunque nosotros estemos desgarrados por el dolor de tu marcha. Hoy brilla una nueva estrella en el firmamento: la tuya, Julita, que me guiará hasta el día en que volvamos a encontrarnos.

Descansa en paz, mi ángel, mi queridísima madre. Siempre vivirás en mi corazón.

¡Adiós, mi entrañable Julita!

sábado, 6 de septiembre de 2025

A Valeria, mi pequeña golondrina

 

Duerme Valeria, mi estrella,
cierra tus ojos de flor,
que tu abuelo te contempla
y te canta con amor.

 Golondrina pequeñita,
de plumitas de algodón,
en mis brazos tú descansas
como un rayo de ilusión.

 Sueña haditas y duendes,
campos verdes y azul mar,
ositos blancos que juegan
y conejitos de azahar.

 Duerme tranquila, mi niña,
golondrina en mi balcón,
que en tu vuelo siempre encuentres
refugio en mi corazón.

 Cuando se encienda la aurora
y el sol vuelva a despertar,
el susurro de mi nana
te seguirá donde vas.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Un suspiro en la infinitud del tiempo

 

Somos apenas un suspiro en la inmensidad del tiempo cósmico, apenas luz que cruza la noche, viento que pasa. Breves, pero ardemos con la intensidad de un universo que llevamos  dentro.

Somos un simple parpadeo, mientras la Tierra respira lenta, indiferente a esta existencia fugaz. Un susurro que se pierde en la bruma, fuego breve, un latido de luz en la sombra.

Todo lo que fuimos –lo que amamos y odiamos, lo que nos hizo felices o nos hirió– cabe en un instante, y solo permanece en la memoria.

Pequeños y diminutos en el océano del tiempo, aun así brillamos como estrellas fugitivas en la oscuridad. Pasamos creando belleza, o pasamos arrasándola.

Somos la tempestad o la calma, la herida y el consuelo, la belleza y la devastación en la noche del universo.

Somos suspiros en la historia. El eco de lo que fuimos lo arrastrará el viento, y solo quedará un instante temblando en el recuerdo, antes de disolverse en la infinitud del tiempo.

lunes, 25 de agosto de 2025

Allí no estaré

 

Cuando dentro de unos años, o quizá dentro de unos meses, o tal vez mañana, me encuentre en un abrazo eterno con la parca… Cuando al cabo me den sepultura entre quizá unos cuantos lloros y suspiros, y depositen mi cuerpo en un hueco vacío y frío… no vayas después a llorarme ni a llevarme flores, porque allí no estaré. Allí solo hallarás silencio y una forma corpórea en descomposición que nada tiene ya de mí. En aquella fría tumba solo encontrarás despojos y podredumbre. Algo que no querrás ver.

Lo que fui se apagó con mi último suspiro. Mis alegrías y mis tristezas se fueron conmigo; pero créeme, allí no las hallarás. En aquella tumba fría nunca las encontrarás.

Donde sí estaré será en la lluvia otoñal, en el viento que acaricie tu rostro, en las olas del mar al atardecer, en la brisa suave de la madrugada. Estaré en el rocío primaveral y en la escarcha invernal, en veredas y caminos, en vuelos de gorriones y en trinos de golondrinas. Estaré en procesiones de Semana Santa, en cenas de Nochebuena y en cabalgatas de Reyes. Estaré, en definitiva, en la memoria que conserves de mí.

Donde seguro no estaré será en aquel lugar donde dejaste mi cuerpo yerto por última vez. No, allí no estaré.

viernes, 22 de agosto de 2025

Nana para Adrián

 

Duerme mi niño
duerme Adrián,
con tu abuelito
te dormirás.

 Duerme mi cielo,
duérmete ya,
«señora vaca»
te cantará.

Y si sonríes,
me alumbrarás,
como un lucero
que brilla más.

En tus ojitos
yo soñaré,
tus dulces sueños
yo velaré.

 Duerme mi niño
duerme Adrián,
con tu abuelito
te dormirás.


Desde la noche hasta el alba

 

Yo contigo y tú conmigo
desde la noche hasta el alba.
Tus pasos que van naciendo,
mi amor que siempre los guarda. 

En mis brazos soñarás
un mundo de fantasía,
de peluches, de muñecos
y juguetitos que silban. 

A lomos de nubes blancas,
de algodón y de magia,
soñarás con mundos nuevos
y hermosos cuentos de hadas. 

Vendrán volando los «pipis»
a velar tu lindo sueño,
pajarillos de colores
te cantarán un te quiero. 

Y Adrián despertará,
y el abuelito le canta,
susurrando despacito,
le canta «señora vaca». 

Y me mirarás atento,
con esa sonrisa clara,
con esos ojitos vivos
que me iluminan el alma. 

Jugaremos a la pelota,
y le darás de patadas,
irás corriendo a por ella
cuando traviesa se escapa. 

Y llenarás mi mundo
de ilusiones y de magia,
y me sentiré feliz
desde la noche hasta el alba. 

Siempre a tu lado, tesoro,
mi mano te guiará
por veredas y caminos,
por senderos en el mar.

sábado, 16 de agosto de 2025

Silencio

 

a la memoria de Pilar Suárez

Se apagan las risas de los niños
y el canto de los pájaros.
El sol de la primavera
ya no calienta.

Silencio…
poco a poco.

 Quiero gritar
y no puedo.
Me siento extraña,
flotando sobre mí,
 y sola,
terriblemente sola.
De repente…

 No hay lluvia.
No hay viento.
No hay árboles,
ni montañas,
ni siquiera aire.

 Nada.

 ¿Dónde están mis hijos?
¿Dónde mi marido?
¿Por qué lloran?
¿Por qué lloran todos?

Poco a poco… el silencio.

