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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

sábado, 18 de abril de 2020

Hay tontos que tontos nacen...

“Hay tontos que tontos nacen, hay tontos que tontos son y hay tontos, que quieren hacer tontos, a los que tontos no son”.

Está bien… ¿verdad?

Este refrán se lo escuché a mi padre en varias ocasiones. “Seguro que hay muchos especímenes de estos por ahí” me decía también.

¡Y qué razón tenía!

martes, 14 de abril de 2020

Conversación con mi Julita

En estos días de confinamiento forzoso, llamo por teléfono a mi Julita (mi madre) dos veces al día: por la mañana para darle los buenos días y por la noche para desearle felices sueños y también, por supuesto, para saber cómo se encuentra. Esta mañana, como de costumbre, también lo he hecho. Entre otros temas, la conversación derivó en lo siguiente: 
  • JULITA - Ayer me llamó Mari Juana (mi prima). Después de hablar con ella y cuando ya había colgado, recordé que tenía que haberle dicho una cosa más, pero como no tengo su número de teléfono apuntado no pude hacerlo. Poco después me llamó Antonio (mi cuñado), le comenté que me había llamado Mari Juana pero que yo no pude hacerlo porque no tenía su número. Pero él me dijo que el número se quedaba apuntado en el teléfono, que cuando me subieran la comida lo miraría. Pero estoy pensando que yo no quiero que me abra (literal) el teléfono para mirar el número no sea que me lo trastorne (también literal).
Me quedé ojiplático y solté una carcajada. Lo siento, no pude evitarlo. Entonces le contesté: 
  • YO - Entonces…, ¿tú crees que tiene que coger un destornillador, abrir el teléfono y sacar los números del teléfono de Mari Juana, no? 
  • JULITA - Claro, y además, yo no tengo destornillador así que tendría que traerlo él. Pero que no, que no, que no me abre el teléfono para que me lo trastorne. 
¡Dios Santo mi pobre Julita! Ella no fue al colegio. De hecho aprendió a leer pero no a escribir y, por supuesto, se lleva muy mal con las nuevas tecnologías. Tampoco las entiende… ni falta que le hace. 

Lo más dulcemente que pude le expliqué: 
  • YO - Vamos a ver Julita, el número de Mari Juana se ha quedado en la memoria interna del teléfono y se accede a ella (en realidad le dije: “lo puedes mirar”) a través de una tecla que tiene tu teléfono. Es muy fácil y Antonio seguro que sabe hacerlo muy bien y no te trastornará el teléfono. 
  • JULITA - ¿Ah sí? Pues yo creía que tenía que abrir el aparato y mirar por dentro. ¡Pues sabes que sí…! 
Más o menos esa fue la conversación sobre el número de mi prima y el teléfono de mi madre. Después de desearle buen día me despedí de mi adorada y entrañablemente ingenua Julita hasta la noche.

lunes, 6 de abril de 2020

Fake News


En estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, muchas falsas noticias, muchos bulos y muchas mentiras, circulan por Internet y por redes sociales (WhatsApp, Instagram, Facebook…) en relación a la pandemia por coronavirus que está sufriendo la humanidad. Hasta en estas horas oscuras aprovechan para difundir basura las malas personas que hay detrás de estas infames falacias, cuyo maquiavélico fin es desprestigiar, desinformar y manipular, con el objeto de influir en las conductas de la sociedad.

Mucho cuidado pues con esas noticias falsas en forma de videos, artículos y demás.

Antes de compartir verifica la autenticidad de las mismas. No te conviertas en un borrego ignorante con esquila y todo, de los de tolón tolón, que da verosimilitud a cualquier cosa que le llega y le falta tiempo para compartirla y divulgarla a diestro y siniestro. Estarías haciendo mucho mal con esa actitud propia de jumentos orejigachos.

jueves, 19 de marzo de 2020

El maldito coronavirus

Aquí, en el patio delantero de mi casa, fumando un cigarrillo. Son las 12 y media de la noche y España está en cuarentena por el maldito coronavirus.

Muchas veces he hecho esto antes y normalmente el silencio a esas horas es el que predominaba, pero de vez en cuando lo rompía el sonido del motor de un coche al pasar, o el murmullo de alguna conversación lejana. Pero hoy es algo diferente. Hoy el silencio es extraño, misterioso y muy profundo. Se puede oír… ¡el silencio! Es como si la vida hubiera dejado de fluir.

Mil pensamientos acuden a mí en tropel: Proyectos interrumpidos, ilusiones cortadas, esperanzas quebradas… de mucha gente, al menos por el momento. Pienso en mis compañeros y compañeras del hospital: médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, celadores, pinches, limpiadoras… Cada uno importantísimo en su labor. Maravillosos profesionales que se exponen cada día al maldito virus y que realizan una labor  (a veces no suficientemente valorada) fundamental para la sociedad. Ojalá estuviera yo junto a ellos y ellas, y juro por Dios que no es hipocresía.

En mis ya largos años de vida no creí que podría llegar a vivir un momento como este. Supongo que lo mismo les pasará a otras personas.

