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BIENVENIDOS A YUMYS GALAXY

jueves, 8 de septiembre de 2022

El triunfo del odio

 

El autor del precioso poema que veréis a continuación fue asesinado por los fascistas el 18 de agosto de 1936, y su cuerpo fue arrojado a una fosa común sin identificar, en algún lugar del camino de Víznar a Alfacar, en la provincia de Granada. Con este repugnante crimen privaron al mundo del arte y la creatividad de un escritor excelso, dejando huérfana a la literatura universal.

¿Adivináis de quién se trata? Cierto, del gran Federico García Lorca, víctima del fanatismo más exacerbado de unas gentes que llevaban por bandera el odio, la injusticia y la intolerancia, y que sumieron a España en cuarenta años de atraso y el oscurantismo más absoluto.

Lamentablemente, a pesar del tiempo transcurrido, aún quedan demasiados rescoldos de aquel tenebroso pasado.

Este es el poema del insigne escritor granadino:

Romance de la luna luna 

 (Federico García Lorca) 

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
 
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
 
Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
 
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.
 
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
 
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
 
¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.
 
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

lunes, 15 de agosto de 2022

¡Esta es mi Iglesia!

 

Hace algún tiempo, mantuve una conversación con un empresario muy católico, aunque –dicho sea de paso–  conocido por sus cuestionables prácticas con sus trabajadores. Durante la charla, me preguntó si solía ir a misa. Mi respuesta fue que no, que no solía hacerlo; sin embargo, le comenté que no me desagradaba la idea de acudir a la iglesia como lugar de meditación cuando el templo estaba vacío, pues allí encontraba la paz y el sosiego que a veces me faltaban en mi rutina diaria.

«De cualquier manera –me dijo–, es bueno oír misa de vez en cuando; eso no te hará ningún mal. Todo lo contrario, te ayudará a ser cada día mejor.

Y es posible que tuviera razón: escuchar al cura durante la celebración de la misa no me iba a hacer ningún mal. Sin embargo, le respondí procurando ser lo más claro y sincero posible:

«Si hay algo que odie profundamente es la hipocresía. Me fastidia ver a esa gente santurrona, la de ir a misa los domingos y fiestas de guardar, que acaso tienen empresas –veladamente me refería a él– en las que explotan hasta la extenuación a sus empleados, pagándoles sueldos de miseria. O que son, sencillamente, personas despreciables en su quehacer cotidiano por mil causas distintas. Ejemplos hay de sobra donde campa a sus anchas la palabra hipocresía.

Me cuesta horrores entender que haya tanta desigualdad, tanta injusticia, tanto odio y tanta intolerancia entre los seres humanos. Me cuesta entender que odiemos lo diferente y no toleremos lo distinto por el mero hecho de serlo.

Me cuesta entender que nos matemos los unos a los otros por disputas de tráfico, por animar a equipos de fútbol diferentes o por tener sensibilidades políticas opuestas. Me cuesta entender que nos dejemos de hablar o incluso lleguemos a matarnos con nuestros hermanos por el dinero de una herencia… En fin, ¿para qué seguir? Así somos de buenos cristianos.

En nuestra total ceguera moral creemos que, por confesarnos con el cura párroco o acompañar al Cristo o a la Virgen de turno, se nos perdonarán todos nuestros pecados. ¡Hipocresía en estado puro! La misma que ha exhibido la Iglesia prácticamente desde que fue fundada: esa Iglesia que ha matado a tantas personas inocentes en nombre de Dios; la de los abusos sexuales a niños y niñas; la que siempre se posiciona del lado del poderoso cuando debiera hacer justamente lo contrario. La Iglesia cargada de oro, la que tanto odiaba Jesús, es la que está encargada de hacernos llegar su mensaje. ¡Qué gran ironía!

Me niego a pertenecer a esa Iglesia y abomino de ella. Intento ser mejor persona cada día; a veces lo consigo y otras no, pero siempre lo intento. Esa es mi Iglesia: mejorar cada día para poder ser mejor persona a ojos de quienes me rodean; para entender mejor a quienes piensan diferente y tolerar mejor lo distinto, siempre que lo distinto no cause mal a nadie. ¡Esa es mi Iglesia! No necesito que alguien me diga que debo hacer el bien y amar a mis semejantes cuando quien me lo dice no lo pone en práctica, y muchísimos de sus fieles tampoco».

