Si
por alguna extraña razón —un milagro sideral, un error del universo o un simple
acto de higiene cósmica— desaparecieran de repente de la faz de la Tierra las
malas personas —las egoístas, las avaras, las hipócritas, las envidiosas, las
explotadoras, las crueles… en fin, toda esa gama de especímenes que se dedica a
fastidiar la vida ajena— el planeta adelgazaría unos 240.000 millones de kilos.
Para que nos entendamos: sería como perder de golpe unas cuarenta pirámides de Egipto… o toda la flota de ballenas azules al mismo tiempo.
Con 8.000 millones de habitantes y una media de 60 kilos por cabeza, las cuentas son claras: sobre nuestro querido planeta hay más «basura humana» de la que ningún vertedero galáctico estaría dispuesto a recibir.
Y lo mejor de todo es que, después de semejante liposucción global, la Tierra seguiría girando exactamente igual. Eso sí: con un aire bastante más limpio, más ligero… y seguramente más respirable en todos los sentidos.

1 comentario:
Entonces estaríamos muertos en el paraíso, mejor dejarlo así.
eltodopoderoso
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