Cuando todo esto pase veremos el alcance que tiene el paso por nuestras vidas de un enemigo diminuto, que no podemos ver, pero que es poderosísimo. Ha sido capaz de (por el momento) doblegar el mundo entero.

Acabo mi cigarrillo, Morfeo me llama a voces, es hora de pensar en acostarse. En fin, un día más en la guerra del mundo contra el coronavirus.

martes, 10 de marzo de 2020

Ratas de laboratorio

Cada día estoy más convencido de que las personas somos simples «ratas» de laboratorio en manos de los grandes poderes económicos que manejan el mundo. Su objetivo es siempre el mismo: seguir acumulando beneficios y proteger a toda costa el statu quo que los mantiene arriba, aunque para ello deban experimentar sin piedad con la sociedad entera.

Inventarán las crisis que consideren necesarias y buscarán cualquier pretexto para recortar derechos sociales, rebajar salarios, reducir pensiones o privatizar lo que aún permanece público. Convertirán servicios esenciales como la sanidad o la educación en estructuras mediocres a base de recortes, para luego presentarnos la privatización como la única salida razonable.

El ingenio del poder es grande… y profundamente malévolo. Como ya dije en otra ocasión, el capitalismo es un adversario ciclópeo: un gigante al que solo podríamos derribar si actuáramos unidos. Somos muchos enanos, y precisamente en nuestro número reside nuestra fuerza.

Sin embargo, el tiempo me ha demostrado que, por muchos que seamos, el poder del dinero es tan descomunal que llevamos todas las de perder. Y, sinceramente, no veo ningún indicio que permita albergar esperanza.

Seguiremos siendo «ratas» de laboratorio. Continuarán experimentando con nosotros hasta que la humanidad desaparezca, ya sea por una catástrofe natural o por pura negligencia colectiva. Mientras tanto, nos tocará aguantar la próxima genial ocurrencia del sistema capitalista —ese sistema que solo entiende de poder y de dinero— destinada, una vez más, a hacernos la vida un poco más difícil. Pese a quien pese. Cueste lo que cueste. Y siempre a nosotros, los ciudadanos de a pie.

martes, 3 de marzo de 2020

Convivencia


Quien embarra la convivencia con sus indecentes actos, tiene que asumir el riesgo de ser excluido.


viernes, 14 de febrero de 2020

Sabiduría y tontuna



El contenido de la frase que viene a continuación, lo he podido constatar de forma empírica bastantes veces a lo largo de mi vida. La he compartido por WhatsApp, por Twiter y mi blog no iba a ser la excepción. La frase se me ocurrió hace poco. A ver qué opináis. Es esta:

“La vida me ha enseñado que a medida que pasan los años, el sabio se hace cada vez más sabio y el tonto cada vez más tonto”.



domingo, 12 de enero de 2020

Nostalgia


He trabajado durante bastante tiempo en un hospital. Ahora ya no lo hago porque me jubilaron por mi lesión en la pierna. Cuando por inexcusable obligación, ya que no lo hago en otro contexto, tengo que acudir al lugar donde he trabajado durante tantos años, me ocurre algo que se repite siempre, algo extraño y que no puedo evitar: Me invade una infinita nostalgia  acompañada de una voz interior que me dice: “qué pena que el azar caprichoso, quitara de mi vida mi adorado trabajo”. ¿No es extraño?

Lo digo porque han pasado ya cuatro años desde que no trabajo allí. Por eso, por el mucho tiempo que ha pasado, me extraña que la melancolía se apodere de mí todavía y eche tanto de menos una etapa que hace mucho que pasó.

Y eso que solo acudo por inexcusable obligación como he dicho antes, pero cuando lo hago, al ver las caras conocidas, al recorrer sus pasillos y sus estancias, los recuerdos se avivan y acuden a mí en tropel. Porque cada cara conocida, cada pasillo, cada estancia, me cuenta una historia, una historia de veinte y muchos años. Una historia que ya solo queda en mi memoria. Pero una historia que al fin y al cabo me marcó para siempre… y para bien. Porque al amor por mi trabajo hay que unir la cantidad de personas que se cruzaron en mi vida, que vivieron la suya a mi lado día por día durante muchísimo tiempo y que me dejaron, en la inmensa mayoría de los casos, una bonita y honda huella.

Así que, tampoco es tan extraño que la nostalgia me visite cuando, por unas u otras causas, tengo la necesidad de acudir al que fue mi lugar de trabajo, un trabajo que amaba profunda y apasionadamente y que perdí por uno de esos veleidosos caprichos del destino.

En fin… ¡C'est la vie!

miércoles, 8 de enero de 2020

Gobierno progresista


Acaba de conformarse un gobierno de coalición progresista de izquierdas. Esto es único en nuestra democracia. Por el bien de España y de los españoles, espero que lo hagan bien.

Como librepensador no seré yo quien prejuzgue su labor de gobierno sin conocer los resultados de la legislatura que comienza. Aunque por supuesto estaré vigilante de su labor para sacar mis propias conclusiones.

El tiempo juzgará.

viernes, 3 de enero de 2020

FELIZ AÑO 2020


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