A esas reflexiones mías, mi interlocutor no interpuso ninguna clase de réplica. Prudentemente guardó silencio y se marchó instantes después, arguyendo una perentoria necesidad.

miércoles, 13 de julio de 2022

Reflexiones de un idiota

 

Mi situación y la de mi familia es precaria. No pasamos hambre, pero no podemos permitirnos ciertos «lujos»: irnos de vacaciones, comprarnos un coche nuevo –el nuestro se cae a pedazos–, poner aire acondicionado en casa, o comer en un restaurante, aunque sea de vez en cuando.

Si nos sobreviene algún contratiempo económico, derivado por ejemplo de un problema de salud, tenemos que pedir ayuda a familiares o amigos que nos presten el dinero para poder salir del paso.

A pesar de tener trabajo, mi sueldo –poco más de mil euros– apenas me da para llegar, a duras penas, a fin de mes. Y eso recortando muchos gastos, algunos muy necesarios pero que simplemente no podemos permitirnos.

Sin embargo, y pese a todo ello, cuando llegan las elecciones votamos a quien sabemos que no nos dará de comer; votamos a quien no aliviará nuestra precaria situación; votamos a quien recortará nuestros derechos sociales y laborales, y se opondrá a cualquier subida significativa de los salarios. Votamos, en definitiva, a quien no apostará por una educación ni una sanidad públicas fuertes y de calidad, que nos harían, siquiera, un poco menos pobres.

De todas formas, yo soy muy patriota. Me han dicho que hay partidos que no lo son tanto… bueno, tampoco he profundizado mucho en eso. De todas maneras, yo siempre votaré a quienes lleven la marca España por bandera, aunque perjudiquen mis intereses. Sin embargo, yo, que tengo una cultura más bien limitada, no lo percibo así.

En cualquier caso, desde mi inculta perspectiva, es mucho más importante ensalzar y vitorear la España de mis abuelos, aquella que era «Una, Grande y Libre», que aspirar a una situación económica más o menos buena. Ya cambiará mi suerte. Lo que no cambiará será el sentido de mi voto, mis convicciones y mis ideas son sagradas… aunque nos muramos de hambre.

A fin de cuentas, yo soy un idiota, así que…

P.D.: Según un estudio del  «Ragnar Frisch Centre for Economic Research» (Noruega) publicado en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», desde 1975 la inteligencia humana no ha dejado de menguar, haciéndolo al menos siete puntos por generación. Investigaciones similares en Dinamarca, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Finlandia y Estonia han demostrado una tendencia similar a la baja en los resultados del coeficiente intelectual.


lunes, 30 de mayo de 2022

Peligro ultra

Una de las bondades que ofrece la democracia es poder cambiar el sentido de tu voto en las próximas elecciones cuando la acción de gobierno de un determinado partido político al que votaste no acaba de convencerte.

Eso es lo normal que suceda en una democracia plena, pero existe un peligro para la propia democracia y es votar partidos extremistas, que si alcanzan el poder sin tener que depender de ningún otro partido para gobernar, probablemente resulte bastante difícil recuperar la democracia que se disfrutaba antes de su llegada.

Se servirán de mil argucias para manipular la mente de las personas (y también las elecciones cuando las haya) sirviéndose de la propaganda más radical y efectiva, con el propósito de atraer a la gente al redil de sus postulados al que acudirán a él como las moscas acuden a la mierda. De nuevo ganarían unas hipotéticas elecciones por mayoría absolutísima iniciando con ello un bucle sin fin que les garantizará mantener el control de las instituciones in saecula saeculorum.

Si cualquier partido ultraradical gobierna España algún día, probablemente se sacará de la manga leyes encaminadas a perpetuarse en el poder, y para ello usará los medios de comunicación públicos, como la televisión y la radio, con fines propagandísticos para poder manipular a las masas aborregadas con mensajes convenientemente falseados, limitando a su vez la opinión de otros medios privados de comunicación contrarios a sus políticas y que serían comprados gradualmente por oligarquías cercanas al poder. Las verdaderas beneficiadas de esta auténtica tragedia.