 ¡Y la soledad!

 Frío.
Un frío hondo.
Oscuridad que envuelve
por fuera y por dentro.

 Miedo.

¿Por qué no puedo moverme?
¿Por qué este vacío,
como un mar sin orillas?

 Quiero ver a mis hijos.
A mi marido.
A mi familia.
Quiero tocarlos.
Quiero decirles
que estoy aquí…

 Pero no me oyen.

 Silencio.
Oscuridad.
Penumbra y silencio.

 De pronto,
una luz suave
atraviesa la negrura
y me susurra sin palabras:

 –Tu vida ha terminado.

 ¡Dios mío!
Solo tengo 54 años.
¡Quedaban tantas cosas!
¡Tantos abrazos!
¡Tantos caminos!

 No quería irme así.
No tan pronto.
No por mis hijos.
No por mi marido.

 Luché con todas mis fuerzas,
pero la muerte
ha ganado.

 Y, sin embargo…
ya no hay dolor.
Solo calma.
Sosiego.
Paz.

 No estoy triste.
Sé que algún día
volveremos a encontrarnos,
y esa certeza me sostiene.

 Me llevo el amor de todos,
como un manto invisible
que me arropa.

 Quisiera decirles
que no sufran,
porque nos volveremos a ver…

 Pero no me oyen.

 Lástima.

 Todo se disuelve.
 Se desvanece.

 Solo queda el silencio…
el silencio…
solo el silencio…

y la esperanza
de un mañana juntos.


jueves, 14 de agosto de 2025

La golondrina

 

Nació en abril, cuando los campos se llenan de amapolas y el aire huele a vida nueva. Pequeña y frágil, con alas aún por estrenar, mi golondrina vino al mundo trayendo consigo una luz que encendió rincones dormidos de mi corazón.

Hoy ha venido. La estaba esperando en la ventana, con la misma ilusión con que se espera la primera flor de la primavera. Sus ojos brillaban como si supiera que la aguardaba. La tomé en mis brazos, y en ese instante el tiempo se detuvo, como si el mundo entero quisiera regalarme ese momento.

Sé que pronto se irá, y que pasarán algunos días antes de que vuelva a llamarme con sus alitas. Así es su vuelo: breve, pero lleno de vida.

Llegará el otoño y las hojas caerán. La tarde besará el sol del horizonte amarillo y yo iré en busca de mi golondrina. Llamaré suave para, acaso, no interrumpir su sueño mágico de hadas y duendecillos. De ositos blancos y conejitos de algodón. Disfrutaré de su presencia y jugaré con ella cuando se despierte, aunque solo sea un ratito. Porque mi amor por ella no entiende de tiempo, ni de distancias, ni de ausencias. Mi pequeña golondrina forma ya parte de mí, y cada vez que alce el vuelo, sabrá que aquí tendrá siempre un cielo abierto y un corazón donde posarse.

Mi preciosa golondrina, 
vuelves a mí 
con las alas llenas de luz. 
Te abrazo un instante, 
y el tiempo se me escurre. 
Volarás de nuevo, 
dejando en mi ventana 
la sombra dulce de tu vuelo.

miércoles, 6 de agosto de 2025

No sabemos lo que tenemos, hasta que enfermar sale caro

 

Hace unos días estuve viendo un programa de Canal Sur TV llamado «Andalucía X el mundo». Entre otros reportajes, hubo uno sobre una chica llamada Sara Macías, una malagueña nacida en Marbella que lleva seis años viviendo en Los Ángeles, California. Casada con un estadounidense, Sara trabaja de enfermera en el hospital City of Hope, especializado en enfermos de cáncer.

En un momento de la entrevista, le preguntaron cómo era la sanidad en Estados Unidos. La chica marbellí dijo que, a diferencia de España, allí la sanidad no es pública, sino que se contrata con seguros privados. Por cierto, los seguros privados, —según contó Sara— pueden costarte unos 600 dólares (518 euros) cada dos semanas, u 800 dólares (691 euros) al mes. Y eso, un seguro «normalito», en palabras de Sara.

Luego comentó que los españoles no sabemos apreciar lo que tenemos, refiriéndose a la sanidad pública española. Y puso un ejemplo: «Solo por pisar las urgencias de un centro de salud y que te atienda un médico, ya te cobran entre 2.000 y 3.000 dólares (entre 1.727 y 2.590 euros)».

También dijo que su propia hija tuvo que permanecer en la unidad de  cuidados intensivos de neonatos durante cinco meses, y que el coste total fue de 1.300.000 dólares (1.123.000 euros). Gracias al buen seguro médico que tenía su marido, solo tuvieron que pagar 2.000 dólares. En cualquier caso, tengas o no tengas seguro, siempre tienes que pagar algo.

Podemos concluir que, si no tienes un buen seguro en Estados Unidos, como te sobrevenga una enfermedad grave, estás muerto por no poder pagar la estancia en el hospital y el tratamiento adecuado.

Cabe señalar que, en Estados Unidos, aproximadamente el 16% de la población no tiene ningún tipo de seguro médico por no poder costeárselo.

Todo este relato me lleva a la siguiente reflexión: ¿en unas elecciones, cómo se pueden votar partidos que apuestan claramente por una sanidad privada? ¿Cómo se puede depositar la confianza en tendencias políticas que pongan en riesgo la universalidad y gratuidad de nuestro sistema sanitario? De hecho, en Andalucía, el señor Moreno Bonilla está jugando un poco con la senda de la privatización de la sanidad.

En fin, no puedo entender que haya gente que apueste por ideologías que lo único que harán será hacerte más pobre, y por ende mucho más vulnerable. Supongo que esa gente a la que me refiero no es capaz de darse cuenta de su error… tal es su jumental ignorancia.

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