Muy posiblemente se eliminarán de un plumazo muchas de las conquistas sociales, se apostará por una sanidad y educación privadas; el Sistema de Pensiones cambiará… a peor, porque se recortarán fomentando los planes de pensiones privados; se recortarán prestaciones sociales y ser pobre será poco menos que un delito, porque se instalará el mantra de que «eres pobre porque no te has esforzado lo suficiente», (nada más lejos de la realidad, en la mayoría de los casos, la pobreza no es sino un cúmulo de circunstancias adversas y de mala suerte). Probablemente se recortarán salarios y derechos laborales; se fomentará el ultranacionalismo más radical manipulando y jugando con las emociones de las personas; los inmigrantes serán apestados que vendrán a España a quitar trabajo a los españoles; el feminismo será una lacra que no promulga la igualdad entre hombres y mujeres sino que va contra los hombres; los derechos del colectivo LGTBI serán eliminados (Desde 2020, el Gobierno polaco dirigido por el ultraderechista Andrzej Duda, decretó una Ley en la que los municipios del país debían expulsar a las personas LGTBI de ellos; recibiendo la denominación de «zona libre de LGTBI»); a la larga, España se llenará de intolerancia y de odio hacia lo diferente y retrocederemos como sociedad unos cuantos años, tantos como los muchos o pocos que estos partidos se mantengan en el poder del que será muy, pero que muy difícil echarlos.

La democracia pasará a ser una ilusión romántica que quedará como un lejano recuerdo, convirtiéndose nuestro sistema político probablemente en una autocracia.

El ultraderechista Viktor Orbán lo está haciendo en Hungría, Andrzej Duda, otro de ultraderecha, en Polonia y no digamos ya el ultranacionalista Vladímir Putin en Rusia. En fin…, «cuando las barbas de tu vecino veas pelar…».

miércoles, 25 de mayo de 2022

Un día maravilloso

 

Cuando se disfruta intensamente un momento en la vida, el día después suele ser raro, queda como una especie de vacío, de decir qué pronto ha pasado con lo mucho que ha durado la espera de ese momento. Es lo que me está pasando, ya no el día después, sino cuatro días después de la boda de mi hijo.

Lo pasé tan bien, las emociones fueron tan profundas y la experiencia tan bonita y tan llena de sorpresas que ese momento lo hubiera hecho eterno si hubiera podido.

Puede que penséis que no soy objetivo pero de todas las bodas a las que he asistido, e incluiré también la mía, esta es con mucho la más bonita, amena y vistosa de todas. Fue una boda civil celebrada en un recinto maravilloso, con grandiosos espacios en donde pudimos disfrutar enormemente de cada momento. Desde la ceremonia, con la entrada del novio y la madrina (que guapísima y elegante iba Isabel), la entrada de la novia, maravillosa novia mi Adelaida, del brazo de su hermano, con los discursos de una amiga de mi nuera, de mi hijo David (muy divertido) y el mío, que a pesar de los muchos nervios que tenía, creo sinceramente que me salió bastante bien.

Luego el pasodoble de una bailarina profesional con un caballo y la sorpresa (para casi todos, Isabel y yo lo sabíamos) de ver bailar a mi nuera con el caballo unas sevillanas. Momento grandioso y espectacular, por lo inesperado y bonito, para todos los invitados.

La música en vivo de un saxofonista que amenizó, y de qué manera, la velada. El baile de los novios que se habían preparado con una profesora de baile. La coreografía que se montaron mis hijos, mis nueras y varios de sus amigos, preciosa. El «Torero de Chayanne» bailada por un amigo de David al que se unieron varios amigos más.


El momento de las flores para las abuelas, el regalo a Isabel y a mí que nos hicieron los novios, el compartir con amigos y familiares un mismo espacio y un mismo instante…


La música, la alegría, la juventud desbordada en algarabía que resultaba sin embargo muy medida, como si estuviera ensayada.

En fin… fue una boda de flashes, de momentos a cual más emocionante, más sorprendente y más divertido. Una auténtica gozada para los sentidos, los míos, los de Isabel y probablemente para todos los que asistieron a esta maravillosa boda que nos tenían preparada mi querido Javi y mi querida Adelaida.

Ahora toca volver a la rutina del día a día, cuesta trabajo hacerlo, pero la vida tiene que seguir, de cualquier manera siempre quedará en mi recuerdo este día especialmente maravilloso que el destino me tenía reservado. ¡Gracias!


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